TRECE PASOS BASICOS PARA CONECTARSE A UNA RED INALAMBRICA
Una red inalámbrica es aquella que posibilita la conexión de dos o más equipos entre sí, sin que intervengan cables. A continuación se presenta una guía para configurar una red inalámbrica.
En este artículo mostraremos una serie de 13 pasos para conectar una estación de trabajo a una red inalámbrica de área local, utilizando el protocolo “Wi-Fi” en inglés significa “Wireless Fidelity”. Este tipo de redes nos ofrecen gran ventajas para hogares y empresas, ya que no se necesitan instalar cables.
Wi-Fi, fue publicado bajo el estándar IEEE 802.11, el mismo ha sufrido actualizaciones, los cuales trabajan a diferentes velocidades. Las redes de área Local Inalámbricas, permite una gran movilidad a los usuarios, al permitirles minimizar las conexiones de cables, utilizando tecnología de radiofrecuencia.
Características de la red
• La reducción del cableado, trae como consecuencia que se facilite su instalación, disminuyendo el tiempo.
• Al utilizarse radiofrecuencias para la comunicación, nos permite conectar zonas a las cuales no podamos llegar utilizando cableado, ya sea por costo o por ubicación.
• Permite la transmisión en tiempo real a usuarios. Lo que permite grandes posibilidades de servicio y productividad.
Paso1: barra de tarea
Iniciaremos buscando el icono de redes, que se encuentra en la barra de tareas, allí podremos saber si la máquina tiene la red desconectada o no ha sido instalada.
Paso2: búsqueda de la red
Al encontrar el icono, damos clic derecho sobre él y a continuación nos saldrá un menú textual, con varias opciones, de las cuales debemos seleccionar “ver redes inalámbricas disponibles”.
Paso3: elegir red
En la ventana de conexiones de redes inalámbricas, debemos seleccionar la opción “elegir una red inalámbrica”. Luego, seleccionamos la opción “actualizar lista de redes” con esto podremos ver las redes inalámbricas a las cuales tenemos alcance.
Paso4: redes disponibles
Luego de realizar el tercer paso, aparecerá la ventana como la siguiente imagen que indica que está buscando las redes disponibles en tu computadora. Para que puedas efectuar los pasos siguientes. Puede que se demore un poco, pero no te preocupes en esta misma ventana te aparecerá el resultado.
Paso5: datos para la configuración
Como ven se ha encontrado una red inalámbrica disponible, en este caso el nombre de prueba es “maestros del web” pero tu puedes ponerle el nombre que desees. Luego, seleccionamos el botón “conectar”.
Paso6: clave
Al intentar conectarnos a esta red inalámbrica, nos solicita la clave de red para acceder a ella, la introducimos y luego seleccionamos nuevamente el botón “conectar”.
Paso7: asistente de conexión
El asistente de conexión nos intentará conectar a la red seleccionada. Se completará si la clave de red introducida es correcta.
Paso8: red conectada
Si la red ha sido conectada exitosamente, nos aparecerán los detalles de la conexión en la siguiente ventana.
Paso9: seleccionar estado
Regresamos a la barra de tareas nuevamente realizando el paso 2 y seleccionamos nuevamente el “estado”.
Paso10:velocidad de conexión
En la ventana de Estado de conexiones de las redes inalámbricas, nos muestra las características de la conexión: estado, red, duración, velocidad, intensidad de señal.
Paso11: propiedades
Al seleccionar el botón de propiedades, nos aparecerá en la misma ventana el adaptador de red que se esta utilizando y los tipos de componentes de red.
Paso12: características
En la pestaña “Redes inalámbricas” podemos definir, si esta conexión que creamos se conectará automáticamente. También, podemos agregar nuevas conexiones, quitar, o ver las propiedades.
Paso13: opciones avanzadas
En la pestaña “Opciones avanzadas” se pueden definir las configuraciones de los cortafuegos o Firewall, definir si la conexión será compartida.
Espero les haya servido este manual de 13 pasos para conectar una red inalámbrica. Escribe tus comentarios y dudas en este espacio.
Thursday, May 06, 2010
Sunday, December 27, 2009
Los sorprendentes Mochicas
En la costa norte del Perú se desarrollo una de las culturas mas notables que el mundo halla conocido sus testimonio refleja la grandeza que esta civilización logro en el pasado testimonio de estos logros son los reciente descubrimiento realizados en el presente siglo XX por parte de los estudiosos del pasado desde la época de tello y max uhler hasta las recientes investigaciones de alva .
Uno de los más importantes desarrollos de los estudios sobre la cultura Mochica en los últimos diez años es la cada vez más clara división entre una esfera sur y una esfera norte geográficamente separadas por la Pampa de Paiján. En estas dos áreas de la costa norte peruana entidades políticas de diferente grado de complejidad se desarrollaron entre los años 100 y 750 d.C. La adscripción de todos los Mochicas a una sola entidad política parece derivar de una falta de análisis de variaciones regionales en todos los aspectos de la cultura material, del énfasis de los estudios arqueológicos desde principios de siglo en el área de los valles de Moche y Chicama, centro de la esfera Mochica del sur, y de la escasez de colecciones comparativas de Mochica del norte. Los Mochicas del sur parecen haber sido un estado unificado que se embarco en un proceso de expansión hacia el sur durante las fases III y IV. Aun cuando los Mochicas del norte y sur siguieron diferentes líneas de desarrollo todas compartieron estrategias económicas, organizaciones sociales y prácticas y creencias ideológicas. En este artículo presentamos las evidencias disponibles para postular la división e interpretamos las circunstancias históricas y ecológicas que generaron las diferentes sendas de desarrollo.
Introducción
En los últimos años la arqueología de la costa norte del Perú, y particularmente la arqueología Mochica, han experimentado un inusitado desarrollo, especialmente a partir del descubrimiento y excavación de las tumbas reales de Sipán en 1987. El renovado interés que existe en el fenómeno Mochica se puede ver en la gran cantidad de investigaciones que hoy se llevan a cabo (Aceda y Mujica 1994), y en el número de publicaciones sobre diversos aspectos de este pueblo que aparecen cada año. Este desarrollo no está basado sólo en recientes descubrimientos, sino que es el resultado del aporte de una larga tradición de investigadores que comenzó con Max Uhle y Rafael Larco, y ha continuado con la contribución de un gran número de peruanos y extranjeros dedicados al estudio de esta sobresaliente sociedad.
Actualmente gran parte de las investigaciones sobre la cultura Mochica están dedicadas al estudio de tres grandes temas: la iconografía y la secuencia cerámica, y particularmente la estructura política regional. Una serie de recientes estudios están tratando de establecer cuántas regiones, entidades políticas o estados constituyeron el fenómeno Mochica. Tradicionalmente se aceptaba que los Mochicas fueron a lo largo de su historia un estado centralizado o una entidad política unificada y monolítica (Figura 1), controlada por una clase gobernante de sacerdotes guerreros desde una capital ubicada en las Huacas de Moche. Los Mochicas habrían difundido sus tradiciones a lo largo de un amplio territorio a través de un proceso de conquista militar. Esta concepción centralizada y expansiva está siendo cuestionada. Nuevos estudios arqueológicos sugieren que existirían contemporáneamente al menos dos grandes regiones Mochicas, una norte y otra sur, separadas por la Pampa de Paiján (Figura 2; Donnan 1990, n.d., Donan y Cok 1986).
Paralelamente se están reexaminando las peculiaridades del desarrollo de las manifestaciones culturales del fenómeno Mochica en diversas regiones, especialmente en cuanto a su secuencia cerámica. La secuencia cerámica Mochica de cinco fases, planteada por Lacro en 1948 y confirmada en numerosos estudios de colecciones y trabajos arqueológicos, si bien útil para explicar la evolución de la cerámica Mochica en la región sur (en adelante Mochica-Sur), aparentemente no tienen la misma utilidad en la región norteña del fenómeno Mochica (en adelante Mochica-Norte).
Nuevos descubrimientos y nuevas líneas de investigación han llevado a cuestionar la existencia de un estado Mochica único y unificado, y de una sola secuencia cerámica, pero a la vez han reafirmado la uniformidad de "lo Mochica" como entidad cultural. Es cada vez más claro que los Mochicas de diversas regiones compartieron a lo largo de su historia una serie de elementos en común, los cuales evitaron que las diferentes entidades políticas seconvirtieran en entidades culturales independientes.
Cuando pensamos en los Mochicas nos imaginamos una sociedad cohesionada, que compartía un ecosistema definido por los valles costeños de Piura a Nepeña (Donan 1978) y que estaba expuesta a ciclos de Niños y sequías. Es muy probable que los Mochicas hablaran una misma lengua, emparentada con la lengua Muchik (Carrera [1644] 1939); participaran en ceremonias muy semejantes, como la Ceremonia del Sacrificio (Alva y Donan 1993) y rindieran culto a los mismos dioses, especialmente Aia Paec (Lacro 1948, Castillo 1989). Una compleja jerarquización de la sociedad fue común a todas las entidades políticas Mochicas (Lacro 1938, 1939), mostrándose la posición de los individuos en todos los aspectos de la vida cotidiana; desde sus ropajes y joyería, sus armas y literas, los portadores y sirvientes que tenían, hasta su porte y musculatura que dependía, al fin y al cabo, de su dieta. Luego de su muerte cada individuo recibía un tratamiento funerario que reflejaba su posición en la sociedad a través del tipo y tamaño de su tumba y de los objetos depositados como ofrendas en ella (Castillo y Donan 1994, Donan n.d., Donan y Mackey 1978). Sabemos también que los señores Mochicas contaron con artesanos de gran experiencia, capaces de enroscar minúsculas laminas de oro y hacerlas parecer hilos (Alva y Donan 1993: Fig. 185), o de decorar ceramios y paredes con detallados diseños que mostraban ceremonias y rituales, así como animales silvestres y monstruos sobrenaturales (Uceda, et. al. 1994; Bonavia 1985; PACEB 1994). También construyeron algunos de los templos y residencias más suntuosas que se hayan visto en los Andes (Hass 1985). Si bien estos elementos nos hablan de una sociedad compleja y jerarquizada, son las semejanzas estilísticas de los artefactos producidos en diversas regiones y bajo distintas administraciones las que nos indican una tradición compartida y una fuerte interacción entre los Mochicas de diversas regiones.
Primera parte: una sola cultura mochica
La idea que los Mochicas constituyeron una sola entidad política y cultural es el resultado de las peculiaridades de la evidencia arqueológica. Para explicar como se llegó a esta interpretación queremos plantear tres fases en que las evidencias fueron colectadas e interpretadas. En la primera fase se determinó que existía una sola cultura Mochica, diferente e independiente de otras culturas prehispánicas. Esta cultura había antecedido a la irrupción de elementos asociados con el Horizonte Medio y la cultura Chimú. Esta interpretación estuvo basada en la identificación en diferentes valles de la costa norte de un repertorio de artefactos, especialmente ceramios, muy semejantes en forma y decoración, y de una comparación de este estiloe con el de objetos obtenidos en otras regiones, especialmente en la costa central.
En la segunda fase se definió que los artefactos cerámicos producidos por los Mochicas habían evolucionado en todas las regiones influenciadas por esta cultura de acuerdo a una misma secuencia, configurada por Rafael Lacro en cinco fases estilísticas. Esta secuencia estuvo basada en un estudio sistemático de grandes colecciones de cerámica, especialmente la colección del Museo de Chiclín (hoy Museo Arqueológico Rafael Lacro H.), y de superposiciones de contextos funerarios de donde provenían los ceramios. Finalmente, en la tercera fase se definió el carácter político del fenómeno Mochica. La expansión de la cultura Mochica y la difusión de su cultura material habrían sido el resultado de una sola entidad política expansiva y militarista, que durante las fases tres y cuatro alcanzó a conquistar la región comprendida entre los valles de Lambayeque y Nepeña. Signo inequívoco de este proceso era la distribución de la cerámica Mochica, especialmente de la cerámica elaborada que representaba a las clases gobernantes de esta sociedad.
• Una Sola Cultura
Las culturas precolombinas usualmente han sido definidas a través de conjuntos de objetos que comparten los mismos rasgos estilísticos, especialmente objetos cerámicos. Conjuntos de objetos con diferentes rasgos estilísticos representan diversas culturas, e interacciones entre estilos, por ejemplo cuando un estilos aparece influenciando a otro, se interpretan como interacciones entre diferentes entidades culturales. Una vez que el repertorio de rasgos ha sido definido, se estudia su distribución en el espacio para entender cuál fue el ámbito geográfico controlado o influenciado por una determinada cultura. Culturas arqueológicas son, por lo tanto, conjuntos de objetos distribuidos en el espacio, no de personas ni de las sociedades que las organizaron. El primer paso en la creación de una cultura prehispánica, entonces, es caracterizar un estilo cerámico, tanto a través del estudio de objetos en contexto, como de objetos en colecciones. Con la cultura Mochica la situación no fue diferente, y fue el peculiar origen de la muestra cerámica que se estudió lo que llevó a pensar amuchos investigadores, incluidos nosotros, que los Mochica habían sido una sola entidad cultural.
En el primer capítulo de la historia de los estudios sobre la cultura Mochica destacan tres personalidades: Max Uhle, investigador alemán que realizó las primeras excavaciones científicas en las Huacas del Sol y la Luna; Alfred Kroeber, uno de los pioneros de la antropología norteamericana que estudió en detalle las colecciones de Uhle; y particularmente Rafael Lacro, investigador peruano que dedicó su vida, y buena parte de sus recursos, al estudio de esta sociedad. Antes del trabajo de estos investigadores, si bien existían colecciones en el Perú y el extranjero que incluían piezas de esta tradición, la cultura Mochica no existía como entidad independiente. La primera tarea de estos investigadores fue, pues, aislar el fenómeno Mochica de otros fenómenos culturales, y ubicarlo en la secuencia de culturas del antiguo Perú.
Max Uhle, en sus excavaciones a principios de siglo en las Huacas de Moche, ubicó y excavó una serie de tumbas Mochicas, especialmente en las áreas definidas como sitios E y F al pie de la Huaca de la Luna (Uhle 1915, Kroeber 1925:213). Estas tumbas, lamentablemente nunca bien publicadas, contuvieron más de 680 piezas de cerámica estilísticamente muy consistentes. Muchas compartían la característica decoración pictórica en crema y ocre, y/o detallada decoración escultórica que permitían diferenciarlas fácilmente de otros estilos encontrados en el sitio, especialmente del ubicuo estilo Chimú, y del estilo Tiahuanaco encontrado por el mismo Uhle en Pachacamac en 1896 (1903). Uhle además determinó que este estilo era contemporáneo con la construcción de la Huaca de la Luna (Uhle 1915:105), por lo tanto los arquitectos de estas masivas estructuras pertenecían a la misma sociedad que había producido a los maestros artesanos que elaboraron esta fantástica cerámica.
Kroeber (1925), luego de un minucioso análisis de las colecciones de Uhle en la Universidad de California, Berkeley, caracterizó por primera vez el estilo, diferenciándolo de otros estilos encontrados en el sitio. La información estratigráfica recogida por Uhle permitía concluir que el nuevo estilo era anterior a los estilos Tiahuanaco y Chimú, por lo que Kroeber lo llama Proto-Chimú. El estilo caracterizado por Kroeber no era exclusividad de la colección de Uhle; piezas semejantes existían en otros Museos en Europa, los Estados Unidos y el Perú. Kroeber en su estudio comparó las colecciones recogidas por Uhle con colecciones existentes entonces en el American Museum of Natural History y el Peabody Museum. En estos museos Kroeber encontró ceramios con las mismas características estilísticas, confirmando que se trataba no de un fenómeno aislado, sino de un estilo consistente y difundido en la costa norte. Ahora bien, pequeñas diferencias existían entre algunos grupos de objetos, especialmente en sus formas y contenidos iconográficos, lo que hacía sospechar que existían variaciones, quizá debidas a factores cronológicos, en el estilo. Es decir que estas colecciones incluían objetos de diversas épocas. Esta sospecha no se comprobaría hasta que no se estableciera una secuencia para la cerámica Mochica.
En base a la procedencia de estas colecciones, y a informaciones recogidas durante sus propios viajes de investigación por la costa norte del Perú, Kroeber inició el estudio de la distribución espacial del estilo Proto-Chimú (Figura 3). Kroeber (1925:224-229) concluyó que el estilo Proto-Chimú "en realidad es característico sólo en [...] el área de Trujillo-Chimbote, ocurriendo infrecuentemente en las dos áreas adyacentes (Casma al sur, y Pacasmayo-Chepén al norte), y no apareciendo en lo absoluto en las dos áreas más norteñas (Lambayeque y Piura). Aún cuando estéticamente superior, Proto-Chimú permanece siendo un estilo local. Evidentemente existió durante un período de limitadas comunicaciones, probablemente de unidades políticas restringidas" (Kroeber 1925:228-229).
Las características estilísticas que Kroeber encontró en los materiales excavados por Uhle también estaban presentes en miles de piezas en colecciones existentes en el Perú, especialmente en la colección pionera que Víctor Lacro creara y que posteriormente fuera depositada en el Museo Nacional, y en la gigantesca colección que Rafael Lacro congregara en la Hacienda Chiclín. Estas semejanzas estilísticas confirmaban, como era de esperarse, la consistencia del estilo Proto-Chimú y su enorme frecuencia. Se requería en este momento de un amplio corpus de piezas cerámicas para pasar de una simple caracterización a una definición del estilo y la iconografía Mochica. Rafael Lacro, a través de excavaciones de cementerios en diversos valles de la costa norte entre Chicama y Santa (1945:30-41), y de la adquisición de colecciones menores, logró reunir la colección más grande y completa de cerámica Mochica que existe a la fecha. Fue en base al estudio de esta colección, proveniente en su inmensa mayoría de los valles de Chicama a Santa, que Lacro definió el estilo Mochica (1945:15, 1948).
El estudio de la cerámica Mochica emprendido por Lacro es radicalmente diferente al estudio de Kroeber. Kroeber analizó la cerámica Mochica solamente desde una perspectiva estilística, tratando de identificar elementos que permitieran fechar sitios y comprender la secuencia cultural de la costa norte. Kroeber estaba interesado en identificar culturas (entendidas como unidades estilísticas); Lacro estaba interesado en entender la mentalidad y la vida del hombre Mochica del pasado. Para Lacro la cerámica Mochica era primero un documento de la vida en el pasado, y sólo en segundo lugar una herramienta estilística o un instrumento cronológico. Es por esto que Lacro emprende y publica primero (1938, 1939, 1945) sus estudios interpretativos, donde describe al hombre Mochica y su sociedad, la religión y el arte, el gobierno y el culto a los muertos. Lacro entendía la totalidad de la producción cerámica Mochica como el resultado de un grupo de individuos compartiendo un mismo sistema cultural, un mismo idioma y una misma religión, y regidos por una misma élite y un mismo sistema político. No fue sino hasta 1946 y 1948 que Lacro publica su estudio de la secuencia estilística de la cerámica Mochica. Es por el énfasis en el individuo y no el estilo que Lacro denomina a este fenómeno con el gentilicio Mochica.
La acuciosidad y rigor del trabajo de Uhle, Kroeber y Lacro está fuera de duda. Lo que queda por discutir es sólo si la base de datos con que contaron estos investigadores era realmente representativa de la totalidad del fenómeno Mochica. Por lo temprano de estos estudios algunas omisiones son obvias. Kroeber, por ejemplo, afirma en 1925 que en el valle de Lambayeque las evidencias de la cultura Mochica "aún esperan ser descubiertas o por lo menos publicadas" (Kroeber 1925:228). Lacro, si bien menciona la presencia de cerámica Mochica en los valles de Piura a Casma, afirma en 1966 que en Lambayeque "es escasa la orfebrería Mochica y que tuvieron menor cantidad de oro a su disposición que los hombres de Lambayeque" (Lacro 1966b:97). Estas afirmaciones contrastan con la magnificencia de la tumba del Señor de Sipán, donde las asociaciones de los Mochicas con grandes cantidades de oro y con una fuerte presencia en el valle de Lambayeque quedan claramente confirmadas.
Es evidente, por ende, que tanto Kroeber como Lacro contaron para hacer sus observaciones con datos arqueológicos y colecciones de ceramios procedentes principalmente de los valles de Chicama, Moche, Virú, Chao, Santa y Nepeña. Piezas de estas regiones conformaban el grueso de la colección Lacro, y de las grandes colecciones del Museo Nacional de Lima, del Museo fur Volkerkunde en Berlín, del Museo del Hombre de París, etc. En base a estas colecciones es que se hicieron las primeras observaciones y caracterizaciones del estilo Mochica y de su secuencia cronológica. Los resultados fueron luego comparados y confirmados con otras colecciones provenientes de estas mismas áreas.
Lacro sabía de la existencia de algunos especímenes de cerámica Mochica en el valle de Lambayeque, al norte de la zona antes definida (Figura 1), pero por su reducido número los explicó en términos de "intercambio comercial y cultural entre los hombres de Lambayeque y los Mochicas. De allí que en Lambayeque, Pátapo, Pomalca y otros lugares encontremos sectores con tumbas correspondientes a Mochica III, IV y V." (Lacro 1966b:94). Kroeber, a su vez, menciona en su estudio de 1925 la existencia de 17 ceramios de estilo Mochica provenientes de Chepén, en el American Museum of Natural History (1925:225-226). Había evidencias de presencia Mochica al norte del área cultural Mochica, pero estas evidencias, por su baja incidencia y esporádica aparición indicaban una presencia de naturaleza.
En los años sesenta, con el descubrimiento de cerámica Mochica en Vicús, surge la primera posibilidad de contrastar el estilo Mochica definido a partir de evidencias de la región sur de la costa norte, con una muestra de origen totalmente distinto. Lacro encontró en las piezas provenientes de Vicús suficientes elementos en común con ceramios Mochicas de fases tempranas como para calificar a este nuevo grupo de objetos como una nueva manifestación del mismo fenómeno cultural. Lacro reconoció en estas piezas el uso de las mismas formas, especialmente el asa estribo, los mismos o semejantes motivos decorativos, la bicromía, el tamaño y el peso, etc. La procedencia de este nuevo conjunto de ceramios era, en síntesis, prueba fehaciente de que, incluso desde muy temprano, la cultura Mochica, había controlado un territorio aún más vasto del presupuesto. Las diferencias entre estos nuevos objetos y los ya conocidos para el período Mochica I en la secuancia cerámica de Rafael Lacro, no eran destacables (Lacro 1965, 1966a).
En síntesis, la consistencia y unidad de la cultura Mochica se definió a partir de las semejanzas de un enorme conjunto de ceramios provenientes tanto de colecciones y museos (Kroeber 1925, Lacro 1938, 1939), como especímenes excavados arqueológicamente (Bennet 1939, Lacro 1945, Kroeber 1925, Uhle 1915). Estas piezas demostraban una enorme consistencia estilística e iconográfica, que reflejaba la uniformidad cultural de la sociedad que las produjo. Ahora bien, esta consistencia estilística se debía a que los objetos estudiados, en gran medida, provenían de un área restringida, los valles de Chicama a Nepeña. Especímenes provenientes de los valles al norte del Chicama eran prácticamente inexistentes en estas colecciones, por lo que mal podían proporcionar evidencias de la diversidad del fenómeno cultural Mochica. La cultura Mochica descrita en la literatura es la cultura que se desarrolló en la región comprendida entre Chicama y Nepeña, es decir el Mochica-Sur. En este momento no era posible determinar si las conclusiones planteadas podían extenderse a la región norte, y hasta antes del descubrimiento de Vicús, esto era ser innecesario ya que el fenómeno Mochica parecía circunscribirse a la región sur de la costa norte.
• Una misma secuencia
Lacro no sólo tuvo acceso a la colección más grande de cerámica Mochica, él mismo excavó un gran número piezas en tumbas, dandose cuenta de sus asociaciones y relaciones estratigráficas (Lacro 1945). Estas excavaciones le dieron acceso a conjuntos de objetos de indudable contemporaneidad y a superposiciones de tumbas que reflejaban secuencias cronológicas. En base a esta información de campo y al estudio minucioso de las características formales de la cerámica, Lacro pudo establecer cinco fases sucesivas a través de las cuales evolucionó la cerámica Mochica (Lacro 1948, Figuras 4 a 9). Esta secuencia describe en gran detalle la evolución de la cerámica decorativa Mochica, especialmente de las botellas de asa estribo, a través de un minucioso estudio de aspectos formales, técnicos y decorativos.
La cronología Mochica esbozada por Lacro a principios de los años cuarenta y finalmente publicada en 1948 sirvió de base para una serie de estudios de campo que se trazaron como meta entender la prehistoria de la costa norte. El primero de estos fue el Proyecto Virú, que a partir de 1946 realizo un estudio sistemático y multidisciplinario del valle del mismo nombre. Los miembros del Proyecto Virú tuvieron acceso a las ideas de Lacro en la famosa Mesa Redonda de Chiclín, el 7 y 8 de Agosto de 1946.
Las ideas de Lacro y Kroeber fueron de mucha importancia para los jóvenes investigadores del proyecto Virú, especialmente porque el reconocimiento y la caracterización de los estilos de la costa norte planteada por estos autores se vio confirmada en sus investigaciones. La ocupación Mochica de Virú, y la variante regional del estilo Mochica en esta zona, fue denominada Huancaco, por el centro administrativo Mochica del mismo nombre. Luego de un minucioso análisis y de comparaciones con fragmentería proveniente de otros valles, James Ford arriba a la conclusión que la cerámica Huancaco de Virú es la misma que la que Lacro denominaba Mochica en los valles de Moche y Chicama (Ford y Willey 1949). Las semejanzas eran tan grandes que Ford llega a afirmar que "si muchas de estas piezas no fueron hechas por los mismos artistas o de los mismos moldes, fueron producidas por lo menos por artistas entrenados en la misma escuela" (Ford y Willey 1949:66). Ford concuerda con Lacro en que la cerámica Mochica evoluciona en Moche y Chicama de un sustrato Salinar, mientras que en Virú predomina cerámica "principalmente en técnicas de decoración negativas" (Ford y Willey 1949:66). La cerámica Mochica llega a Virú, de acuerdo a Ford, como un estilo maduro y como resultado en un proceso abrupto que se interpreta como una conquista militar que abarca los valles de Virú, Chao, Santa y Nepeña. El impacto de la cerámica Mochica se deja sentir con mayor fuerza en la cerámica decorada, y en menor grado en la cerámica simple, que permanece usando las mismas formas y técnicas que en el período anterior.
Duncan Strong y Clifford Evans (1952), a cargo de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por el proyecto, encontraron algunas diferencias entre la cerámica Mochica excavada por Uhle (Kroeber 1925) y Lacro (1945, 1948) y la cerámica de estilo Huancaco que apareció en Huaca de la Cruz y otros sitios Mochica de Virú. La más importante diferencia era el uso de pintura negra orgánica, aplicada después de la cocción. Ahora bien, las semejanzas eran suficientes como para considerarlos expresiones de la misma identidad cultural y, más aún, corresponderían con las fases III y IV de la cronología de Lacro.
La secuencia de Lacro fue corroborada posteriormente en numerosos trabajos de reconocimiento regional y excavación, especialmente cuando se descubrieron tumbas Mochicas. Las asociaciones de objetos encontradas en estos trabajos concuerdan con las características señaladas por Lacro. En algunos casos es posible encontrar piezas que reflejan el tránsito entre períodos contiguos, por ejemplo piezas Mochica III-IV, donde encontramos características de los períodos III y IV, o ligeras diferencias que podrían deberse a variaciones regionales. La validez de la secuencia de Lacro también fue puesta a prueba en un minucioso estudio emprendido en las colecciones cerámicas excavadas por Uhle (Rowe 1959, Donan 1965). Los resultados de este estudio confirmaron la secuencia de Lacro.
Christopher Donan (1973), y posteriormente Donald Proulx (1968, 1973), realizaron trabajos de reconocimiento en los valles de Santa y Nepeña respectivamente. Si la cerámica Mochica en estos valles periféricos era semejante a la planteada por Lacro, entonces la secuencia debía ser correcta. Donan, familiarizado con las colecciones de Uhle y con los resultados del proyecto Virú, encontró que la cerámica Mochica en Santa era casi idéntica a la reportada en Chicama, Trujillo y Virú. Proulx también encontró especímenes semejantes en Pañamarca y una serie de cementerios alrededor de este centro ceremonial en el valle de Nepeña. Proulx confirmó la presencia Mochica en Nepeña en mayor detalle que simplemente los magníficos murales de Pañamarca (Bonavia 1985, Schaedel 1951).
La mayor limitación de la secuencia de Lacro fue no incluir ceramios de manufactura simple y de uso doméstico. Ollas, cántaros simples, cuencos, y otras formas domésticas, figurinas y cántaros de cuello efigie no están reflejadas en la secuencia de Lacro. Esto ha hecho difícil utilizar esta secuencia para fechar gran cantidad de sitios Mochica que no presentan cerámica elaborada en superficie, o en estudios de contextos que no incluyen este tipo de cerámica. Una salvedad es de rigor en este punto. Por mucho tiempo se ha criticado el hecho de que Lacro no incluyera objetos de uso cotidiano en su cronología. Se argüía que, como coleccionista, Lacro no estuvo interesado en este tipo de objetos. Pero a juzgar por la evidencia disponible de tumbas excavadas arqueológicamente (Donan n.d., Donan y Mackey 1978) un aspecto notorio de las tumbas Mochicas en las áreas estudiadas por Lacro es la baja incidencia de materiales domesticos (Donan y Mackey 1978, Kroeber 1925). Ollas, cuencos, cántaros simples y otros recipientes rudimentarios, si bien se encuentran en contextos domésticos con cierta frecuencia, aparecen en cantidades muy limitadas en las tumbas. Adicionalmente estas formas no cambian de manera significativa a través del tiempo, lo que las hace de difícil inclusión en secuencias cronológicas.
La conclusión del trabajo de Lacro, y de las posteriores investigaciones en que éste fue comprobado y aplicado, es que la secuencia cronológica desarrollada por él es la mejor aproximación a la evolución del estilo Mochica con que se cuenta. Existiría, por lo tanto a partir de estos estudios una sola secuencia cerámica aplicable al fenómeno Mochica en las regiones estudiadas. La uniformidad en la evolución de la cerámica, a su vez confirmaría la noción de que los Mochicas fueron una sola entidad cultural. Lo que quedaba por definir era el ámbito geográfico al que aplicarían estas conclusiones.
Si bien gran parte de los investigadores han encontrado la secuencia de Lacro de gran utilidad, no todos están de acuerdo con la aplicabilidad irrestricta de esta cronología. Ultimamente un número de investigadores que trabajan en la región norte del territorio Mochica han cuestionado la validez de la secuencia descrita por Lacro (Kaulicke 1992, Shimada 1994). Peter Kaulicke, por ejemplo, afirma que "las subdivisiones de mochica (I hasta V) no se vislumbran claramente a través de las evidencias publicadas, ni para la zona sureña (territorio Mochica), ni para el norte. La deficiente precisión de los datos publicados (frente a una cantidad mucho mayor de datos inéditos) apenas permite una separación cronológica de elementos pre y post Mochica" (Kaulicke 1992:898). Para arribar a esta conclusión Kaulicke reexamina las evidencias funerarias disponibles, especialmente los contextos funerarios excavados en la Huacas de Moche por Uhle (1915, Kroeber 1925) y por el proyecto Moche-Chan Chan (Donan y Mackey 1978). En estas evidencias Kaulicke no encuentra sustento empírico para la cronología de Lacro, sino más bien evidencias para refutar su validez. A partir de nuestro propio análisis de los mismos datos, incluyendo el examen de las piezas inéditas de la colección de Uhle, no podemos estar de acuerdo con Kaulicke. Si bien es cierto que los datos para la fase temprana de la secuencia (especialmente la fase II) son casi inexistentes, existe suficiente información para confirmar la validez de la primera y las últimas tres fases. La colección de Uhle corrobora la secuencia de Lacro, ya que existe una marcada consistencia entre los lotes funerarios y las fases cerámicas. No es posible hacer una crítica cabal de la secuencia de Lacro sin contar con los materiales que este utilizó para establecer la secuencia o de las tumbas excavadas por Uhle, estos datos lamentablemente aún permanecen inéditos.
Todo parece indicar que la secuencia de Lacro describe básicamente la evolución del fenómeno Mochica en las regiones comprendidas entre Chicama y Nepeña que, como se dijo antes, son las regiones de donde provienen los materiales en los que se basa la secuencia. Trabajos de investigación en los valles de Virú, Santa, Nepeña y últimamente Chao (Víctor Pimentel comunicación personal) confirman la presencia Mochica en estos valles y validan la caracterización planteada por Lacro de su estilo cerámico. Este no es necesariamente el caso de la secuencia cerámica en los valles al norte de esta región. Como se discutió antes, la arqueología de los valles de Jequetepeque, Lambayeque y Piura era casi desconocida cuando Lacro realizaba sus estudios. No cuestionamos la validez de la secuencia de Lacro, sino su ámbito de aplicación. No es de extrañar que los investigadores que trabajan en los valles de Jequetepeque, Zaña, Lambayeque y Piura consideren que la secuencia es de difícil aplicación a sus materiales. Esto nos lleva a concluir que es necesario construir una secuencia cerámica alternativa para estas regiones. Esta secuencia deberá ser compatibilizada con las cinco fases de Lacro a fin de permitirnos comparar los desarrollos de las diversas regiones.
• Una sola entidad política
La tercera característica de la sociedad Mochica, y por cierto la menos discutida, es la concerniente a su estructura política. Si bien nunca se ha publicado un tratado comprensivo acerca de la organización política de la sociedad Mochica, a través de los años se han planteado algunos argumentos acerca de su nivel de complejidad (ver Shimada 1994). Estos argumentos, como veremos, adolecen de los mismos defectos que discutimos en las dos secciones anteriores. En la caracterización de las estructuras políticas se ha proyectado lo que sabemos para la región sur a todo el ámbito Mochica, asumiendo que todos los valles de la costa norte estuvieron en algún momento bajo el control político de un estado centralizado con sede en Moche. El colapso de este estado fue, por lo tanto, el fin del fenómeno Mochica en toda la costa norte. En un estado centralizado esperamos que el desarrollo en diversas regiones sea idéntico o por lo menos congruente, es decir que las instituciones sociales, económicas e ideológicas debieron desarrollarse paralelamente, sólo alcanzando mayor complejidad en el centro administrativo. El impacto de agentes exógenos debió afectar a todas las regiones integradas bajo el régimen centralizado por igual. Esto es aparentemente lo que sucede con el estado que se desarrolló entre Chicama y Nepeña, pero la información disponible en este momento contradice estos argumentos para la zona al norte de la Pampa de Paiján.
La indicación más clara de la complejidad, capacidad administrativa y militar de la sociedad Mochica-Sur, y de la necesidad de integrar a la esfera del estado nuevos territorios y una fuerza laboral más extensa está dada por el proceso de expansión y conquista de los valles al sur de Moche. Se ha argüido que esta expansión está documentada en dos fuentes: en las escenas de guerra o combate características de la iconografía Mochica y en la distribución de una serie de artefactos y elementos Mochicas en los valles de Virú, Chao y Santa. Ford, por ejemplo resume este proceso diciendo que " Chicama parece haber vencido en la carrera local por cohesión política y poder militar. El movimiento que esparció el fenómeno ceremonial Mochica hasta Nepeña fue casi seguramente militar en naturaleza" (Ford y Willey 1949:66). Ford veía en este proceso no sólo un aspecto militar, sino una expresión de instituciones que combinaban el poder físico de la guerra con el consenso generado por los sistemas ideológicos. El impacto e influencia de la ideología Mochica esta evidenciado en la producción y distribución de la cerámica ceremonial Mochica. Para Ford la ideología Mochica tuvo un papel preponderante en el proceso de incorporación de los territorios conquistados, cosa que se podía ver en las piezas decoradas que debieron de haber sido hechas por sacerdotes ceramistas, ligados a las clases gobernantes (Ford y Willey 1949:66).
La sociedad Mochica ha sido caracterizada con mucha frecuencia a partir de una serie de evidencias indirectas como una sociedad guerrera. Entre estas evidencias destacan ajuares funerarios de individuos adultos masculinos que incluyen parafernalia militar como porras, hondas, lanzas y mazas de guerra, y representaciones iconográficas donde dos grupos de guerreros combaten. Estas características han sido muchas veces usadas como demostración de la capacidad de esta sociedad para emprender la conquista de un amplio territorio. El uso de la iconografía Mochica como fuente histórica, como lo señalara Strong y Evans (1952:216-226) no sólo es peligroso sino que puede resultar francamente erróneo cuando se utiliza descuidadamente. La famosas escenas de guerra o combate presentan una serie de problemas si se quieren interpretar como ilustraciones de combates reales, especialmente si suponemos que representan los combates que se realizaron para expandir el territorio Mochica hacia el sur. En las escenas de combate ambos bandos en conflicto son, en la mayoría de los casos, Mochicas, en base a sus tocados, ornamentos y ropajes. En estas escenas rara vez se produce la muerte de un enemigo, sino que el derrotado es despojado de su tocado y sus ropajes, se le ata una cuerda al cuello y se le transporta a un recinto ceremonial, o en balsas. El destino final de los guerreros vencidos será la muerte por desangramiento, y la sangre será a su vez consumida "ritualmente" por una serie de divinidades (Alva y Donan 1993, Donan y Castillo 1992, 1994).
Si éstas son realmente representaciones de guerra resulta sospechoso que no se produzcan muertes, que luchen Mochicas contra Mochicas y que no hayan escenas de conquista o saqueo. Donan y Hocquenghem han planteado convincente e independientemente que lo que se representa son combates ceremoniales donde grupos de guerreros Mochicas se enfrentan, uno a uno y cuerpo a cuerpo, en pos de prisioneros para los rituales de la ceremonia del sacrificio (Alva y Donan 1993, Donan 1988, Hocquenghem 1987). El acentuado militarismo Mochica, sobre todo la guerra expansiva (Wilson 1988), no está necesariamente representado en el arte, como tampoco está su maestría en tecnología hidráulica, su capacidad para organizar grandes fuerzas laborales, su complejo sistema de comunicaciones, ni siquiera la producción especializada de cerámica, pinturas murales y otras actividades de la vida cotidiana.
La segunda fuente de información, la presencia de elementos Mochicas en los valles de Virú a Nepeña, es claramente indicativa de la naturaleza expansiva del estado Mochica-Sur. La difusión de la cerámica y otros elementos Mochicas en los valles de Virú, Chao y Santa no obedece a un patrón de intercambio restringido o de una colonia, sino a la estrategia geopolítica de un estado expansivo y unificado. La cerámica de estilo Mochica comienza a aparecer en estos valles en la fase III (Donan 1973, Proulx 1973, Strong y Evans 1952, Wilson 1988). A partir de este período estos valles son inundados con sitios de clara filiación Mochica, y muchos sitios asociados con la precedente ocupación Gallinazo son abandonados. La edificación de nuevos centros de acuerdo al plan Mochica implica cambios en las técnicas constructivas, en la producción de adobes, en la planificación y localización de los sitios, es decir, en todos los patrones de asentamiento. Toda la distribución de los sitios y su jerarquía relativa es alterada. Estos cambios son obviamente el resultado de un cambio de mandos, y políticas.
Ya que es lógico asumir que la expansión Mochica no contó con el entusiasta apoyo de las élites locales, podemos deducir por la intensidad y el efecto que tuvo sobre la población local que ésta se realizó a través de un proceso de conquista militar, o que el proceso tuvo un fuerte componente de este tipo. Hay que reconocer en este punto que carecemos de evidencias arqueológicas directas que nos indiquen cuál fue la mecánica de la expansión. A raíz de esta conquista grandes centros Mochicas aparecen en las partes bajas de los valles (Huancaco, Pampa de los Incas). La cerámica asociada con estos centros es a partir de este momento el ubicuo estilo Mochica IV, caracterizada por Moseley como el estilo corporativo de esta sociedad (1992). A partir de estas evidencias se concluye, por lo tanto, que durante la fase Mochica IV todas las áreas de la costa entre Chicama y Nepeña estuvieron bajo el control de un único y unificado estado Mochica.
El fenómeno expansivo evidenciado en los valles del área Mochica-Sur es el resultado del crecimiento de un sistema estatal centralizado. La naturaleza estatal de la sociedad Mochica-Sur resulta una interpretación obvia de una abrumadora cantidad de evidencias. Entre estas destacan evidencias funerarias (Donan n.d., Donan y Mackey 1978) y de organización interna de los sitios (Bawden 1977, Topic 1977) que indican que la sociedad Mochica estuvo complejamente jerarquizada, con posiciones sociales definidas desde el nacimiento y con una élite gobernante que basaba su poder en una combinación de coerción y consenso a través de la manipulación de violencia institucionalizada y de rituales así como otros mecanismos ideológicos. Los Mochicas tuvieron una economía planificada, centralizada y al servicio preferente de las élites gobernantes, con un vasto número de especialistas controlados por el estado, y un uso casi ilimitado de la mano de obra de los segmentos sociales dependientes. La magnitud de las obras públicas emprendidas por los Mochicas, tanto de infraestructura productiva como ideológica, implican niveles de trabajo y de planificación sorprendentes. La elaboración en las ceremonias religiosas, especialmente las relacionadas con el sacrificio de prisioneros y con rituales funerarios, y la participación diferenciada en ellos de diversos segmentos de la población (Castillo y Donan 1994, Donan y Castillo 1992, 1994) demuestran la importancia de este ámbito en la sociedad Mochica. Evidencias de todos estos aspectos, y no sólo unas cuantas piezas cerámicas, aparecen implantadas en los valles de Virú, Chao, Santa y Nepeña a partir de la fase Mochica IV.
Al sur del valle de Nepeña encontramos algunas evidencias de presencia Mochica, pero ninguna que implique ocupación permanente o control geopolítico. En el valle de Nepeña, que correspondería a la frontera sur del estado Mochica-Sur, encontramos una distribución de sitios Mochicas muy peculiar y que permitirían entender algunas características del proceso expansivo. En el valle de Nepeña, a diferencia de Virú y Santa, no encontramos un conjunto de sitios de diverso tamaño y función distribuidos homogéneamente a lo largo del territorio, sino un único gran centro ceremonial, Pañamarca, rodeado de pequeños cementerios (Proulx 1968, 1973). Este gran centro ceremonial vendría a ser un puesto de avanzada, con el que los Mochicas habrían iniciado la penetración en el valle de Nepeña. Este puesto está constituido, contrariamente a lo que podríamos imaginarnos, no por un edificio militar o defensivo, o por una sede administrativa, sino por un centro ceremonial. Encontrar templos donde esperábamos fortalezas nos permite entender que la ideología tuvo un importante papel en la penetración y expansión del estado Mochica.
Como se discutió en las secciones anteriores, debemos de preguntarnos cuál es el ámbito geográfico al que se aplicaría esta reconstrucción de la naturaleza política del estado Mochica. Lacro y otros investigadores pioneros formularon sus interpretaciones pensando, nuevamente, en el área nuclear, y no en los valles de la periferia. Sus datos provenían de esta región, por lo tanto sus interpretaciones serían válidas sólo a ella. Lacro estuvo en lo cierto al pensar que toda esta región estuvo en algún momento bajo la autoridad de una sola entidad política segmentada en diversos niveles de administración regional y local. De cuánta autonomía gozaron las diversas regiones comprendidas dentro del estado Mochica, no lo podremos saber hasta que no se realicen más excavaciones en sitios domésticos y centros administrativos Mochicas. En cualquier caso, Lacro ya afirmaba que existía, bajo la autoridad centralizada de un Cie quich, un conjunto de gobernantes regionales, los Alaec (Lacro 1945:22-23). Lacro dedujo esta organización sólo de la distribución de vasos retratos; posteriormente sus ideas han sido corroboradas en base al estudio del patrón de asentamiento en los territorios conquistados.
Las numerosas investigaciones en la región comprendida entre Chicama y Nepeña han producido resultados que contrastan dramáticamente con los resultados de proyectos realizados al norte de esta región. Una de las diferencias más significativas es que la cerámica de los periodos Mochica III y IV, el estilo corporativo directamente asociado con la expansión y consolidacion del estado Mochica-Sur respectivamente, y encontrado en enormes cantidades en los valles entre Chicama y Nepeña, sea casi inexistente en los valles entre Piura y Jequetepeque. Cómo explicar que el patrón de asentamiento de este estado expansivo, caracterizado por un gran centro ceremonial/administrativo entre los valles medio y bajo, no se vea reflejado en ninguno de estos valles. Se trata acaso de un problema en la muestra, o estas diferencias obedecen a diferencias estructurales, es decir son el resultado de la acción de estados o entidades políticas distintas. La circunscrita aplicabilidad de las interpretaciones antes señaladas comienza a ser evidente cuando se trata de aplicarlas a los valles de Jequetepeque, Zaña, Lambayeque y Piura. En esta región desde los años 60' comenzaron a aparecer importantes evidencias de la ocupación Mochica. En estos valles aparecen evidencias que permiten definir grupos semejantes en muchos aspectos al Mochica-Sur, pero aparentemente con un desarrollo independiente y con características peculiares en su cultura material que serán discutidas en la siguiente sección.
Segunda Parte: Los Mochica del Norte y los Mochica del Sur
Hasta este momento nos hemos limitado a cuestionar la idea que sostenía que la cultura Mochica, en todas las regiones donde ocurrió, fue el resultado del mismo fenómeno político y social. Si esta noción no es válida, y lo que entendíamos como Mochica sólo es aplicable a la esfera sur de este fenómeno, entonces cómo debemos caracterizar a la sociedad Mochica-Norte.
La intención de esta sección no es dar cuenta definitivamente de todas las características del fenómeno Mochica-Norte. Esta tarea es teórica y prácticamente imposible a estas alturas por cuanto la mayor parte de la información arqueológica que se tenía antes de 1985 tiene que ser analizada e interpretada nuevamente, y la información que se ha recogido después de esta fecha en su mayoría aun no ha sido publicada. Lo que podemos hacer con los datos con que contamos es ofrecer una perspectiva regional, la del valle del Jequetepeque, donde se han concentrado nuestras investigaciones hasta la fecha.
Una salvedad es de rigor en este punto para evitar caer en el mismo tipo de error que se critica aquí. El valle del Jequetepeque, y la historia cultural que allí estamos reconstruyendo con un programa sistemático de investigaciones, no necesariamente deberá ser entendido como un microcosmos de la historia cultural de toda la región Mochica-Norte. Es muy posible que los resultados con que contamos para esta región nos presenten un desarrollo que, si bien más cercano a lo que aconteció en Lambayeque y Piura que lo que pasaba en la región sur, es sin embargo sólo una expresión regional. No podemos asegurar, en resumidas cuentas, si los diferentes valles de la región Mochica-Norte no tuvieron desarrollos independientes. Todo parece indicar, por ejemplo, que la secuencia de Piura sería distinta, y posiblemente más corta que la secuencia de los otros valles; Lambayeque, por otro lado experimentó un florecimiento durante el período Mochica Tardío que no es comparable con el de los otros valles. Dicho esto podemos regresar a las diferencias entre el Mochica-Norte y el Mochica-Sur, y la secuencia planteada aquí para caracterizar el desarrollo del fenómeno Mochica-Norte en el valle del Jequetepeque.
Aparentemente los valles de Jequetepeque, Zaña, Lambayeque y Piura estuvieron física y culturalmente separados de los valles del territorio Mochica-Sur. Entre las dos regiones se encuentra la Pampa de Paiján, una llanura desértica de más de 50 kilómetros de extensión que sirvió como barrera natural y cultural para sociedades prehispánica antes y después de los Mochicas (Donan y Cok 1986b). Esta barrera no sólo fue cosa del pasado; Trujillo y Chiclayo, cada una con sus respectivas órbitas de influencia, marcan todavía la separación de las dos grandes regiones de la costa norte. La gran cantidad de cerámica de estilo Cajamarca hacia fines del desarrollo Mochica en Jequetepeque indica, más bien, que los Mochicas de Jequetepeque mantuvieron un fuerte contacto con las sociedades que se desarrollaban en la sierra norte aledaña. El valle del Jequetepeque parece haber servido de eje de transición para una serie de movimientos y rutas comerciales que unían la costa norte con la zona andina central. Estos intercambios experimentaron un inusitado desarrollo durante las primeras fases del horizonte medio, coincidiendo con el final de la cultura Mochica y su evolución hacia otras tradiciones, entre ellas el conspicuo estilo Lambayeque.
Cuando juzgamos la relación entre las sociedades Mochica-Norte y Mochica-Sur nuestra fuente de información más importante es la cerámica, especialmente la compleja cerámica ceremonial. En ésta se reflejan vívidamente los cambios y las interacciones entre diversas sociedades, las tendencias estilísticas, los prestamos y las idiosincrasias locales.
Cuatro grandes características distinguen los desarrollos de las tradiciones cerámicas sureña y norteña:
a) la escasez pronunciada de cerámica Mochica-Sur de la fase IV y de una serie de formas como huacos retratos, cancheros y floreros en los valles al norte de la Pampa de Paiján, así como de decoración pictórica de línea fina del tipo Mochica IV (Castillo y Donan 1994);
b) la excepcional calidad y belleza de la cerámica Mochica-Norte Temprana, especialmente en piezas escultóricas donde se representan seres humanos o animales (Donan 1990, Narváez 1994);
c) la predominancia de jarras y cántaros de cara-gollete en las fases Media y Tardía del Mochica-Norte (Ubbelohde-Doering 1983); y
d) el extraordinario desarrollo de la pintura de línea fina durante el período Mochica-Norte Tardío (McClelland 1990, Donan y McClelland 1979).
• El fenómeno Mochica Norte
El primer indicio que nos reveló que la secuencia cerámica, y por lo tanto la historia ocupacional de las dos regiones de la costa norte habían seguido diferentes derroteros fue la carencia de una serie de formas y estilos comúnmente asociados con el fenómeno Mochica-Sur. Dos formas son peculiarmente escasas: los floreros, y los cancheros. Algunos floreros de estilo Mochica V han sido excavados en Pampa Grande (Shimada 1976:194) pero podrían haber sido importados desde el sur. Igualmente cancheros han sido reportados muy pocas veces en la región norte, en Sipán (Alva, comunicación personal 1994) y en la región de Vicús (Makowski, comunicación personal 1994). Tampoco aparecen en esta región los llamados huaco retratos. La carencia de estas formas, de acuerdo a lo planteado por Lacro, significaría que esta región no estuvo dentro del ámbito de control de los Cie quich con sede en Moche y Chicama.
La escasa presencia de cerámica de estilo Mochica IV en los valles al norte de la Pampa de Paiján es aun más significativa. Es importante recalcar que no se trata de una absoluta carencia ya que existen algunos reportes de cerámica Mochica IV en la región, sino de una escasez pronunciada, especialmente en relación a las cantidades que encontramos en los valles de la región sureña. Carlos Elera (comunicación personal, 1994) excavó un conjunto de ceramios de este estilo en Puerto de Eten (ver Shimada 1994:55). Carlos Deza (comunicación personal, 1993) afirma haber visto a huaqueros ofreciendo piezas Mochica IV en el valle de Zaña. Izumi Shimada también ha reportado este tipo de cerámica para una serie de sitios en Batán Grande pero sin documentar sus aseveraciones (1994). En colecciones del valle del Jequetepeque existen algunas pocas piezas en este estilo, pero parecen haber sido traídas desde el sur. Shimada (1994:39) publicó un mapa de "las ocupaciones Moche documentadas" en los valles de Reque-Chancay y Zaña con indicaciones de las fases Mochicas en que estos sitios fueron ocupados. Una inspección directa de una serie de los sitios presentados en dicho mapa (Santa Rosa, Sipán, Saltur, Collique y Cerro Corbacho) arrojó resultados negativos en cuanto a la presencia Mochica IV. Tampoco encontraron este estilo de cerámica investigadores que han trabajado en esta región por varios años (Walter Alva, Jorge Centurión, y Carlos Wester; comunicación personal, 1993). Con relación a Pampa Grande, también mencionada en dicho mapa, si bien en un reconocimiento parcial del sitio no pudimos encontrar materiales Mochica IV es posible que excavaciones estratigráficas pudieran haber producido este tipo de materiales. Esperamos la publicación de los resultados de la investigación de Kent Day y Izumi Shimada donde estas incógnitas deberán ser resueltas y documentadas.
En conclusión, existen evidencias de la presencia de cerámica de estilo Mochica IV en la región norte, pero en cantidades muy limitadas y en contextos muy mal documentados. Por falta de información contextual no se puede determinar aún si se trata de piezas intercambiadas, o de evidencias de pequeños asentamientos controlados por los Mochica-Sur. Aparentemente un cierto intercambio de cerámica existió entre las dos regiones (Lacro 1966b. También se intercambiaban piezas de cerámica con la sierra norte aledaña, conchas de spondylus con el Ecuador y plumas con la región amazónica. Por cierto, ninguno de estos intercambios tuvo consecuencias de largo plazo en términos de la identidad o independencia política del estado Mochica-Norte. El conjunto de piezas encontrado por Elera en un pozo de prueba en el Puerto de Eten, y los materiales encontrados por Shimada en Batán Grande podría corresponder a la segunda posibilidad, un pequeño asentamiento. Lo que resulta sospechoso es que, hasta la fecha, sitios arqueológicos Mochica IV, especialmente sitios de la magnitud de los asentamientos encontrados en los valles de Chicama a Nepeña, no han sido reportados. Si los Mochica-Sur de la fase IV controlaron los valles de Piura a Jequetepeque lo hicieron a través de un sistema de asentamientos insólito y que además ha burlado a cinco generaciones de arqueólogos.
Lo que esta carencia implica en términos de la estructura política de los estados Mochicas es muy importante. Moseley definió acertadamente al estilo Mochica IV como el estilo corporativo del estado Mochica expansivo. Su presencia en un sitio arqueológico delata la presencia, y en algunos casos permite documentar la expansión del estado Mochica. Si bien algunos ejemplares de este estilo confirman que hayan habido contactos entre estas entidades políticas, cantidades limitadas de este estilo cerámico no pueden ser interpretadas como evidencias de la conquista y control geopolítico de la región. Los Mochica-Sur durante la fase IV no estaban dedicados a la exportación de cerámica, sino a la conquista de grandes territorios, que inmediatamente eran reorganizados de acuerdo a un patrón de asentamientos que maximizaba los intereses del conquistador. Ninguno de estos fenómenos, conquista o reorganización, se reflejan en los datos recogidos al norte de la Pampa de Paiján. Debemos concluir entonces que el estado Mochica-Sur no cruzó esta barrera. En la región norte se desarrollaron independientemente otros estilos, que también pueden ser considerados corporativos, con características propias que reflejan entidades políticas y sociales independientes. Estos estilos, por la cercanía cultural de las dos regiones Mochicas, presentan muchos rasgos en común con su contraparte sureña, sin embargo su desarrollo, es decir su secuencia, es diferente y sus características son peculiares. Esto nos lleva a enfatizar que diferencias en las estructuras políticas no necesariamente indican diferencias culturales, es decir que los Mochicas constituyeron diferentes estados pero no diferentes culturas. Es claro que los estados Mochica-Norte y Mochica-Sur compartieron suficientes elementos en común, como la religión y las costumbres, que impidieron una deriva cultural, es decir que al estar aislados uno del otro con el tiempo se convirtieran en dos culturas diferentes. La religión y el sistema ceremonial, uno de los mecanismos de poder político de las élites aparece como uno de los más importantes elementos de intercomunicación entre estos estados.
• La secuencia cerámica del Mochica Norte
Las diferencias entre las tradiciones cerámicas Mochica-Norte y Mochica-Sur permiten aislar estos dos estilos y seguir independientemente su desarrollo. En el caso de la cerámica Mochica-Norte este desarrollo puede ser dividido, en este momento, en sólo tres fases: Mochica Temprano, Medio y Tardío (Castillo y Donan 1994). Las tres fases del Mochica-Norte en Jequetepeque (Figura 10) han sido reconstruidas a partir de un cuidadoso análisis de datos estratigráficos provenientes de las excavaciones en San José de Moro (Castillo y Donan 1994, Donan y Castillo ms., Castillo y Rosas ms.) y Pacatnamú (Donan y Cok 1986b, Ubbelohde-Doering 1983), del examen de contextos funerarios excavados en La Mina, Pacatnamú y San José de Moro (Castillo ms., Castillo y Donan 1994, Donan y Castillo ms., Donan y Cok 1986b, Donan y McClelland ms., Narváez 1994, Ubbelohde-Doering 1967, 1983) y de información derivada de un análisis cuidadoso de colecciones locales. La información estratigráfica encontrada hasta la fecha sugiere dos períodos ocupacionales, que incluyen la construcción de tumbas, que estarían asociados con especímenes cerámicos de lo que más adelante se caracteriza como Mochica Medio y Tardío. No se ha podido ubicar aún evidencia estratigráfica para la fase temprana de la secuencia, sin embargo, es posible encontrar conjuntos de ceramios que corresponderían con este período. En base a estos datos se han podido organizar más de ciento treinta entierros Mochicas excavados arqueológicamente en Jequetepeque en estos tres períodos. Los materiales asociados con estos entierros, y su ocurrencia en los perfiles estratigráficos han permitido reconstruir las tres fases estilísticas de la cerámica Mochica en el valle del Jequetepeque.
• El período Mochica Temprano
De los tres períodos que conforman la secuencia ocupacional Mochica del valle del Jequetepeque, el período Mochica Temprano es el menos documentado. Evidencias de este período han sido encontradas en sólo cuatro sitios del valle: Pacatnamú, La Mina, Tolón y Dos Cabezas (Figura 10). Lamentablemente, con contadas excepciones, la mayor parte de la información que poseemos de la ocupación Mochica Temprano de estos sitios no ha sido documentada arqueológicamente. Por esta razón casi toda la cerámica que podemos reconocer para este período es de alta calidad; ceramios de calidad media, como jarras y figurinas, o ceramios simples de uso doméstico, como ollas y cuencos, son casi desconocidos.
En Pacatnamú, ubicado al norte de la desembocadura del río Jequetepeque, el período Mochica Temprano está representado únicamente por una botella con asa estribo modelada en forma de búho (Figura E1). Este ceramio fue excavado por Heinrich Ubbelohde-Doering en una simple tumba de pozo junto con una olla con cuello que posiblemente pertenece al período Mochica Medio (Ubbelohde-Doering 1967:26, 67; 1983: 128-129). Cabe la posibilidad que la tumba, y no sólo la olla, pertenezca al período Mochica Medio, en cuyo caso la botella con asa de estribo habría sido considerablemente antigua cuando fue puesta en la tumba. Ninguna de las otras 126 tumbas Mochicas excavadas en Pacatnamú contenían cerámica diagnóstica para el período Mochica Temprano, así como tampoco se reportaron fragmentos de cerámica de este período de las extensas excavaciones conducidas en el sitio por Ubbelohde-Doering en 1937-39, 1953-54 y 1962-63, y por Donan y Cok entre 1983 y 1987. Esto implica que si bien Pacatnamú tuvo una ocupación Mochica significativa durante los períodos Medio y Tardío, el sitio no fue ocupado durante el período Temprano.
El sitio de La Mina es posiblemente el lugar más importante donde cerámica del período Mochica Temprano ha sido encontrada (Donan 1990, Narváez 1994). La Mina se encuentra en la margen sur del valle del Jequetepeque, aproximadamente a 5 kilómetros del mar (Figura 10). La historia de la excavación de la Mina es un tanto penosa, ya que si bien es el único sitio Mochica Temprano que se ha podido excavar arqueológicamente, esto fue posible únicamente después de que los huaqueros habían dado cuanta de casi todo el contenido de la tumba. Aproximadamente a mediados de 1988, un grupo de huaqueros comenzó a extraer una gran cantidad de objetos de oro, plata y cobre aparentemente de una rica tumba Mochica en el valle del Jequetepeque. La tecnología, forma y extraordinaria calidad artística de estos objetos (Lavalle 1992) era similar a la de objetos encontrados en las tumbas reales excavadas por Walter Alva en Sipán, en el valle de Reque (Alva 1988, 1990; Alva y Donan 1993; Figuras 1 y 2). Sin embargo, el estilo de estas piezas era suficientemente diferente del estilo de los objetos encontrados en Sipán como para distinguir fácilmente ambos conjuntos (Donan 1990). Junto con los objetos metálicos los huaqueros aparentemente encontraron un gran número de botellas de cerámica modeladas en forma de seres humanos, animales y aves, incluyendo búhos casi idénticos a la botella encontrada por Ubbelohde-Doering en Pacatnamú.
En Mayo de 1989 la tumba de La Mina fue finalmente localizada por personal del Instituto Nacional de Cultura, iniciándose inmediatamente una excavación de salvataje a cargo de Alfredo Narváez, y con la colaboración de Christopher Donan y Alana Cordy-Collins (Narváez 1994, Donan 1990). Excavando cuidadosamente un área de la tumba que no había sido disturbada, los arqueólogos encontraron siete botellas de cerámica que habían escapado a la atención de los huaqueros (Figura E2). Estas incluían un guerrero arrodillado, una persona llevando una jarra en su hombro izquierdo, un felino cuyos ojos estaban adornados con incrustaciones, un individuo sentado con la cara decorada con un diseño de ola (Figura E3), un búho (Figura E4), y un individuo sentado con un tocado circular (Figura E5). También se encontró una pieza en cerámica negra modelada en forma de un cóndor (Figura E6) y una jarra con abultamientos en la cámara (Figura E7). Los ceramios recuperados arqueológicamente de La Mina estaban todos rotos por compresión debido al peso del relleno. Más aún, durante la excavación de salvataje se recuperaron numerosas piezas de concha cortada que originalmente fueron incrustaciones usadas para adornar los ojos y otros accesorios de las piezas cerámicas que fueron extraídas de la tumba por los huaqueros.
Tolón, un tercer lugar en donde se encontraron especímenes cerámicos del período Mochica Temprano, a diferencia de los otros tres sitios está localizado en la margen sur del valle medio del Jequetepeque, aproximadamente a 33 kilómetros del mar (Figura 10). A mediados de los años setenta un numero de tumbas simples de pozo conteniendo ceramios de estilo Mochica Temprano fueron huaqueadas del sitio (Figuras E8 a E16). Estas piezas están modeladas en forma de individuos sentados o arrodillados (Figuras E8 a E11), felinos (Figuras E12 a E14) y aves, incluyendo búhos (Figuras E15 y E16). Muchas de estas piezas son casi idénticas a las encontradas en La Mina (por ejemplo, comparar las figuras E5 y E9), y por lo tanto su contemporaneidad y afiliación estilística parece segura.
El cuarto sitio donde cerámica del período Mochica Temprano ha sido encontrada es Dos Cabezas (Figura 10), ubicado al sur de la desembocadura del río Jequetepeque. El sitio está constituido por varias pirámides de regular tamaño, áreas de aparente carácter doméstico adyacentes a las grandes estructuras y lo que parecen ser basurales, que además contienen evidencias de pequeñas habitaciones y numerosos fogones. Si bien Dos Cabezas no ha sido aún excavado arqueológicamente, un examen cuidadoso de los fragmentos de cerámica que se encuentran en el sitio sugiere que su ocupación incluye tanto el estilo Virú, que normalmente precede al estilo Mochica, así como el período Mochica Temprano. Hasta que no se realicen excavaciones en el sitio no se podrá determinar cual es la relación exacta entre estos dos estilos, es decir si uno precede al otro o si ambos son contemporáneos. Además de estas evidencias, se sabe que un número de tumbas que contenían ceramios de estilo Mochica Temprano fueron huaqueadas de Dos Cabezas a principios de los años ochenta. Estas piezas incluirían los característicos felino .
Las investigaciones realizada en la costa del Perú refleja que existen lugares que no han sido investigados esperemos que el gobierno , instituciones privadas apuesten por este tipo de investigaciones que son de beneficio a todo el país y en especial al turismo
Uno de los más importantes desarrollos de los estudios sobre la cultura Mochica en los últimos diez años es la cada vez más clara división entre una esfera sur y una esfera norte geográficamente separadas por la Pampa de Paiján. En estas dos áreas de la costa norte peruana entidades políticas de diferente grado de complejidad se desarrollaron entre los años 100 y 750 d.C. La adscripción de todos los Mochicas a una sola entidad política parece derivar de una falta de análisis de variaciones regionales en todos los aspectos de la cultura material, del énfasis de los estudios arqueológicos desde principios de siglo en el área de los valles de Moche y Chicama, centro de la esfera Mochica del sur, y de la escasez de colecciones comparativas de Mochica del norte. Los Mochicas del sur parecen haber sido un estado unificado que se embarco en un proceso de expansión hacia el sur durante las fases III y IV. Aun cuando los Mochicas del norte y sur siguieron diferentes líneas de desarrollo todas compartieron estrategias económicas, organizaciones sociales y prácticas y creencias ideológicas. En este artículo presentamos las evidencias disponibles para postular la división e interpretamos las circunstancias históricas y ecológicas que generaron las diferentes sendas de desarrollo.
Introducción
En los últimos años la arqueología de la costa norte del Perú, y particularmente la arqueología Mochica, han experimentado un inusitado desarrollo, especialmente a partir del descubrimiento y excavación de las tumbas reales de Sipán en 1987. El renovado interés que existe en el fenómeno Mochica se puede ver en la gran cantidad de investigaciones que hoy se llevan a cabo (Aceda y Mujica 1994), y en el número de publicaciones sobre diversos aspectos de este pueblo que aparecen cada año. Este desarrollo no está basado sólo en recientes descubrimientos, sino que es el resultado del aporte de una larga tradición de investigadores que comenzó con Max Uhle y Rafael Larco, y ha continuado con la contribución de un gran número de peruanos y extranjeros dedicados al estudio de esta sobresaliente sociedad.
Actualmente gran parte de las investigaciones sobre la cultura Mochica están dedicadas al estudio de tres grandes temas: la iconografía y la secuencia cerámica, y particularmente la estructura política regional. Una serie de recientes estudios están tratando de establecer cuántas regiones, entidades políticas o estados constituyeron el fenómeno Mochica. Tradicionalmente se aceptaba que los Mochicas fueron a lo largo de su historia un estado centralizado o una entidad política unificada y monolítica (Figura 1), controlada por una clase gobernante de sacerdotes guerreros desde una capital ubicada en las Huacas de Moche. Los Mochicas habrían difundido sus tradiciones a lo largo de un amplio territorio a través de un proceso de conquista militar. Esta concepción centralizada y expansiva está siendo cuestionada. Nuevos estudios arqueológicos sugieren que existirían contemporáneamente al menos dos grandes regiones Mochicas, una norte y otra sur, separadas por la Pampa de Paiján (Figura 2; Donnan 1990, n.d., Donan y Cok 1986).
Paralelamente se están reexaminando las peculiaridades del desarrollo de las manifestaciones culturales del fenómeno Mochica en diversas regiones, especialmente en cuanto a su secuencia cerámica. La secuencia cerámica Mochica de cinco fases, planteada por Lacro en 1948 y confirmada en numerosos estudios de colecciones y trabajos arqueológicos, si bien útil para explicar la evolución de la cerámica Mochica en la región sur (en adelante Mochica-Sur), aparentemente no tienen la misma utilidad en la región norteña del fenómeno Mochica (en adelante Mochica-Norte).
Nuevos descubrimientos y nuevas líneas de investigación han llevado a cuestionar la existencia de un estado Mochica único y unificado, y de una sola secuencia cerámica, pero a la vez han reafirmado la uniformidad de "lo Mochica" como entidad cultural. Es cada vez más claro que los Mochicas de diversas regiones compartieron a lo largo de su historia una serie de elementos en común, los cuales evitaron que las diferentes entidades políticas seconvirtieran en entidades culturales independientes.
Cuando pensamos en los Mochicas nos imaginamos una sociedad cohesionada, que compartía un ecosistema definido por los valles costeños de Piura a Nepeña (Donan 1978) y que estaba expuesta a ciclos de Niños y sequías. Es muy probable que los Mochicas hablaran una misma lengua, emparentada con la lengua Muchik (Carrera [1644] 1939); participaran en ceremonias muy semejantes, como la Ceremonia del Sacrificio (Alva y Donan 1993) y rindieran culto a los mismos dioses, especialmente Aia Paec (Lacro 1948, Castillo 1989). Una compleja jerarquización de la sociedad fue común a todas las entidades políticas Mochicas (Lacro 1938, 1939), mostrándose la posición de los individuos en todos los aspectos de la vida cotidiana; desde sus ropajes y joyería, sus armas y literas, los portadores y sirvientes que tenían, hasta su porte y musculatura que dependía, al fin y al cabo, de su dieta. Luego de su muerte cada individuo recibía un tratamiento funerario que reflejaba su posición en la sociedad a través del tipo y tamaño de su tumba y de los objetos depositados como ofrendas en ella (Castillo y Donan 1994, Donan n.d., Donan y Mackey 1978). Sabemos también que los señores Mochicas contaron con artesanos de gran experiencia, capaces de enroscar minúsculas laminas de oro y hacerlas parecer hilos (Alva y Donan 1993: Fig. 185), o de decorar ceramios y paredes con detallados diseños que mostraban ceremonias y rituales, así como animales silvestres y monstruos sobrenaturales (Uceda, et. al. 1994; Bonavia 1985; PACEB 1994). También construyeron algunos de los templos y residencias más suntuosas que se hayan visto en los Andes (Hass 1985). Si bien estos elementos nos hablan de una sociedad compleja y jerarquizada, son las semejanzas estilísticas de los artefactos producidos en diversas regiones y bajo distintas administraciones las que nos indican una tradición compartida y una fuerte interacción entre los Mochicas de diversas regiones.
Primera parte: una sola cultura mochica
La idea que los Mochicas constituyeron una sola entidad política y cultural es el resultado de las peculiaridades de la evidencia arqueológica. Para explicar como se llegó a esta interpretación queremos plantear tres fases en que las evidencias fueron colectadas e interpretadas. En la primera fase se determinó que existía una sola cultura Mochica, diferente e independiente de otras culturas prehispánicas. Esta cultura había antecedido a la irrupción de elementos asociados con el Horizonte Medio y la cultura Chimú. Esta interpretación estuvo basada en la identificación en diferentes valles de la costa norte de un repertorio de artefactos, especialmente ceramios, muy semejantes en forma y decoración, y de una comparación de este estiloe con el de objetos obtenidos en otras regiones, especialmente en la costa central.
En la segunda fase se definió que los artefactos cerámicos producidos por los Mochicas habían evolucionado en todas las regiones influenciadas por esta cultura de acuerdo a una misma secuencia, configurada por Rafael Lacro en cinco fases estilísticas. Esta secuencia estuvo basada en un estudio sistemático de grandes colecciones de cerámica, especialmente la colección del Museo de Chiclín (hoy Museo Arqueológico Rafael Lacro H.), y de superposiciones de contextos funerarios de donde provenían los ceramios. Finalmente, en la tercera fase se definió el carácter político del fenómeno Mochica. La expansión de la cultura Mochica y la difusión de su cultura material habrían sido el resultado de una sola entidad política expansiva y militarista, que durante las fases tres y cuatro alcanzó a conquistar la región comprendida entre los valles de Lambayeque y Nepeña. Signo inequívoco de este proceso era la distribución de la cerámica Mochica, especialmente de la cerámica elaborada que representaba a las clases gobernantes de esta sociedad.
• Una Sola Cultura
Las culturas precolombinas usualmente han sido definidas a través de conjuntos de objetos que comparten los mismos rasgos estilísticos, especialmente objetos cerámicos. Conjuntos de objetos con diferentes rasgos estilísticos representan diversas culturas, e interacciones entre estilos, por ejemplo cuando un estilos aparece influenciando a otro, se interpretan como interacciones entre diferentes entidades culturales. Una vez que el repertorio de rasgos ha sido definido, se estudia su distribución en el espacio para entender cuál fue el ámbito geográfico controlado o influenciado por una determinada cultura. Culturas arqueológicas son, por lo tanto, conjuntos de objetos distribuidos en el espacio, no de personas ni de las sociedades que las organizaron. El primer paso en la creación de una cultura prehispánica, entonces, es caracterizar un estilo cerámico, tanto a través del estudio de objetos en contexto, como de objetos en colecciones. Con la cultura Mochica la situación no fue diferente, y fue el peculiar origen de la muestra cerámica que se estudió lo que llevó a pensar amuchos investigadores, incluidos nosotros, que los Mochica habían sido una sola entidad cultural.
En el primer capítulo de la historia de los estudios sobre la cultura Mochica destacan tres personalidades: Max Uhle, investigador alemán que realizó las primeras excavaciones científicas en las Huacas del Sol y la Luna; Alfred Kroeber, uno de los pioneros de la antropología norteamericana que estudió en detalle las colecciones de Uhle; y particularmente Rafael Lacro, investigador peruano que dedicó su vida, y buena parte de sus recursos, al estudio de esta sociedad. Antes del trabajo de estos investigadores, si bien existían colecciones en el Perú y el extranjero que incluían piezas de esta tradición, la cultura Mochica no existía como entidad independiente. La primera tarea de estos investigadores fue, pues, aislar el fenómeno Mochica de otros fenómenos culturales, y ubicarlo en la secuencia de culturas del antiguo Perú.
Max Uhle, en sus excavaciones a principios de siglo en las Huacas de Moche, ubicó y excavó una serie de tumbas Mochicas, especialmente en las áreas definidas como sitios E y F al pie de la Huaca de la Luna (Uhle 1915, Kroeber 1925:213). Estas tumbas, lamentablemente nunca bien publicadas, contuvieron más de 680 piezas de cerámica estilísticamente muy consistentes. Muchas compartían la característica decoración pictórica en crema y ocre, y/o detallada decoración escultórica que permitían diferenciarlas fácilmente de otros estilos encontrados en el sitio, especialmente del ubicuo estilo Chimú, y del estilo Tiahuanaco encontrado por el mismo Uhle en Pachacamac en 1896 (1903). Uhle además determinó que este estilo era contemporáneo con la construcción de la Huaca de la Luna (Uhle 1915:105), por lo tanto los arquitectos de estas masivas estructuras pertenecían a la misma sociedad que había producido a los maestros artesanos que elaboraron esta fantástica cerámica.
Kroeber (1925), luego de un minucioso análisis de las colecciones de Uhle en la Universidad de California, Berkeley, caracterizó por primera vez el estilo, diferenciándolo de otros estilos encontrados en el sitio. La información estratigráfica recogida por Uhle permitía concluir que el nuevo estilo era anterior a los estilos Tiahuanaco y Chimú, por lo que Kroeber lo llama Proto-Chimú. El estilo caracterizado por Kroeber no era exclusividad de la colección de Uhle; piezas semejantes existían en otros Museos en Europa, los Estados Unidos y el Perú. Kroeber en su estudio comparó las colecciones recogidas por Uhle con colecciones existentes entonces en el American Museum of Natural History y el Peabody Museum. En estos museos Kroeber encontró ceramios con las mismas características estilísticas, confirmando que se trataba no de un fenómeno aislado, sino de un estilo consistente y difundido en la costa norte. Ahora bien, pequeñas diferencias existían entre algunos grupos de objetos, especialmente en sus formas y contenidos iconográficos, lo que hacía sospechar que existían variaciones, quizá debidas a factores cronológicos, en el estilo. Es decir que estas colecciones incluían objetos de diversas épocas. Esta sospecha no se comprobaría hasta que no se estableciera una secuencia para la cerámica Mochica.
En base a la procedencia de estas colecciones, y a informaciones recogidas durante sus propios viajes de investigación por la costa norte del Perú, Kroeber inició el estudio de la distribución espacial del estilo Proto-Chimú (Figura 3). Kroeber (1925:224-229) concluyó que el estilo Proto-Chimú "en realidad es característico sólo en [...] el área de Trujillo-Chimbote, ocurriendo infrecuentemente en las dos áreas adyacentes (Casma al sur, y Pacasmayo-Chepén al norte), y no apareciendo en lo absoluto en las dos áreas más norteñas (Lambayeque y Piura). Aún cuando estéticamente superior, Proto-Chimú permanece siendo un estilo local. Evidentemente existió durante un período de limitadas comunicaciones, probablemente de unidades políticas restringidas" (Kroeber 1925:228-229).
Las características estilísticas que Kroeber encontró en los materiales excavados por Uhle también estaban presentes en miles de piezas en colecciones existentes en el Perú, especialmente en la colección pionera que Víctor Lacro creara y que posteriormente fuera depositada en el Museo Nacional, y en la gigantesca colección que Rafael Lacro congregara en la Hacienda Chiclín. Estas semejanzas estilísticas confirmaban, como era de esperarse, la consistencia del estilo Proto-Chimú y su enorme frecuencia. Se requería en este momento de un amplio corpus de piezas cerámicas para pasar de una simple caracterización a una definición del estilo y la iconografía Mochica. Rafael Lacro, a través de excavaciones de cementerios en diversos valles de la costa norte entre Chicama y Santa (1945:30-41), y de la adquisición de colecciones menores, logró reunir la colección más grande y completa de cerámica Mochica que existe a la fecha. Fue en base al estudio de esta colección, proveniente en su inmensa mayoría de los valles de Chicama a Santa, que Lacro definió el estilo Mochica (1945:15, 1948).
El estudio de la cerámica Mochica emprendido por Lacro es radicalmente diferente al estudio de Kroeber. Kroeber analizó la cerámica Mochica solamente desde una perspectiva estilística, tratando de identificar elementos que permitieran fechar sitios y comprender la secuencia cultural de la costa norte. Kroeber estaba interesado en identificar culturas (entendidas como unidades estilísticas); Lacro estaba interesado en entender la mentalidad y la vida del hombre Mochica del pasado. Para Lacro la cerámica Mochica era primero un documento de la vida en el pasado, y sólo en segundo lugar una herramienta estilística o un instrumento cronológico. Es por esto que Lacro emprende y publica primero (1938, 1939, 1945) sus estudios interpretativos, donde describe al hombre Mochica y su sociedad, la religión y el arte, el gobierno y el culto a los muertos. Lacro entendía la totalidad de la producción cerámica Mochica como el resultado de un grupo de individuos compartiendo un mismo sistema cultural, un mismo idioma y una misma religión, y regidos por una misma élite y un mismo sistema político. No fue sino hasta 1946 y 1948 que Lacro publica su estudio de la secuencia estilística de la cerámica Mochica. Es por el énfasis en el individuo y no el estilo que Lacro denomina a este fenómeno con el gentilicio Mochica.
La acuciosidad y rigor del trabajo de Uhle, Kroeber y Lacro está fuera de duda. Lo que queda por discutir es sólo si la base de datos con que contaron estos investigadores era realmente representativa de la totalidad del fenómeno Mochica. Por lo temprano de estos estudios algunas omisiones son obvias. Kroeber, por ejemplo, afirma en 1925 que en el valle de Lambayeque las evidencias de la cultura Mochica "aún esperan ser descubiertas o por lo menos publicadas" (Kroeber 1925:228). Lacro, si bien menciona la presencia de cerámica Mochica en los valles de Piura a Casma, afirma en 1966 que en Lambayeque "es escasa la orfebrería Mochica y que tuvieron menor cantidad de oro a su disposición que los hombres de Lambayeque" (Lacro 1966b:97). Estas afirmaciones contrastan con la magnificencia de la tumba del Señor de Sipán, donde las asociaciones de los Mochicas con grandes cantidades de oro y con una fuerte presencia en el valle de Lambayeque quedan claramente confirmadas.
Es evidente, por ende, que tanto Kroeber como Lacro contaron para hacer sus observaciones con datos arqueológicos y colecciones de ceramios procedentes principalmente de los valles de Chicama, Moche, Virú, Chao, Santa y Nepeña. Piezas de estas regiones conformaban el grueso de la colección Lacro, y de las grandes colecciones del Museo Nacional de Lima, del Museo fur Volkerkunde en Berlín, del Museo del Hombre de París, etc. En base a estas colecciones es que se hicieron las primeras observaciones y caracterizaciones del estilo Mochica y de su secuencia cronológica. Los resultados fueron luego comparados y confirmados con otras colecciones provenientes de estas mismas áreas.
Lacro sabía de la existencia de algunos especímenes de cerámica Mochica en el valle de Lambayeque, al norte de la zona antes definida (Figura 1), pero por su reducido número los explicó en términos de "intercambio comercial y cultural entre los hombres de Lambayeque y los Mochicas. De allí que en Lambayeque, Pátapo, Pomalca y otros lugares encontremos sectores con tumbas correspondientes a Mochica III, IV y V." (Lacro 1966b:94). Kroeber, a su vez, menciona en su estudio de 1925 la existencia de 17 ceramios de estilo Mochica provenientes de Chepén, en el American Museum of Natural History (1925:225-226). Había evidencias de presencia Mochica al norte del área cultural Mochica, pero estas evidencias, por su baja incidencia y esporádica aparición indicaban una presencia de naturaleza.
En los años sesenta, con el descubrimiento de cerámica Mochica en Vicús, surge la primera posibilidad de contrastar el estilo Mochica definido a partir de evidencias de la región sur de la costa norte, con una muestra de origen totalmente distinto. Lacro encontró en las piezas provenientes de Vicús suficientes elementos en común con ceramios Mochicas de fases tempranas como para calificar a este nuevo grupo de objetos como una nueva manifestación del mismo fenómeno cultural. Lacro reconoció en estas piezas el uso de las mismas formas, especialmente el asa estribo, los mismos o semejantes motivos decorativos, la bicromía, el tamaño y el peso, etc. La procedencia de este nuevo conjunto de ceramios era, en síntesis, prueba fehaciente de que, incluso desde muy temprano, la cultura Mochica, había controlado un territorio aún más vasto del presupuesto. Las diferencias entre estos nuevos objetos y los ya conocidos para el período Mochica I en la secuancia cerámica de Rafael Lacro, no eran destacables (Lacro 1965, 1966a).
En síntesis, la consistencia y unidad de la cultura Mochica se definió a partir de las semejanzas de un enorme conjunto de ceramios provenientes tanto de colecciones y museos (Kroeber 1925, Lacro 1938, 1939), como especímenes excavados arqueológicamente (Bennet 1939, Lacro 1945, Kroeber 1925, Uhle 1915). Estas piezas demostraban una enorme consistencia estilística e iconográfica, que reflejaba la uniformidad cultural de la sociedad que las produjo. Ahora bien, esta consistencia estilística se debía a que los objetos estudiados, en gran medida, provenían de un área restringida, los valles de Chicama a Nepeña. Especímenes provenientes de los valles al norte del Chicama eran prácticamente inexistentes en estas colecciones, por lo que mal podían proporcionar evidencias de la diversidad del fenómeno cultural Mochica. La cultura Mochica descrita en la literatura es la cultura que se desarrolló en la región comprendida entre Chicama y Nepeña, es decir el Mochica-Sur. En este momento no era posible determinar si las conclusiones planteadas podían extenderse a la región norte, y hasta antes del descubrimiento de Vicús, esto era ser innecesario ya que el fenómeno Mochica parecía circunscribirse a la región sur de la costa norte.
• Una misma secuencia
Lacro no sólo tuvo acceso a la colección más grande de cerámica Mochica, él mismo excavó un gran número piezas en tumbas, dandose cuenta de sus asociaciones y relaciones estratigráficas (Lacro 1945). Estas excavaciones le dieron acceso a conjuntos de objetos de indudable contemporaneidad y a superposiciones de tumbas que reflejaban secuencias cronológicas. En base a esta información de campo y al estudio minucioso de las características formales de la cerámica, Lacro pudo establecer cinco fases sucesivas a través de las cuales evolucionó la cerámica Mochica (Lacro 1948, Figuras 4 a 9). Esta secuencia describe en gran detalle la evolución de la cerámica decorativa Mochica, especialmente de las botellas de asa estribo, a través de un minucioso estudio de aspectos formales, técnicos y decorativos.
La cronología Mochica esbozada por Lacro a principios de los años cuarenta y finalmente publicada en 1948 sirvió de base para una serie de estudios de campo que se trazaron como meta entender la prehistoria de la costa norte. El primero de estos fue el Proyecto Virú, que a partir de 1946 realizo un estudio sistemático y multidisciplinario del valle del mismo nombre. Los miembros del Proyecto Virú tuvieron acceso a las ideas de Lacro en la famosa Mesa Redonda de Chiclín, el 7 y 8 de Agosto de 1946.
Las ideas de Lacro y Kroeber fueron de mucha importancia para los jóvenes investigadores del proyecto Virú, especialmente porque el reconocimiento y la caracterización de los estilos de la costa norte planteada por estos autores se vio confirmada en sus investigaciones. La ocupación Mochica de Virú, y la variante regional del estilo Mochica en esta zona, fue denominada Huancaco, por el centro administrativo Mochica del mismo nombre. Luego de un minucioso análisis y de comparaciones con fragmentería proveniente de otros valles, James Ford arriba a la conclusión que la cerámica Huancaco de Virú es la misma que la que Lacro denominaba Mochica en los valles de Moche y Chicama (Ford y Willey 1949). Las semejanzas eran tan grandes que Ford llega a afirmar que "si muchas de estas piezas no fueron hechas por los mismos artistas o de los mismos moldes, fueron producidas por lo menos por artistas entrenados en la misma escuela" (Ford y Willey 1949:66). Ford concuerda con Lacro en que la cerámica Mochica evoluciona en Moche y Chicama de un sustrato Salinar, mientras que en Virú predomina cerámica "principalmente en técnicas de decoración negativas" (Ford y Willey 1949:66). La cerámica Mochica llega a Virú, de acuerdo a Ford, como un estilo maduro y como resultado en un proceso abrupto que se interpreta como una conquista militar que abarca los valles de Virú, Chao, Santa y Nepeña. El impacto de la cerámica Mochica se deja sentir con mayor fuerza en la cerámica decorada, y en menor grado en la cerámica simple, que permanece usando las mismas formas y técnicas que en el período anterior.
Duncan Strong y Clifford Evans (1952), a cargo de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por el proyecto, encontraron algunas diferencias entre la cerámica Mochica excavada por Uhle (Kroeber 1925) y Lacro (1945, 1948) y la cerámica de estilo Huancaco que apareció en Huaca de la Cruz y otros sitios Mochica de Virú. La más importante diferencia era el uso de pintura negra orgánica, aplicada después de la cocción. Ahora bien, las semejanzas eran suficientes como para considerarlos expresiones de la misma identidad cultural y, más aún, corresponderían con las fases III y IV de la cronología de Lacro.
La secuencia de Lacro fue corroborada posteriormente en numerosos trabajos de reconocimiento regional y excavación, especialmente cuando se descubrieron tumbas Mochicas. Las asociaciones de objetos encontradas en estos trabajos concuerdan con las características señaladas por Lacro. En algunos casos es posible encontrar piezas que reflejan el tránsito entre períodos contiguos, por ejemplo piezas Mochica III-IV, donde encontramos características de los períodos III y IV, o ligeras diferencias que podrían deberse a variaciones regionales. La validez de la secuencia de Lacro también fue puesta a prueba en un minucioso estudio emprendido en las colecciones cerámicas excavadas por Uhle (Rowe 1959, Donan 1965). Los resultados de este estudio confirmaron la secuencia de Lacro.
Christopher Donan (1973), y posteriormente Donald Proulx (1968, 1973), realizaron trabajos de reconocimiento en los valles de Santa y Nepeña respectivamente. Si la cerámica Mochica en estos valles periféricos era semejante a la planteada por Lacro, entonces la secuencia debía ser correcta. Donan, familiarizado con las colecciones de Uhle y con los resultados del proyecto Virú, encontró que la cerámica Mochica en Santa era casi idéntica a la reportada en Chicama, Trujillo y Virú. Proulx también encontró especímenes semejantes en Pañamarca y una serie de cementerios alrededor de este centro ceremonial en el valle de Nepeña. Proulx confirmó la presencia Mochica en Nepeña en mayor detalle que simplemente los magníficos murales de Pañamarca (Bonavia 1985, Schaedel 1951).
La mayor limitación de la secuencia de Lacro fue no incluir ceramios de manufactura simple y de uso doméstico. Ollas, cántaros simples, cuencos, y otras formas domésticas, figurinas y cántaros de cuello efigie no están reflejadas en la secuencia de Lacro. Esto ha hecho difícil utilizar esta secuencia para fechar gran cantidad de sitios Mochica que no presentan cerámica elaborada en superficie, o en estudios de contextos que no incluyen este tipo de cerámica. Una salvedad es de rigor en este punto. Por mucho tiempo se ha criticado el hecho de que Lacro no incluyera objetos de uso cotidiano en su cronología. Se argüía que, como coleccionista, Lacro no estuvo interesado en este tipo de objetos. Pero a juzgar por la evidencia disponible de tumbas excavadas arqueológicamente (Donan n.d., Donan y Mackey 1978) un aspecto notorio de las tumbas Mochicas en las áreas estudiadas por Lacro es la baja incidencia de materiales domesticos (Donan y Mackey 1978, Kroeber 1925). Ollas, cuencos, cántaros simples y otros recipientes rudimentarios, si bien se encuentran en contextos domésticos con cierta frecuencia, aparecen en cantidades muy limitadas en las tumbas. Adicionalmente estas formas no cambian de manera significativa a través del tiempo, lo que las hace de difícil inclusión en secuencias cronológicas.
La conclusión del trabajo de Lacro, y de las posteriores investigaciones en que éste fue comprobado y aplicado, es que la secuencia cronológica desarrollada por él es la mejor aproximación a la evolución del estilo Mochica con que se cuenta. Existiría, por lo tanto a partir de estos estudios una sola secuencia cerámica aplicable al fenómeno Mochica en las regiones estudiadas. La uniformidad en la evolución de la cerámica, a su vez confirmaría la noción de que los Mochicas fueron una sola entidad cultural. Lo que quedaba por definir era el ámbito geográfico al que aplicarían estas conclusiones.
Si bien gran parte de los investigadores han encontrado la secuencia de Lacro de gran utilidad, no todos están de acuerdo con la aplicabilidad irrestricta de esta cronología. Ultimamente un número de investigadores que trabajan en la región norte del territorio Mochica han cuestionado la validez de la secuencia descrita por Lacro (Kaulicke 1992, Shimada 1994). Peter Kaulicke, por ejemplo, afirma que "las subdivisiones de mochica (I hasta V) no se vislumbran claramente a través de las evidencias publicadas, ni para la zona sureña (territorio Mochica), ni para el norte. La deficiente precisión de los datos publicados (frente a una cantidad mucho mayor de datos inéditos) apenas permite una separación cronológica de elementos pre y post Mochica" (Kaulicke 1992:898). Para arribar a esta conclusión Kaulicke reexamina las evidencias funerarias disponibles, especialmente los contextos funerarios excavados en la Huacas de Moche por Uhle (1915, Kroeber 1925) y por el proyecto Moche-Chan Chan (Donan y Mackey 1978). En estas evidencias Kaulicke no encuentra sustento empírico para la cronología de Lacro, sino más bien evidencias para refutar su validez. A partir de nuestro propio análisis de los mismos datos, incluyendo el examen de las piezas inéditas de la colección de Uhle, no podemos estar de acuerdo con Kaulicke. Si bien es cierto que los datos para la fase temprana de la secuencia (especialmente la fase II) son casi inexistentes, existe suficiente información para confirmar la validez de la primera y las últimas tres fases. La colección de Uhle corrobora la secuencia de Lacro, ya que existe una marcada consistencia entre los lotes funerarios y las fases cerámicas. No es posible hacer una crítica cabal de la secuencia de Lacro sin contar con los materiales que este utilizó para establecer la secuencia o de las tumbas excavadas por Uhle, estos datos lamentablemente aún permanecen inéditos.
Todo parece indicar que la secuencia de Lacro describe básicamente la evolución del fenómeno Mochica en las regiones comprendidas entre Chicama y Nepeña que, como se dijo antes, son las regiones de donde provienen los materiales en los que se basa la secuencia. Trabajos de investigación en los valles de Virú, Santa, Nepeña y últimamente Chao (Víctor Pimentel comunicación personal) confirman la presencia Mochica en estos valles y validan la caracterización planteada por Lacro de su estilo cerámico. Este no es necesariamente el caso de la secuencia cerámica en los valles al norte de esta región. Como se discutió antes, la arqueología de los valles de Jequetepeque, Lambayeque y Piura era casi desconocida cuando Lacro realizaba sus estudios. No cuestionamos la validez de la secuencia de Lacro, sino su ámbito de aplicación. No es de extrañar que los investigadores que trabajan en los valles de Jequetepeque, Zaña, Lambayeque y Piura consideren que la secuencia es de difícil aplicación a sus materiales. Esto nos lleva a concluir que es necesario construir una secuencia cerámica alternativa para estas regiones. Esta secuencia deberá ser compatibilizada con las cinco fases de Lacro a fin de permitirnos comparar los desarrollos de las diversas regiones.
• Una sola entidad política
La tercera característica de la sociedad Mochica, y por cierto la menos discutida, es la concerniente a su estructura política. Si bien nunca se ha publicado un tratado comprensivo acerca de la organización política de la sociedad Mochica, a través de los años se han planteado algunos argumentos acerca de su nivel de complejidad (ver Shimada 1994). Estos argumentos, como veremos, adolecen de los mismos defectos que discutimos en las dos secciones anteriores. En la caracterización de las estructuras políticas se ha proyectado lo que sabemos para la región sur a todo el ámbito Mochica, asumiendo que todos los valles de la costa norte estuvieron en algún momento bajo el control político de un estado centralizado con sede en Moche. El colapso de este estado fue, por lo tanto, el fin del fenómeno Mochica en toda la costa norte. En un estado centralizado esperamos que el desarrollo en diversas regiones sea idéntico o por lo menos congruente, es decir que las instituciones sociales, económicas e ideológicas debieron desarrollarse paralelamente, sólo alcanzando mayor complejidad en el centro administrativo. El impacto de agentes exógenos debió afectar a todas las regiones integradas bajo el régimen centralizado por igual. Esto es aparentemente lo que sucede con el estado que se desarrolló entre Chicama y Nepeña, pero la información disponible en este momento contradice estos argumentos para la zona al norte de la Pampa de Paiján.
La indicación más clara de la complejidad, capacidad administrativa y militar de la sociedad Mochica-Sur, y de la necesidad de integrar a la esfera del estado nuevos territorios y una fuerza laboral más extensa está dada por el proceso de expansión y conquista de los valles al sur de Moche. Se ha argüido que esta expansión está documentada en dos fuentes: en las escenas de guerra o combate características de la iconografía Mochica y en la distribución de una serie de artefactos y elementos Mochicas en los valles de Virú, Chao y Santa. Ford, por ejemplo resume este proceso diciendo que " Chicama parece haber vencido en la carrera local por cohesión política y poder militar. El movimiento que esparció el fenómeno ceremonial Mochica hasta Nepeña fue casi seguramente militar en naturaleza" (Ford y Willey 1949:66). Ford veía en este proceso no sólo un aspecto militar, sino una expresión de instituciones que combinaban el poder físico de la guerra con el consenso generado por los sistemas ideológicos. El impacto e influencia de la ideología Mochica esta evidenciado en la producción y distribución de la cerámica ceremonial Mochica. Para Ford la ideología Mochica tuvo un papel preponderante en el proceso de incorporación de los territorios conquistados, cosa que se podía ver en las piezas decoradas que debieron de haber sido hechas por sacerdotes ceramistas, ligados a las clases gobernantes (Ford y Willey 1949:66).
La sociedad Mochica ha sido caracterizada con mucha frecuencia a partir de una serie de evidencias indirectas como una sociedad guerrera. Entre estas evidencias destacan ajuares funerarios de individuos adultos masculinos que incluyen parafernalia militar como porras, hondas, lanzas y mazas de guerra, y representaciones iconográficas donde dos grupos de guerreros combaten. Estas características han sido muchas veces usadas como demostración de la capacidad de esta sociedad para emprender la conquista de un amplio territorio. El uso de la iconografía Mochica como fuente histórica, como lo señalara Strong y Evans (1952:216-226) no sólo es peligroso sino que puede resultar francamente erróneo cuando se utiliza descuidadamente. La famosas escenas de guerra o combate presentan una serie de problemas si se quieren interpretar como ilustraciones de combates reales, especialmente si suponemos que representan los combates que se realizaron para expandir el territorio Mochica hacia el sur. En las escenas de combate ambos bandos en conflicto son, en la mayoría de los casos, Mochicas, en base a sus tocados, ornamentos y ropajes. En estas escenas rara vez se produce la muerte de un enemigo, sino que el derrotado es despojado de su tocado y sus ropajes, se le ata una cuerda al cuello y se le transporta a un recinto ceremonial, o en balsas. El destino final de los guerreros vencidos será la muerte por desangramiento, y la sangre será a su vez consumida "ritualmente" por una serie de divinidades (Alva y Donan 1993, Donan y Castillo 1992, 1994).
Si éstas son realmente representaciones de guerra resulta sospechoso que no se produzcan muertes, que luchen Mochicas contra Mochicas y que no hayan escenas de conquista o saqueo. Donan y Hocquenghem han planteado convincente e independientemente que lo que se representa son combates ceremoniales donde grupos de guerreros Mochicas se enfrentan, uno a uno y cuerpo a cuerpo, en pos de prisioneros para los rituales de la ceremonia del sacrificio (Alva y Donan 1993, Donan 1988, Hocquenghem 1987). El acentuado militarismo Mochica, sobre todo la guerra expansiva (Wilson 1988), no está necesariamente representado en el arte, como tampoco está su maestría en tecnología hidráulica, su capacidad para organizar grandes fuerzas laborales, su complejo sistema de comunicaciones, ni siquiera la producción especializada de cerámica, pinturas murales y otras actividades de la vida cotidiana.
La segunda fuente de información, la presencia de elementos Mochicas en los valles de Virú a Nepeña, es claramente indicativa de la naturaleza expansiva del estado Mochica-Sur. La difusión de la cerámica y otros elementos Mochicas en los valles de Virú, Chao y Santa no obedece a un patrón de intercambio restringido o de una colonia, sino a la estrategia geopolítica de un estado expansivo y unificado. La cerámica de estilo Mochica comienza a aparecer en estos valles en la fase III (Donan 1973, Proulx 1973, Strong y Evans 1952, Wilson 1988). A partir de este período estos valles son inundados con sitios de clara filiación Mochica, y muchos sitios asociados con la precedente ocupación Gallinazo son abandonados. La edificación de nuevos centros de acuerdo al plan Mochica implica cambios en las técnicas constructivas, en la producción de adobes, en la planificación y localización de los sitios, es decir, en todos los patrones de asentamiento. Toda la distribución de los sitios y su jerarquía relativa es alterada. Estos cambios son obviamente el resultado de un cambio de mandos, y políticas.
Ya que es lógico asumir que la expansión Mochica no contó con el entusiasta apoyo de las élites locales, podemos deducir por la intensidad y el efecto que tuvo sobre la población local que ésta se realizó a través de un proceso de conquista militar, o que el proceso tuvo un fuerte componente de este tipo. Hay que reconocer en este punto que carecemos de evidencias arqueológicas directas que nos indiquen cuál fue la mecánica de la expansión. A raíz de esta conquista grandes centros Mochicas aparecen en las partes bajas de los valles (Huancaco, Pampa de los Incas). La cerámica asociada con estos centros es a partir de este momento el ubicuo estilo Mochica IV, caracterizada por Moseley como el estilo corporativo de esta sociedad (1992). A partir de estas evidencias se concluye, por lo tanto, que durante la fase Mochica IV todas las áreas de la costa entre Chicama y Nepeña estuvieron bajo el control de un único y unificado estado Mochica.
El fenómeno expansivo evidenciado en los valles del área Mochica-Sur es el resultado del crecimiento de un sistema estatal centralizado. La naturaleza estatal de la sociedad Mochica-Sur resulta una interpretación obvia de una abrumadora cantidad de evidencias. Entre estas destacan evidencias funerarias (Donan n.d., Donan y Mackey 1978) y de organización interna de los sitios (Bawden 1977, Topic 1977) que indican que la sociedad Mochica estuvo complejamente jerarquizada, con posiciones sociales definidas desde el nacimiento y con una élite gobernante que basaba su poder en una combinación de coerción y consenso a través de la manipulación de violencia institucionalizada y de rituales así como otros mecanismos ideológicos. Los Mochicas tuvieron una economía planificada, centralizada y al servicio preferente de las élites gobernantes, con un vasto número de especialistas controlados por el estado, y un uso casi ilimitado de la mano de obra de los segmentos sociales dependientes. La magnitud de las obras públicas emprendidas por los Mochicas, tanto de infraestructura productiva como ideológica, implican niveles de trabajo y de planificación sorprendentes. La elaboración en las ceremonias religiosas, especialmente las relacionadas con el sacrificio de prisioneros y con rituales funerarios, y la participación diferenciada en ellos de diversos segmentos de la población (Castillo y Donan 1994, Donan y Castillo 1992, 1994) demuestran la importancia de este ámbito en la sociedad Mochica. Evidencias de todos estos aspectos, y no sólo unas cuantas piezas cerámicas, aparecen implantadas en los valles de Virú, Chao, Santa y Nepeña a partir de la fase Mochica IV.
Al sur del valle de Nepeña encontramos algunas evidencias de presencia Mochica, pero ninguna que implique ocupación permanente o control geopolítico. En el valle de Nepeña, que correspondería a la frontera sur del estado Mochica-Sur, encontramos una distribución de sitios Mochicas muy peculiar y que permitirían entender algunas características del proceso expansivo. En el valle de Nepeña, a diferencia de Virú y Santa, no encontramos un conjunto de sitios de diverso tamaño y función distribuidos homogéneamente a lo largo del territorio, sino un único gran centro ceremonial, Pañamarca, rodeado de pequeños cementerios (Proulx 1968, 1973). Este gran centro ceremonial vendría a ser un puesto de avanzada, con el que los Mochicas habrían iniciado la penetración en el valle de Nepeña. Este puesto está constituido, contrariamente a lo que podríamos imaginarnos, no por un edificio militar o defensivo, o por una sede administrativa, sino por un centro ceremonial. Encontrar templos donde esperábamos fortalezas nos permite entender que la ideología tuvo un importante papel en la penetración y expansión del estado Mochica.
Como se discutió en las secciones anteriores, debemos de preguntarnos cuál es el ámbito geográfico al que se aplicaría esta reconstrucción de la naturaleza política del estado Mochica. Lacro y otros investigadores pioneros formularon sus interpretaciones pensando, nuevamente, en el área nuclear, y no en los valles de la periferia. Sus datos provenían de esta región, por lo tanto sus interpretaciones serían válidas sólo a ella. Lacro estuvo en lo cierto al pensar que toda esta región estuvo en algún momento bajo la autoridad de una sola entidad política segmentada en diversos niveles de administración regional y local. De cuánta autonomía gozaron las diversas regiones comprendidas dentro del estado Mochica, no lo podremos saber hasta que no se realicen más excavaciones en sitios domésticos y centros administrativos Mochicas. En cualquier caso, Lacro ya afirmaba que existía, bajo la autoridad centralizada de un Cie quich, un conjunto de gobernantes regionales, los Alaec (Lacro 1945:22-23). Lacro dedujo esta organización sólo de la distribución de vasos retratos; posteriormente sus ideas han sido corroboradas en base al estudio del patrón de asentamiento en los territorios conquistados.
Las numerosas investigaciones en la región comprendida entre Chicama y Nepeña han producido resultados que contrastan dramáticamente con los resultados de proyectos realizados al norte de esta región. Una de las diferencias más significativas es que la cerámica de los periodos Mochica III y IV, el estilo corporativo directamente asociado con la expansión y consolidacion del estado Mochica-Sur respectivamente, y encontrado en enormes cantidades en los valles entre Chicama y Nepeña, sea casi inexistente en los valles entre Piura y Jequetepeque. Cómo explicar que el patrón de asentamiento de este estado expansivo, caracterizado por un gran centro ceremonial/administrativo entre los valles medio y bajo, no se vea reflejado en ninguno de estos valles. Se trata acaso de un problema en la muestra, o estas diferencias obedecen a diferencias estructurales, es decir son el resultado de la acción de estados o entidades políticas distintas. La circunscrita aplicabilidad de las interpretaciones antes señaladas comienza a ser evidente cuando se trata de aplicarlas a los valles de Jequetepeque, Zaña, Lambayeque y Piura. En esta región desde los años 60' comenzaron a aparecer importantes evidencias de la ocupación Mochica. En estos valles aparecen evidencias que permiten definir grupos semejantes en muchos aspectos al Mochica-Sur, pero aparentemente con un desarrollo independiente y con características peculiares en su cultura material que serán discutidas en la siguiente sección.
Segunda Parte: Los Mochica del Norte y los Mochica del Sur
Hasta este momento nos hemos limitado a cuestionar la idea que sostenía que la cultura Mochica, en todas las regiones donde ocurrió, fue el resultado del mismo fenómeno político y social. Si esta noción no es válida, y lo que entendíamos como Mochica sólo es aplicable a la esfera sur de este fenómeno, entonces cómo debemos caracterizar a la sociedad Mochica-Norte.
La intención de esta sección no es dar cuenta definitivamente de todas las características del fenómeno Mochica-Norte. Esta tarea es teórica y prácticamente imposible a estas alturas por cuanto la mayor parte de la información arqueológica que se tenía antes de 1985 tiene que ser analizada e interpretada nuevamente, y la información que se ha recogido después de esta fecha en su mayoría aun no ha sido publicada. Lo que podemos hacer con los datos con que contamos es ofrecer una perspectiva regional, la del valle del Jequetepeque, donde se han concentrado nuestras investigaciones hasta la fecha.
Una salvedad es de rigor en este punto para evitar caer en el mismo tipo de error que se critica aquí. El valle del Jequetepeque, y la historia cultural que allí estamos reconstruyendo con un programa sistemático de investigaciones, no necesariamente deberá ser entendido como un microcosmos de la historia cultural de toda la región Mochica-Norte. Es muy posible que los resultados con que contamos para esta región nos presenten un desarrollo que, si bien más cercano a lo que aconteció en Lambayeque y Piura que lo que pasaba en la región sur, es sin embargo sólo una expresión regional. No podemos asegurar, en resumidas cuentas, si los diferentes valles de la región Mochica-Norte no tuvieron desarrollos independientes. Todo parece indicar, por ejemplo, que la secuencia de Piura sería distinta, y posiblemente más corta que la secuencia de los otros valles; Lambayeque, por otro lado experimentó un florecimiento durante el período Mochica Tardío que no es comparable con el de los otros valles. Dicho esto podemos regresar a las diferencias entre el Mochica-Norte y el Mochica-Sur, y la secuencia planteada aquí para caracterizar el desarrollo del fenómeno Mochica-Norte en el valle del Jequetepeque.
Aparentemente los valles de Jequetepeque, Zaña, Lambayeque y Piura estuvieron física y culturalmente separados de los valles del territorio Mochica-Sur. Entre las dos regiones se encuentra la Pampa de Paiján, una llanura desértica de más de 50 kilómetros de extensión que sirvió como barrera natural y cultural para sociedades prehispánica antes y después de los Mochicas (Donan y Cok 1986b). Esta barrera no sólo fue cosa del pasado; Trujillo y Chiclayo, cada una con sus respectivas órbitas de influencia, marcan todavía la separación de las dos grandes regiones de la costa norte. La gran cantidad de cerámica de estilo Cajamarca hacia fines del desarrollo Mochica en Jequetepeque indica, más bien, que los Mochicas de Jequetepeque mantuvieron un fuerte contacto con las sociedades que se desarrollaban en la sierra norte aledaña. El valle del Jequetepeque parece haber servido de eje de transición para una serie de movimientos y rutas comerciales que unían la costa norte con la zona andina central. Estos intercambios experimentaron un inusitado desarrollo durante las primeras fases del horizonte medio, coincidiendo con el final de la cultura Mochica y su evolución hacia otras tradiciones, entre ellas el conspicuo estilo Lambayeque.
Cuando juzgamos la relación entre las sociedades Mochica-Norte y Mochica-Sur nuestra fuente de información más importante es la cerámica, especialmente la compleja cerámica ceremonial. En ésta se reflejan vívidamente los cambios y las interacciones entre diversas sociedades, las tendencias estilísticas, los prestamos y las idiosincrasias locales.
Cuatro grandes características distinguen los desarrollos de las tradiciones cerámicas sureña y norteña:
a) la escasez pronunciada de cerámica Mochica-Sur de la fase IV y de una serie de formas como huacos retratos, cancheros y floreros en los valles al norte de la Pampa de Paiján, así como de decoración pictórica de línea fina del tipo Mochica IV (Castillo y Donan 1994);
b) la excepcional calidad y belleza de la cerámica Mochica-Norte Temprana, especialmente en piezas escultóricas donde se representan seres humanos o animales (Donan 1990, Narváez 1994);
c) la predominancia de jarras y cántaros de cara-gollete en las fases Media y Tardía del Mochica-Norte (Ubbelohde-Doering 1983); y
d) el extraordinario desarrollo de la pintura de línea fina durante el período Mochica-Norte Tardío (McClelland 1990, Donan y McClelland 1979).
• El fenómeno Mochica Norte
El primer indicio que nos reveló que la secuencia cerámica, y por lo tanto la historia ocupacional de las dos regiones de la costa norte habían seguido diferentes derroteros fue la carencia de una serie de formas y estilos comúnmente asociados con el fenómeno Mochica-Sur. Dos formas son peculiarmente escasas: los floreros, y los cancheros. Algunos floreros de estilo Mochica V han sido excavados en Pampa Grande (Shimada 1976:194) pero podrían haber sido importados desde el sur. Igualmente cancheros han sido reportados muy pocas veces en la región norte, en Sipán (Alva, comunicación personal 1994) y en la región de Vicús (Makowski, comunicación personal 1994). Tampoco aparecen en esta región los llamados huaco retratos. La carencia de estas formas, de acuerdo a lo planteado por Lacro, significaría que esta región no estuvo dentro del ámbito de control de los Cie quich con sede en Moche y Chicama.
La escasa presencia de cerámica de estilo Mochica IV en los valles al norte de la Pampa de Paiján es aun más significativa. Es importante recalcar que no se trata de una absoluta carencia ya que existen algunos reportes de cerámica Mochica IV en la región, sino de una escasez pronunciada, especialmente en relación a las cantidades que encontramos en los valles de la región sureña. Carlos Elera (comunicación personal, 1994) excavó un conjunto de ceramios de este estilo en Puerto de Eten (ver Shimada 1994:55). Carlos Deza (comunicación personal, 1993) afirma haber visto a huaqueros ofreciendo piezas Mochica IV en el valle de Zaña. Izumi Shimada también ha reportado este tipo de cerámica para una serie de sitios en Batán Grande pero sin documentar sus aseveraciones (1994). En colecciones del valle del Jequetepeque existen algunas pocas piezas en este estilo, pero parecen haber sido traídas desde el sur. Shimada (1994:39) publicó un mapa de "las ocupaciones Moche documentadas" en los valles de Reque-Chancay y Zaña con indicaciones de las fases Mochicas en que estos sitios fueron ocupados. Una inspección directa de una serie de los sitios presentados en dicho mapa (Santa Rosa, Sipán, Saltur, Collique y Cerro Corbacho) arrojó resultados negativos en cuanto a la presencia Mochica IV. Tampoco encontraron este estilo de cerámica investigadores que han trabajado en esta región por varios años (Walter Alva, Jorge Centurión, y Carlos Wester; comunicación personal, 1993). Con relación a Pampa Grande, también mencionada en dicho mapa, si bien en un reconocimiento parcial del sitio no pudimos encontrar materiales Mochica IV es posible que excavaciones estratigráficas pudieran haber producido este tipo de materiales. Esperamos la publicación de los resultados de la investigación de Kent Day y Izumi Shimada donde estas incógnitas deberán ser resueltas y documentadas.
En conclusión, existen evidencias de la presencia de cerámica de estilo Mochica IV en la región norte, pero en cantidades muy limitadas y en contextos muy mal documentados. Por falta de información contextual no se puede determinar aún si se trata de piezas intercambiadas, o de evidencias de pequeños asentamientos controlados por los Mochica-Sur. Aparentemente un cierto intercambio de cerámica existió entre las dos regiones (Lacro 1966b. También se intercambiaban piezas de cerámica con la sierra norte aledaña, conchas de spondylus con el Ecuador y plumas con la región amazónica. Por cierto, ninguno de estos intercambios tuvo consecuencias de largo plazo en términos de la identidad o independencia política del estado Mochica-Norte. El conjunto de piezas encontrado por Elera en un pozo de prueba en el Puerto de Eten, y los materiales encontrados por Shimada en Batán Grande podría corresponder a la segunda posibilidad, un pequeño asentamiento. Lo que resulta sospechoso es que, hasta la fecha, sitios arqueológicos Mochica IV, especialmente sitios de la magnitud de los asentamientos encontrados en los valles de Chicama a Nepeña, no han sido reportados. Si los Mochica-Sur de la fase IV controlaron los valles de Piura a Jequetepeque lo hicieron a través de un sistema de asentamientos insólito y que además ha burlado a cinco generaciones de arqueólogos.
Lo que esta carencia implica en términos de la estructura política de los estados Mochicas es muy importante. Moseley definió acertadamente al estilo Mochica IV como el estilo corporativo del estado Mochica expansivo. Su presencia en un sitio arqueológico delata la presencia, y en algunos casos permite documentar la expansión del estado Mochica. Si bien algunos ejemplares de este estilo confirman que hayan habido contactos entre estas entidades políticas, cantidades limitadas de este estilo cerámico no pueden ser interpretadas como evidencias de la conquista y control geopolítico de la región. Los Mochica-Sur durante la fase IV no estaban dedicados a la exportación de cerámica, sino a la conquista de grandes territorios, que inmediatamente eran reorganizados de acuerdo a un patrón de asentamientos que maximizaba los intereses del conquistador. Ninguno de estos fenómenos, conquista o reorganización, se reflejan en los datos recogidos al norte de la Pampa de Paiján. Debemos concluir entonces que el estado Mochica-Sur no cruzó esta barrera. En la región norte se desarrollaron independientemente otros estilos, que también pueden ser considerados corporativos, con características propias que reflejan entidades políticas y sociales independientes. Estos estilos, por la cercanía cultural de las dos regiones Mochicas, presentan muchos rasgos en común con su contraparte sureña, sin embargo su desarrollo, es decir su secuencia, es diferente y sus características son peculiares. Esto nos lleva a enfatizar que diferencias en las estructuras políticas no necesariamente indican diferencias culturales, es decir que los Mochicas constituyeron diferentes estados pero no diferentes culturas. Es claro que los estados Mochica-Norte y Mochica-Sur compartieron suficientes elementos en común, como la religión y las costumbres, que impidieron una deriva cultural, es decir que al estar aislados uno del otro con el tiempo se convirtieran en dos culturas diferentes. La religión y el sistema ceremonial, uno de los mecanismos de poder político de las élites aparece como uno de los más importantes elementos de intercomunicación entre estos estados.
• La secuencia cerámica del Mochica Norte
Las diferencias entre las tradiciones cerámicas Mochica-Norte y Mochica-Sur permiten aislar estos dos estilos y seguir independientemente su desarrollo. En el caso de la cerámica Mochica-Norte este desarrollo puede ser dividido, en este momento, en sólo tres fases: Mochica Temprano, Medio y Tardío (Castillo y Donan 1994). Las tres fases del Mochica-Norte en Jequetepeque (Figura 10) han sido reconstruidas a partir de un cuidadoso análisis de datos estratigráficos provenientes de las excavaciones en San José de Moro (Castillo y Donan 1994, Donan y Castillo ms., Castillo y Rosas ms.) y Pacatnamú (Donan y Cok 1986b, Ubbelohde-Doering 1983), del examen de contextos funerarios excavados en La Mina, Pacatnamú y San José de Moro (Castillo ms., Castillo y Donan 1994, Donan y Castillo ms., Donan y Cok 1986b, Donan y McClelland ms., Narváez 1994, Ubbelohde-Doering 1967, 1983) y de información derivada de un análisis cuidadoso de colecciones locales. La información estratigráfica encontrada hasta la fecha sugiere dos períodos ocupacionales, que incluyen la construcción de tumbas, que estarían asociados con especímenes cerámicos de lo que más adelante se caracteriza como Mochica Medio y Tardío. No se ha podido ubicar aún evidencia estratigráfica para la fase temprana de la secuencia, sin embargo, es posible encontrar conjuntos de ceramios que corresponderían con este período. En base a estos datos se han podido organizar más de ciento treinta entierros Mochicas excavados arqueológicamente en Jequetepeque en estos tres períodos. Los materiales asociados con estos entierros, y su ocurrencia en los perfiles estratigráficos han permitido reconstruir las tres fases estilísticas de la cerámica Mochica en el valle del Jequetepeque.
• El período Mochica Temprano
De los tres períodos que conforman la secuencia ocupacional Mochica del valle del Jequetepeque, el período Mochica Temprano es el menos documentado. Evidencias de este período han sido encontradas en sólo cuatro sitios del valle: Pacatnamú, La Mina, Tolón y Dos Cabezas (Figura 10). Lamentablemente, con contadas excepciones, la mayor parte de la información que poseemos de la ocupación Mochica Temprano de estos sitios no ha sido documentada arqueológicamente. Por esta razón casi toda la cerámica que podemos reconocer para este período es de alta calidad; ceramios de calidad media, como jarras y figurinas, o ceramios simples de uso doméstico, como ollas y cuencos, son casi desconocidos.
En Pacatnamú, ubicado al norte de la desembocadura del río Jequetepeque, el período Mochica Temprano está representado únicamente por una botella con asa estribo modelada en forma de búho (Figura E1). Este ceramio fue excavado por Heinrich Ubbelohde-Doering en una simple tumba de pozo junto con una olla con cuello que posiblemente pertenece al período Mochica Medio (Ubbelohde-Doering 1967:26, 67; 1983: 128-129). Cabe la posibilidad que la tumba, y no sólo la olla, pertenezca al período Mochica Medio, en cuyo caso la botella con asa de estribo habría sido considerablemente antigua cuando fue puesta en la tumba. Ninguna de las otras 126 tumbas Mochicas excavadas en Pacatnamú contenían cerámica diagnóstica para el período Mochica Temprano, así como tampoco se reportaron fragmentos de cerámica de este período de las extensas excavaciones conducidas en el sitio por Ubbelohde-Doering en 1937-39, 1953-54 y 1962-63, y por Donan y Cok entre 1983 y 1987. Esto implica que si bien Pacatnamú tuvo una ocupación Mochica significativa durante los períodos Medio y Tardío, el sitio no fue ocupado durante el período Temprano.
El sitio de La Mina es posiblemente el lugar más importante donde cerámica del período Mochica Temprano ha sido encontrada (Donan 1990, Narváez 1994). La Mina se encuentra en la margen sur del valle del Jequetepeque, aproximadamente a 5 kilómetros del mar (Figura 10). La historia de la excavación de la Mina es un tanto penosa, ya que si bien es el único sitio Mochica Temprano que se ha podido excavar arqueológicamente, esto fue posible únicamente después de que los huaqueros habían dado cuanta de casi todo el contenido de la tumba. Aproximadamente a mediados de 1988, un grupo de huaqueros comenzó a extraer una gran cantidad de objetos de oro, plata y cobre aparentemente de una rica tumba Mochica en el valle del Jequetepeque. La tecnología, forma y extraordinaria calidad artística de estos objetos (Lavalle 1992) era similar a la de objetos encontrados en las tumbas reales excavadas por Walter Alva en Sipán, en el valle de Reque (Alva 1988, 1990; Alva y Donan 1993; Figuras 1 y 2). Sin embargo, el estilo de estas piezas era suficientemente diferente del estilo de los objetos encontrados en Sipán como para distinguir fácilmente ambos conjuntos (Donan 1990). Junto con los objetos metálicos los huaqueros aparentemente encontraron un gran número de botellas de cerámica modeladas en forma de seres humanos, animales y aves, incluyendo búhos casi idénticos a la botella encontrada por Ubbelohde-Doering en Pacatnamú.
En Mayo de 1989 la tumba de La Mina fue finalmente localizada por personal del Instituto Nacional de Cultura, iniciándose inmediatamente una excavación de salvataje a cargo de Alfredo Narváez, y con la colaboración de Christopher Donan y Alana Cordy-Collins (Narváez 1994, Donan 1990). Excavando cuidadosamente un área de la tumba que no había sido disturbada, los arqueólogos encontraron siete botellas de cerámica que habían escapado a la atención de los huaqueros (Figura E2). Estas incluían un guerrero arrodillado, una persona llevando una jarra en su hombro izquierdo, un felino cuyos ojos estaban adornados con incrustaciones, un individuo sentado con la cara decorada con un diseño de ola (Figura E3), un búho (Figura E4), y un individuo sentado con un tocado circular (Figura E5). También se encontró una pieza en cerámica negra modelada en forma de un cóndor (Figura E6) y una jarra con abultamientos en la cámara (Figura E7). Los ceramios recuperados arqueológicamente de La Mina estaban todos rotos por compresión debido al peso del relleno. Más aún, durante la excavación de salvataje se recuperaron numerosas piezas de concha cortada que originalmente fueron incrustaciones usadas para adornar los ojos y otros accesorios de las piezas cerámicas que fueron extraídas de la tumba por los huaqueros.
Tolón, un tercer lugar en donde se encontraron especímenes cerámicos del período Mochica Temprano, a diferencia de los otros tres sitios está localizado en la margen sur del valle medio del Jequetepeque, aproximadamente a 33 kilómetros del mar (Figura 10). A mediados de los años setenta un numero de tumbas simples de pozo conteniendo ceramios de estilo Mochica Temprano fueron huaqueadas del sitio (Figuras E8 a E16). Estas piezas están modeladas en forma de individuos sentados o arrodillados (Figuras E8 a E11), felinos (Figuras E12 a E14) y aves, incluyendo búhos (Figuras E15 y E16). Muchas de estas piezas son casi idénticas a las encontradas en La Mina (por ejemplo, comparar las figuras E5 y E9), y por lo tanto su contemporaneidad y afiliación estilística parece segura.
El cuarto sitio donde cerámica del período Mochica Temprano ha sido encontrada es Dos Cabezas (Figura 10), ubicado al sur de la desembocadura del río Jequetepeque. El sitio está constituido por varias pirámides de regular tamaño, áreas de aparente carácter doméstico adyacentes a las grandes estructuras y lo que parecen ser basurales, que además contienen evidencias de pequeñas habitaciones y numerosos fogones. Si bien Dos Cabezas no ha sido aún excavado arqueológicamente, un examen cuidadoso de los fragmentos de cerámica que se encuentran en el sitio sugiere que su ocupación incluye tanto el estilo Virú, que normalmente precede al estilo Mochica, así como el período Mochica Temprano. Hasta que no se realicen excavaciones en el sitio no se podrá determinar cual es la relación exacta entre estos dos estilos, es decir si uno precede al otro o si ambos son contemporáneos. Además de estas evidencias, se sabe que un número de tumbas que contenían ceramios de estilo Mochica Temprano fueron huaqueadas de Dos Cabezas a principios de los años ochenta. Estas piezas incluirían los característicos felino .
Las investigaciones realizada en la costa del Perú refleja que existen lugares que no han sido investigados esperemos que el gobierno , instituciones privadas apuesten por este tipo de investigaciones que son de beneficio a todo el país y en especial al turismo
Saturday, June 17, 2006
glenda jacson
Nació el 9 de mayo de 1936 en Birkenhead, Merseyside, Inglaterra. Antigua alumna de la Academia Real de Arte Dramático, entró en 1964 en la Royal Shakespeare Company. Tras un papel de poco relieve en El ingenuo salvaje (1963), ganó la admiración con su interpretación en teatro, y luego (1967) en cine, de Charlotte Corday en Marat Sade; a partir de ahí y a lo largo de los 70 ella y Vanessa Redgrave (ambas militantes de izquierda) se disputaron el título oficioso de divas del cine británico. Ganó dos Oscars por Women in Love (1969) y Touch of Class (1973). Continuó interpretando caracterizaciones complejas en la pantalla, tal como el poeta Stevie Smith, papel que desarrolló en Stevie (1979), y ha hecho varias apariciones en la televisión. Dentro de sus últimas películas aparecen Therapy (1985), Business as Usual (1986), y The Rainbow (1989). En 1997 fue nombrada Ministro de transporte en el nuevo gobierno de trabajo.
COSAS DE MELLIZOS
Una gestación múltiple es un embarazo en el cual la mujer tiene dos o más bebés (fetos). En los últimos veinte años, la cantidad de nacimientos múltiples en los Estados Unidos ha aumentado notablemente. Entre 1980 y 2000, la cantidad de nacimientos de mellizos aumentó un 74 por ciento y la cantidad de otros nacimientos múltiples (trillizos o más) se ha quintuplicado, de acuerdo con el Centro Nacional de Estadísticas de Salud (National Center for Health Statistics). En la actualidad, alrededor del 3 por ciento de los nacimientos en los Estados Unidos corresponden a algún tipo de gestación múltiple y alrededor del 95 por ciento de esos nacimientos múltiples son mellizos.
El número creciente de gestaciones múltiples trae preocupación debido a que las mujeres que esperan más de un bebé tienen un margen de riesgo mayor de sufrir complicaciones durante el embarazo, incluyendo partos prematuros (antes de completarse las 37 semanas de embarazo). Los bebés que nacen prematuros tienen más probabilidades de presentar serios problemas de salud durante el período inmediatamente posterior al parto, así como discapacidades permanentes e incluso la muerte.
Algunas de las complicaciones asociadas con la gestación múltiple se pueden minimizar o prevenir cuando se detectan a tiempo mediante un diagnóstico. Existe una serie de precauciones que una mujer embarazada y su médico pueden tomar para ayudar a mejorar las posibilidades de que los bebés nazcan sanos.
¿Por qué aumenta el número de gestaciones múltiples?
Alrededor de un tercio del aumento en las gestaciones múltiples se debe al hecho de que cada vez más mujeres esperan para tener hijos hasta después de cumplir los 30 años (edad a partir de la cual aumentan las posibilidades de embarazos múltiples). En otras ocasiones este aumento también se debe al uso de medicamentos que estimulan la fertilidad y las técnicas de reproducción asistida (TRA) como por ejemplo, la fertilización in vitro (FIV) (en la cual los óvulos se extraen de la madre, se fertilizan en laboratorio y luego se introducen en el útero). De acuerdo con la información más reciente de los programas de TRA en los Estados Unidos, el 56 por ciento de los nacimientos que resultaron de estos procedimientos fueron nacimientos múltiples.
Los médicos ahora saben que es imprescindible controlar los tratamientos de fertilización para que las mujeres tengan menos bebés pero que sean más sanos. Esto implica limitar la cantidad de embriones que se transfieren durante la FIV o interrumpir el tratamiento con medicamentos estimulantes de la fertilidad durante un ciclo si la exploración con ultrasonido muestra que podrían liberarse gran cantidad de óvulos. En efecto, el porcentaje de nacimientos de trillizos, cuatrillizos, etc. se ha reducido ligeramente en los últimos dos años.
Una mujer tiene también más probabilidades que el promedio de concebir mellizos si tiene un historial personal o familiar de nacimiento de mellizos (no idénticos) o si es obesa.
¿Cómo se diagnostican las gestaciones múltiples?
Aunque las generaciones anteriores con frecuencia se sorprendían con la llegada de mellizos (u otros nacimientos múltiples), actualmente los futuros padres se enteran de la noticia relativamente pronto. Una exploración con ultrasonido puede detectar más del 95 por ciento de las gestaciones múltiples a principios del segundo trimestre. (A veces, una gestación de mellizos aparentemente normal que se identifica al principio del embarazo resulta ser posteriormente de un solo feto. Este fenómeno del “mellizo desaparecido” todavía no se comprende del todo.)
Un resultado anormal en los análisis de sangre realizados en la 16ª semana de embarazo para identificar posibles riesgos de malformación congénita en los bebés, también permite alertar al obstetra sobre la posibilidad de un embarazo múltiple así como lo es el escuchar más de un latido fetal durante un examen de rutina. El especialista también puede sospechar que una mujer está esperando más de un bebé cuando el aumento de peso es considerablemente más rápido que lo esperado para el primer trimestre, cuando su útero es más grande que el tamaño esperado o si se presentan náuseas y vómitos severos relacionados con el embarazo (malestar matinal). Es posible que algunas mujeres también observen más movimiento fetal que el que sintieron durante un embarazo anterior de un solo niño. Cuando se sospecha que hay gestación múltiple, es muy probable que el médico recomiende una exploración con ultrasonido para mayor seguridad.
¿Qué complicaciones se producen con mayor frecuencia en una gestación múltiple?
Los mellizos generalmente son los que enfrentan menos complicaciones médicas y por lo general nacen sanos. Cuanto más bebés se gesten al mismo tiempo, mayor será el riesgo de que se produzcan complicaciones.
Cerca del 60 por ciento de los mellizos, más del 90 por ciento de los trillizos y prácticamente todos los cuatrillizos y demás nacimientos múltiples son prematuros. El tiempo de gestación disminuye con cada bebé adicional. En promedio, la mayoría de los embarazos de un solo bebé duran 39 semanas; en el caso de los mellizos, el tiempo de gestación es de 36 semanas; para los trillizos de 32 semanas; para los cuatrillizos de 30 semanas; y para los quintillizos de 29 semanas.
La mayoría de los bebés prematuros en embarazos múltiples pesan menos de 5 1/2 libras (2.500 gramos), lo cual se considera un bajo peso para un bebé recién nacido. Los bebés con bajo peso, especialmente aquellos que nacen antes de las 32 semanas de gestación y/o los que pesan menos de 3 1/3 libras (1.500 gramos), son más propensos a presentar trastornos en la salud en el período inmediatamente posterior a su nacimiento así como discapacidades permanentes, como retraso mental, parálisis cerebral y pérdida de la visión y de la audición. Aunque los avances en el cuidado de niños muy pequeños han mejorado las perspectivas para estos minibebés, las posibilidades de que todos los bebés en un parto de sextillizos o de más bebés sobrevivan y se desarrollen normalmente siguen siendo escasas.
Antes del nacimiento, los gemelos enfrentan un riesgo adicional. Un tercio de los mellizos son idénticos (gemelos): empiezan como un solo óvulo fertilizado que posteriormente se divide por la mitad. Los dos tercios restantes son mellizos fraternos, es decir que resultan de dos óvulos distintos fertilizados por dos espermatozoides diferentes. Los mellizos fraternos no tienen entre sí una similitud genética mayor que en el caso de los hermanos comunes. Es posible que tampoco sean del mismo sexo; quizás ni siquiera se parezcan. La concepción de nacimientos múltiples con mayor cantidad de bebés se produce cuando se fertilizan tres (o más) óvulos, cuando un óvulo se divide dos veces (o más) o una combinación de ambas cosas.
Los fetos de gemelos tienen un 15 por ciento de probabilidades de desarrollar una seria complicación conocida como el síndrome de transfusión fetal. Esta condición, que se produce cuando existe una conexión entre los vasos sanguíneos de los dos bebés en su placenta compartida, puede hacer que uno de los bebés reciba demasiado flujo sanguíneo y el otro muy poco. Hasta hace poco, los casos más severos terminaban con la pérdida de ambos bebés. Estudios recientes, sin embargo, sugieren que el uso de amniocentesis para eliminar el exceso de líquido amniótico puede salvar alrededor del 60 por ciento de los bebés afectados. La eliminación del exceso de líquido amniótico parece mejorar el flujo sanguíneo en la placenta y reduce el riesgo de partos prematuros. Estudios recientes también han determinado que el uso de cirugía con láser para sellar la conexión entre los vasos sanguíneos puede salvar una proporción similar de bebés. La ventaja de la cirugía con láser es que se necesita un solo tratamiento, mientras que la amniocentesis generalmente se debe repetir más de una vez.
Las mujeres con embarazos múltiples también corren mayor riesgo de sufrir alguno de los distintos tipos de alta presión arterial relacionada con el embarazo (preeclampsia) y diabetes. Más de la mitad de los embarazos de trillizos se complican por la preeclampsia. Por lo general, estos trastornos no presentan grandes riesgos para la madre o el bebé si se aplica el tratamiento adecuado.
¿Una mujer con un embarazo múltiple debe subir de peso más de lo normal?
El comer bien y aumentar el peso recomendado reduce el riesgo de dar a luz bebés con bajo peso, tanto en las gestaciones uníparas (de un solo bebé) como en las múltiples. Un aumento de peso saludable es especialmente importante cuando la mujer está esperando mellizos o más bebés, dado que los embarazos múltiples presentan un alto riesgo de parto prematuro y bebés cuyo peso en el momento del nacimiento es inferior que en el caso de la gestación unípara.
A las mujeres que empiezan su embarazo con un peso normal y que esperan un solo bebé se les aconseja normalmente aumentar de 25 a 35 libras (de 11 a 13 kilos) en los nueve meses de embarazo. A las mujeres con peso normal que esperan mellizos se les aconseja aumentar de 35 a 45 libras (de 15 a 20 kilos). Las mujeres que esperan trillizos probablemente deberían aumentar de 50 a 60 libras (de 22 a 27 kilos).
Los estudios muestran que el aumento del peso adecuado durante las primeras 20 a 24 semanas de embarazo es particularmente importante para las mujeres con embarazos múltiples. En el embarazo de mellizos, el aumento de por lo menos 24 libras (10 kilos) al alcanzar la 24ª semana de embarazo ayuda a reducir el riesgo de parto prematuro y bebés con bajo peso. Un buen aumento de peso al principio del embarazo puede resultar particularmente importante en el caso de gestaciones múltiples dado que estos embarazos suelen ser más cortos que los de un solo bebé. Los estudios además consideran que un aumento de peso adecuado en la primera etapa del embarazo ayuda al desarrollo de la placenta, posiblemente mejorando su capacidad para pasar los nutrientes a los bebés.
El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (American College of Obstetricians and Gynecologists) recomienda que las mujeres con embarazos múltiples consuman alrededor de 300 calorías más por día que una mujer que espera un solo bebé (un total de alrededor de 2.700 a 2.800 calorías por día). Sin embargo, se aconseja a las mujeres con embarazos múltiples que consulten a su médico sobre la cantidad de calorías adicionales que deben consumir. También deben tomar las vitaminas prenatales recomendadas por su médico, que deben contener por lo menos 30 miligramos de hierro. La anemia por deficiencia de hierro es común en el caso de gestaciones múltiples y puede aumentar el riesgo de parto prematuro.
¿Qué tipo de cuidados especiales se necesita en el caso de gestaciones múltiples?
La mujeres que esperan varios bebés generalmente necesitan realizar una visita a su obstetra con mayor regularidad que las mujeres que esperan un solo bebé para ayudar a prevenir, detectar y tratar las complicaciones que se desarrollan con mayor frecuencia en una gestación múltiple. Los médicos generalmente recomiendan dos visitas por mes durante el segundo trimestre y una vez por semana (o más) durante el tercer trimestre.
A partir de la 20ª semana de embarazo, un profesional médico realizará un chequeo médico minucioso de la mujer embarazada para detectar posibles signos de parto prematuro. Es posible que se le haga un examen interno o que se recomiende una exploración vaginal por ultrasonido para determinar si la cerviz de la mujer se está acortando (posible señal de que el trabajo de parto puede ser inminente). Algunos especialistas también realizan un monitoreo uterino electrónico. En el pasado, se recomendaba el monitoreo uterino en el hogar para las mujeres que presentaban un riesgo particularmente alto de parto prematuro pero los estudios realizados en mujeres que esperaban mellizos revelaron que éstos no eran útiles. Cuando existe la posibilidad de que una mujer tenga un parto prematuro, es posible que su médico recomiende reposo absoluto en el hospital y posiblemente, un tratamiento con medicamentos que ayuden a postergar el trabajo de parto. Si el especialista estima que no logrará postergar el trabajo de parto y si es probable que los bebés nazcan antes de la 34ª semana de gestación, posiblemente recomiende que la mujer embarazada se someta a un tratamiento con medicamentos denominados corticoesteroides. Estos medicamentos ayudan a acelerar el desarrollo pulmonar del feto y reducen la probabilidad y la gravedad de los trastornos respiratorios u otros problemas que podrían presentarse durante el período inmediatamente posterior al nacimiento.
Incluso si una mujer embarazada que espera mellizos no presenta ningún síntoma de parto prematuro, su médico puede recomendarle que reduzca sus actividades diarias entre la 20ª y la 30ª semana de embarazo. Es posible que deba reducir sus actividades incluso antes, y descansar varias veces por día si espera más de dos bebés.
A medida que la gestación múltiple progrese, el especialista controlará regularmente la presión arterial de la mujer embarazada para determinar la presencia de preeclampsia. Se recomienda que se hagan exploraciones por ultrasonido regulares para controlar el ritmo de crecimiento de los bebés, y también para determinar si existen diferencias de crecimiento entre ellos, lo que podría ser señal de que hay un trastorno grave. Durante el tercer trimestre, el especialista puede recomendar la realización de pruebas que verifiquen el bienestar del feto (como, por ejemplo, la prueba de estrés, que mide el ritmo cardíaco del feto cuando está en movimiento).
¿Puede una mujer que espera varios bebés dar a luz por vía vaginal?
Aunque las probabilidades de tener que realizar una cesárea son mayores en el caso de partos de mellizos que en el de nacimientos uníparos, alrededor de la mitad de las mujeres que esperan mellizos pueden tener un parto vaginal normal. Las posibilidades son muy buenas si ambos bebés se encuentran en una posición normal (cabeza abajo). Sin embargo, cuando una mujer va a tener tres o más bebés, se recomienda el uso de la cesárea en la mayoría de los casos debido a que es más seguro para los bebés.
¿March of Dimes respalda las investigaciones sobre gestación múltiple?
March of Dimes patrocina una serie de investigaciones destinadas a mejorar los conocimientos sobre las causas del parto prematuro. Aunque estos estudios generalmente se aplican a los embarazos uníparos, los mecanismos, en su mayoría desconocidos, que llevan al parto prematuro de uníparos y múltiples pueden ser los mismos.
References
American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Special problems of multiple gestation. ACOG Educational Bulletin, número 253, noviembre de 1998.
Centers for Disease Control and Prevention. Use of assisted reproductive technology— United States 1996 and 1998. Morbidity and Mortality Weekly Report, volumen 51, número 2, 8 de febrero de 2002.
Mari, G., et al. Perinatal morbidity and mortality rates in severe twin-twin transfusion syndrome. American Journal of Obstetrics and Gynecology, volumen 185, 2001, págs. 708–715.
Martin, J., et al. Births: final data for 2000. National Vital Statistics Reports, volumen 50, número 5, 12 de febrero de 2002.
Newman, R.B., and Luke, B. Multifetal Pregnancy: A Handbook for Care of the Pregnant Patient, Philadelphia, Lippincott, Williams and Wilkins, 2000.
El número creciente de gestaciones múltiples trae preocupación debido a que las mujeres que esperan más de un bebé tienen un margen de riesgo mayor de sufrir complicaciones durante el embarazo, incluyendo partos prematuros (antes de completarse las 37 semanas de embarazo). Los bebés que nacen prematuros tienen más probabilidades de presentar serios problemas de salud durante el período inmediatamente posterior al parto, así como discapacidades permanentes e incluso la muerte.
Algunas de las complicaciones asociadas con la gestación múltiple se pueden minimizar o prevenir cuando se detectan a tiempo mediante un diagnóstico. Existe una serie de precauciones que una mujer embarazada y su médico pueden tomar para ayudar a mejorar las posibilidades de que los bebés nazcan sanos.
¿Por qué aumenta el número de gestaciones múltiples?
Alrededor de un tercio del aumento en las gestaciones múltiples se debe al hecho de que cada vez más mujeres esperan para tener hijos hasta después de cumplir los 30 años (edad a partir de la cual aumentan las posibilidades de embarazos múltiples). En otras ocasiones este aumento también se debe al uso de medicamentos que estimulan la fertilidad y las técnicas de reproducción asistida (TRA) como por ejemplo, la fertilización in vitro (FIV) (en la cual los óvulos se extraen de la madre, se fertilizan en laboratorio y luego se introducen en el útero). De acuerdo con la información más reciente de los programas de TRA en los Estados Unidos, el 56 por ciento de los nacimientos que resultaron de estos procedimientos fueron nacimientos múltiples.
Los médicos ahora saben que es imprescindible controlar los tratamientos de fertilización para que las mujeres tengan menos bebés pero que sean más sanos. Esto implica limitar la cantidad de embriones que se transfieren durante la FIV o interrumpir el tratamiento con medicamentos estimulantes de la fertilidad durante un ciclo si la exploración con ultrasonido muestra que podrían liberarse gran cantidad de óvulos. En efecto, el porcentaje de nacimientos de trillizos, cuatrillizos, etc. se ha reducido ligeramente en los últimos dos años.
Una mujer tiene también más probabilidades que el promedio de concebir mellizos si tiene un historial personal o familiar de nacimiento de mellizos (no idénticos) o si es obesa.
¿Cómo se diagnostican las gestaciones múltiples?
Aunque las generaciones anteriores con frecuencia se sorprendían con la llegada de mellizos (u otros nacimientos múltiples), actualmente los futuros padres se enteran de la noticia relativamente pronto. Una exploración con ultrasonido puede detectar más del 95 por ciento de las gestaciones múltiples a principios del segundo trimestre. (A veces, una gestación de mellizos aparentemente normal que se identifica al principio del embarazo resulta ser posteriormente de un solo feto. Este fenómeno del “mellizo desaparecido” todavía no se comprende del todo.)
Un resultado anormal en los análisis de sangre realizados en la 16ª semana de embarazo para identificar posibles riesgos de malformación congénita en los bebés, también permite alertar al obstetra sobre la posibilidad de un embarazo múltiple así como lo es el escuchar más de un latido fetal durante un examen de rutina. El especialista también puede sospechar que una mujer está esperando más de un bebé cuando el aumento de peso es considerablemente más rápido que lo esperado para el primer trimestre, cuando su útero es más grande que el tamaño esperado o si se presentan náuseas y vómitos severos relacionados con el embarazo (malestar matinal). Es posible que algunas mujeres también observen más movimiento fetal que el que sintieron durante un embarazo anterior de un solo niño. Cuando se sospecha que hay gestación múltiple, es muy probable que el médico recomiende una exploración con ultrasonido para mayor seguridad.
¿Qué complicaciones se producen con mayor frecuencia en una gestación múltiple?
Los mellizos generalmente son los que enfrentan menos complicaciones médicas y por lo general nacen sanos. Cuanto más bebés se gesten al mismo tiempo, mayor será el riesgo de que se produzcan complicaciones.
Cerca del 60 por ciento de los mellizos, más del 90 por ciento de los trillizos y prácticamente todos los cuatrillizos y demás nacimientos múltiples son prematuros. El tiempo de gestación disminuye con cada bebé adicional. En promedio, la mayoría de los embarazos de un solo bebé duran 39 semanas; en el caso de los mellizos, el tiempo de gestación es de 36 semanas; para los trillizos de 32 semanas; para los cuatrillizos de 30 semanas; y para los quintillizos de 29 semanas.
La mayoría de los bebés prematuros en embarazos múltiples pesan menos de 5 1/2 libras (2.500 gramos), lo cual se considera un bajo peso para un bebé recién nacido. Los bebés con bajo peso, especialmente aquellos que nacen antes de las 32 semanas de gestación y/o los que pesan menos de 3 1/3 libras (1.500 gramos), son más propensos a presentar trastornos en la salud en el período inmediatamente posterior a su nacimiento así como discapacidades permanentes, como retraso mental, parálisis cerebral y pérdida de la visión y de la audición. Aunque los avances en el cuidado de niños muy pequeños han mejorado las perspectivas para estos minibebés, las posibilidades de que todos los bebés en un parto de sextillizos o de más bebés sobrevivan y se desarrollen normalmente siguen siendo escasas.
Antes del nacimiento, los gemelos enfrentan un riesgo adicional. Un tercio de los mellizos son idénticos (gemelos): empiezan como un solo óvulo fertilizado que posteriormente se divide por la mitad. Los dos tercios restantes son mellizos fraternos, es decir que resultan de dos óvulos distintos fertilizados por dos espermatozoides diferentes. Los mellizos fraternos no tienen entre sí una similitud genética mayor que en el caso de los hermanos comunes. Es posible que tampoco sean del mismo sexo; quizás ni siquiera se parezcan. La concepción de nacimientos múltiples con mayor cantidad de bebés se produce cuando se fertilizan tres (o más) óvulos, cuando un óvulo se divide dos veces (o más) o una combinación de ambas cosas.
Los fetos de gemelos tienen un 15 por ciento de probabilidades de desarrollar una seria complicación conocida como el síndrome de transfusión fetal. Esta condición, que se produce cuando existe una conexión entre los vasos sanguíneos de los dos bebés en su placenta compartida, puede hacer que uno de los bebés reciba demasiado flujo sanguíneo y el otro muy poco. Hasta hace poco, los casos más severos terminaban con la pérdida de ambos bebés. Estudios recientes, sin embargo, sugieren que el uso de amniocentesis para eliminar el exceso de líquido amniótico puede salvar alrededor del 60 por ciento de los bebés afectados. La eliminación del exceso de líquido amniótico parece mejorar el flujo sanguíneo en la placenta y reduce el riesgo de partos prematuros. Estudios recientes también han determinado que el uso de cirugía con láser para sellar la conexión entre los vasos sanguíneos puede salvar una proporción similar de bebés. La ventaja de la cirugía con láser es que se necesita un solo tratamiento, mientras que la amniocentesis generalmente se debe repetir más de una vez.
Las mujeres con embarazos múltiples también corren mayor riesgo de sufrir alguno de los distintos tipos de alta presión arterial relacionada con el embarazo (preeclampsia) y diabetes. Más de la mitad de los embarazos de trillizos se complican por la preeclampsia. Por lo general, estos trastornos no presentan grandes riesgos para la madre o el bebé si se aplica el tratamiento adecuado.
¿Una mujer con un embarazo múltiple debe subir de peso más de lo normal?
El comer bien y aumentar el peso recomendado reduce el riesgo de dar a luz bebés con bajo peso, tanto en las gestaciones uníparas (de un solo bebé) como en las múltiples. Un aumento de peso saludable es especialmente importante cuando la mujer está esperando mellizos o más bebés, dado que los embarazos múltiples presentan un alto riesgo de parto prematuro y bebés cuyo peso en el momento del nacimiento es inferior que en el caso de la gestación unípara.
A las mujeres que empiezan su embarazo con un peso normal y que esperan un solo bebé se les aconseja normalmente aumentar de 25 a 35 libras (de 11 a 13 kilos) en los nueve meses de embarazo. A las mujeres con peso normal que esperan mellizos se les aconseja aumentar de 35 a 45 libras (de 15 a 20 kilos). Las mujeres que esperan trillizos probablemente deberían aumentar de 50 a 60 libras (de 22 a 27 kilos).
Los estudios muestran que el aumento del peso adecuado durante las primeras 20 a 24 semanas de embarazo es particularmente importante para las mujeres con embarazos múltiples. En el embarazo de mellizos, el aumento de por lo menos 24 libras (10 kilos) al alcanzar la 24ª semana de embarazo ayuda a reducir el riesgo de parto prematuro y bebés con bajo peso. Un buen aumento de peso al principio del embarazo puede resultar particularmente importante en el caso de gestaciones múltiples dado que estos embarazos suelen ser más cortos que los de un solo bebé. Los estudios además consideran que un aumento de peso adecuado en la primera etapa del embarazo ayuda al desarrollo de la placenta, posiblemente mejorando su capacidad para pasar los nutrientes a los bebés.
El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (American College of Obstetricians and Gynecologists) recomienda que las mujeres con embarazos múltiples consuman alrededor de 300 calorías más por día que una mujer que espera un solo bebé (un total de alrededor de 2.700 a 2.800 calorías por día). Sin embargo, se aconseja a las mujeres con embarazos múltiples que consulten a su médico sobre la cantidad de calorías adicionales que deben consumir. También deben tomar las vitaminas prenatales recomendadas por su médico, que deben contener por lo menos 30 miligramos de hierro. La anemia por deficiencia de hierro es común en el caso de gestaciones múltiples y puede aumentar el riesgo de parto prematuro.
¿Qué tipo de cuidados especiales se necesita en el caso de gestaciones múltiples?
La mujeres que esperan varios bebés generalmente necesitan realizar una visita a su obstetra con mayor regularidad que las mujeres que esperan un solo bebé para ayudar a prevenir, detectar y tratar las complicaciones que se desarrollan con mayor frecuencia en una gestación múltiple. Los médicos generalmente recomiendan dos visitas por mes durante el segundo trimestre y una vez por semana (o más) durante el tercer trimestre.
A partir de la 20ª semana de embarazo, un profesional médico realizará un chequeo médico minucioso de la mujer embarazada para detectar posibles signos de parto prematuro. Es posible que se le haga un examen interno o que se recomiende una exploración vaginal por ultrasonido para determinar si la cerviz de la mujer se está acortando (posible señal de que el trabajo de parto puede ser inminente). Algunos especialistas también realizan un monitoreo uterino electrónico. En el pasado, se recomendaba el monitoreo uterino en el hogar para las mujeres que presentaban un riesgo particularmente alto de parto prematuro pero los estudios realizados en mujeres que esperaban mellizos revelaron que éstos no eran útiles. Cuando existe la posibilidad de que una mujer tenga un parto prematuro, es posible que su médico recomiende reposo absoluto en el hospital y posiblemente, un tratamiento con medicamentos que ayuden a postergar el trabajo de parto. Si el especialista estima que no logrará postergar el trabajo de parto y si es probable que los bebés nazcan antes de la 34ª semana de gestación, posiblemente recomiende que la mujer embarazada se someta a un tratamiento con medicamentos denominados corticoesteroides. Estos medicamentos ayudan a acelerar el desarrollo pulmonar del feto y reducen la probabilidad y la gravedad de los trastornos respiratorios u otros problemas que podrían presentarse durante el período inmediatamente posterior al nacimiento.
Incluso si una mujer embarazada que espera mellizos no presenta ningún síntoma de parto prematuro, su médico puede recomendarle que reduzca sus actividades diarias entre la 20ª y la 30ª semana de embarazo. Es posible que deba reducir sus actividades incluso antes, y descansar varias veces por día si espera más de dos bebés.
A medida que la gestación múltiple progrese, el especialista controlará regularmente la presión arterial de la mujer embarazada para determinar la presencia de preeclampsia. Se recomienda que se hagan exploraciones por ultrasonido regulares para controlar el ritmo de crecimiento de los bebés, y también para determinar si existen diferencias de crecimiento entre ellos, lo que podría ser señal de que hay un trastorno grave. Durante el tercer trimestre, el especialista puede recomendar la realización de pruebas que verifiquen el bienestar del feto (como, por ejemplo, la prueba de estrés, que mide el ritmo cardíaco del feto cuando está en movimiento).
¿Puede una mujer que espera varios bebés dar a luz por vía vaginal?
Aunque las probabilidades de tener que realizar una cesárea son mayores en el caso de partos de mellizos que en el de nacimientos uníparos, alrededor de la mitad de las mujeres que esperan mellizos pueden tener un parto vaginal normal. Las posibilidades son muy buenas si ambos bebés se encuentran en una posición normal (cabeza abajo). Sin embargo, cuando una mujer va a tener tres o más bebés, se recomienda el uso de la cesárea en la mayoría de los casos debido a que es más seguro para los bebés.
¿March of Dimes respalda las investigaciones sobre gestación múltiple?
March of Dimes patrocina una serie de investigaciones destinadas a mejorar los conocimientos sobre las causas del parto prematuro. Aunque estos estudios generalmente se aplican a los embarazos uníparos, los mecanismos, en su mayoría desconocidos, que llevan al parto prematuro de uníparos y múltiples pueden ser los mismos.
References
American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Special problems of multiple gestation. ACOG Educational Bulletin, número 253, noviembre de 1998.
Centers for Disease Control and Prevention. Use of assisted reproductive technology— United States 1996 and 1998. Morbidity and Mortality Weekly Report, volumen 51, número 2, 8 de febrero de 2002.
Mari, G., et al. Perinatal morbidity and mortality rates in severe twin-twin transfusion syndrome. American Journal of Obstetrics and Gynecology, volumen 185, 2001, págs. 708–715.
Martin, J., et al. Births: final data for 2000. National Vital Statistics Reports, volumen 50, número 5, 12 de febrero de 2002.
Newman, R.B., and Luke, B. Multifetal Pregnancy: A Handbook for Care of the Pregnant Patient, Philadelphia, Lippincott, Williams and Wilkins, 2000.
CONOCES A DIOS O DIOSES
Haz de cada acontecimiento ordinario un momento extraordinario y por siempre agregarás valor a tu vida." - *Miguel Angel Cornejo
CONOCI A DIOS....
Un pequeño niño quería conocer a Dios.
El sabía que era un viaje largo a donde Dios vivía, así que empacó su maleta con galletas y un "six pack" de "Root Beer" y empezó su viaje. Cuando había recorrido tres cuadras, se encontró a un hombre de avanzada edad. El estaba sentado en el parque cerca de unas palomas. El niño se sentó a su lado y abrió su maleta y sacó una lata de refresco para tomársela y se dio cuenta de que el viejo hombre se veía hambriento, así que le ofreció una galleta. Agradecido, el aceptó y le sonrió. Su sonrisa fue tan agradable que el niño quiso verla nuevamente así que le ofreció un refresco. Otra vez, el hombre le sonrió. El niño estaba encantado!!
Ellos estuvieron ahí toda la tarde comiendo galletas y sonriendo, pero nunca dijeron ni una palabra. Cuando oscureció, el niño se sentía cansado y supo que tenía que irse, pero antes de que diera algunos pasos más, se dio media vuelta y corrió hacia el viejo hombre y le dio un fuerte abrazo y él le dio su sonrisa más grande.
Cuando el niño regresó a su casa y abrió la puerta, su mamá sorprendida por la cara de júbilo en su rostro, le preguntó: -"¿Qué hiciste el día de hoy que te ves tan feliz?"
El le contestó: - "Comí con Dios", y antes de que su madre pudiera decir una palabra, el niño agregó: -"¿Sabes qué?... Dios tiene la sonrisa más hermosa que he visto."
Mientras tanto, el viejo hombre, también radiante de júbilo, regresó a su casa y su hijo al verlo entrar con el rostro lleno de paz le preguntó: -"Papá, ¿qué has hecho hoy que te ves tan feliz? "
El respondió: -"Comí galletas en el parque con Dios." Antes de que su hijo pudiera decir una palabra, el agregó: -"Sabes, El es mucho más joven de lo que pensé..."
Muchas veces subestimamos el poder de una caricia, una sonrisa, una palabra amable, el escuchar, un cumplido honesto, o el mínimo acto de preocuparse por alguien... y todo esto le da potencial a nuestra vida. La gente llega a nuestras vidas por una razón, en alguna estación y por un tiempo de vida.
Disfrútalo todo por igual!!!
CONOCI A DIOS....
Un pequeño niño quería conocer a Dios.
El sabía que era un viaje largo a donde Dios vivía, así que empacó su maleta con galletas y un "six pack" de "Root Beer" y empezó su viaje. Cuando había recorrido tres cuadras, se encontró a un hombre de avanzada edad. El estaba sentado en el parque cerca de unas palomas. El niño se sentó a su lado y abrió su maleta y sacó una lata de refresco para tomársela y se dio cuenta de que el viejo hombre se veía hambriento, así que le ofreció una galleta. Agradecido, el aceptó y le sonrió. Su sonrisa fue tan agradable que el niño quiso verla nuevamente así que le ofreció un refresco. Otra vez, el hombre le sonrió. El niño estaba encantado!!
Ellos estuvieron ahí toda la tarde comiendo galletas y sonriendo, pero nunca dijeron ni una palabra. Cuando oscureció, el niño se sentía cansado y supo que tenía que irse, pero antes de que diera algunos pasos más, se dio media vuelta y corrió hacia el viejo hombre y le dio un fuerte abrazo y él le dio su sonrisa más grande.
Cuando el niño regresó a su casa y abrió la puerta, su mamá sorprendida por la cara de júbilo en su rostro, le preguntó: -"¿Qué hiciste el día de hoy que te ves tan feliz?"
El le contestó: - "Comí con Dios", y antes de que su madre pudiera decir una palabra, el niño agregó: -"¿Sabes qué?... Dios tiene la sonrisa más hermosa que he visto."
Mientras tanto, el viejo hombre, también radiante de júbilo, regresó a su casa y su hijo al verlo entrar con el rostro lleno de paz le preguntó: -"Papá, ¿qué has hecho hoy que te ves tan feliz? "
El respondió: -"Comí galletas en el parque con Dios." Antes de que su hijo pudiera decir una palabra, el agregó: -"Sabes, El es mucho más joven de lo que pensé..."
Muchas veces subestimamos el poder de una caricia, una sonrisa, una palabra amable, el escuchar, un cumplido honesto, o el mínimo acto de preocuparse por alguien... y todo esto le da potencial a nuestra vida. La gente llega a nuestras vidas por una razón, en alguna estación y por un tiempo de vida.
Disfrútalo todo por igual!!!
conociendo el espiritismo
Arthur Conan Doyle.
Célebre narrador de la sagacidad.
Cada vida se dirige desde el ángulo por el cual el espíritu trazó su proyecto, y se ha dicho que: "el epitafio de esa vida debiera situarse en ese ángulo que abarcase todo el edificio de la existencia". La esposa de Sir Arthur Conan Doyle expresó en un breve epitafio la clave de la vida de ese gran hombre:
Sir Arthur Conan Doyle
Nació el 22 de mayo de 1859
"Temple de acero, rectitud de espada"
Esta inscripción en su tumba da una idea exacta de lo que quiso ser y de su total convencimiento de que seguiría viviendo, expresado en el detalle de no mencionar la fecha del deceso. Consecuente con ese pensamiento, el 11 de julio de 1930, un día de sol esplendoroso, la esposa de Conan Doyle lucía un vestido veraniego estampado con flores y sus amigos no vestían la indumentaria acostumbrada para un entierro. Acompañaban sus restos mortales con un gran sentimiento de admiración y respeto hacia el notable escritor y gran hombre que terminaba una fructífera jornada de 71 años.
Esa trayectoria hay que referirla necesariamente, desde las circunstancias anteriores a su nacimiento, porque si bien es verdad que el ser humano se hace a sí mismo, también es cierto que se vale de los elementos recibidos por herencia en el claustro materno y por el ejemplo en el seno del hogar.
John Doyle, abuelo paterno de Arthur pertenecía a una familia católica de terratenientes irlandeses emigrada forzosamente por persecuciones religiosas. Las leyes encaminadas a despojar de sus bienes al ciudadano común y el poder político que le confería la propiedad de sus tierras a la alta y pequeña nobleza, terminaron por arruinar a la familia Doyle.
John llegó a Londres a conquistar la ciudad, sin más capital que su inteligencia y su habilidad de pintor y dibujante. De semblante severo, maneras parsimoniosas y solemnes se hizo famoso con el lápiz y el pincel, como humorista y caricaturista intencionado que firmaba con el pseudónimo H.B.
Fue acogido socialmente y, muchos ilustres de esa época, entre ellos Walter Scott, Woodsworth, y Disraeli, el consejero de la Reina Victoria, fueron invitados habituales, en su mesa de Cambridge Terrace.
El abuelo John, hombre de profunda convicción católica, lindante con la intransigencia, se casó con Marianne Conan, una irlandesa católica perteneciente a una familia de artistas, con quien tuvo cinco hijos, a los que llamaron James, Richard, Henry, Charles y Annette.
Los cuatro fuertes y robustos varones fueron educados por su padre en el arte del dibujo y Richard (Ricky) superó el talento de su progenitor, haciéndose famoso en el "Punch", la prensa inglesa antagonista del "Times", donde ocupó un alto cargo hasta que renunció por negarse a aprobar una publicación humorística que incluía al Papa, considerada por él una irreverencia.
Charles, quien sería más tarde el padre de Arthur, además de dibujante se convirtió en arquitecto y fue nombrado jefe de Obras Públicas de Edimburgo, por lo que se trasladó a la capital de Escocia. Allí se hospedó en la casa de una respetable viuda irlandesa católica y después de un tiempo se casó con su hija Mary Foley, joven de 17 años, educada en Francia, donde se había especializado en Heráldica, disciplina muy apreciada en Europa para aquella época, donde se daba mucha importancia al estudio de los escudos de armas, las reglas que los rigen y el derecho a usarlos.
Al referirse a sus padres era elocuente en la expresión de sus sentimientos. De su progenitor decía: "Ya sabe cuanta es mi admiración por él, aunque sospecho que existe poca simpatía intelectual entre nosotros dos". Pero, al hablar de su madre le dedicaba párrafos especiales: "En todo momento era una dama, una señora, igual cuando le regateaba al carnicero o regañaba a una empleada atolondrada, pero también cuando revolvía el guiso con la cuchara de madera mientras sostenía con la otra mano la "Revue des Deux Mondes", leyendo muy cerca de sus ojos miopes".
Según él, "era una extraña mezcla de mujer hogareña y de mujer de letras sobre la base de una verdadera dama de abolengo e ideales". Toda su vida fue una apasionada lectora y dominaba la literatura inglesa y la francesa; pero se las ingeniaba para satisfacer su necesidad intelectual sin dejar de atender a sus quehaceres. Por eso era frecuente verla leer mientras fregaba, tejía o alimentaba a sus bebés. Arthur hablaba con cariño de sus manos serviciales y de su cerebro que comprendía todo con facilidad.
Por otra parte, esa mujer laboriosa tenía el orgullo de su origen, de pertenecer a una familia con muchos personajes ilustres, entre los que se encontraban algunos monarcas del mundo y se complacía en contar sus historias a sus hijos pequeños, mientras cumplía con sus tareas domésticas.
Muchos años más tarde, Arthur recordaba los momentos felices, cuando la escuchaba sentado sobre la mesa, balanceando sus piernas con pantalón corto y el orgullo que le daba sentirse diferente a otros niños. También comprendía que su madre no tenía simple vanidad, sino un respeto muy profundo por el cumplimiento de las normas consideradas honorables en la familia, se esforzaba por estar a la altura de su abolengo, y sólo su difícil situación económica le impedía mostrarse más espléndida con los que la rodeaban; pero también demostraba una férrea rigidez ante la simple sospecha de una bajeza o una falta a la honradez.
El niño recibía sus lecciones de heráldica con las que iba grabando en su pensamiento y en su sensibilidad las divisas del caballero que le servirían de ideal para el trazado de su vida: "Altivo frente al poderoso, humilde con el débil. Serás caballero con todas las mujeres, con las de alta alcurnia lo mismo que con las de humilde condición. Quienquiera que te pida ayuda, dásela, si es un desvalido".
Estos conceptos se verían luego reflejados en la conducta de Sherlock Holmes, el personaje novelesco que lo hizo famoso a lo largo de 59 libros en los que relató sus hazañas de detective excepcional.
De los Doyle, la familia de su padre, heredó la fortaleza física que le permitió ser un atleta destacado en boxeo, futbol y cricket; pero la influencia de su madre, menuda, activa e inteligente, se sintió mucho más fuerte y profundamente que la ejercida por su padre. Charles terminó encerrado en un empleo burocrático y su rutina se redujo a su oficina oficial, sus obras sin vender y su caña de pescar. La gran ilusión de su vida, exponer sus cuadros y dibujos en Londres, nunca la logró; pero Arthur se ocupó de hacerlo, después de su muerte, como un acto de solidaridad, amor y justicia.
Sus padres coincidían en su fe católica, pero ambos la manifestaban de muy distinta manera. El padre era inflexible y no hacía concesiones; según él, todo el que vivía fuera de la Iglesia de Roma estaba condenado sin excepción y le preocupaban algunas expresiones de su esposa y ciertas inclinaciones románticas que podían alejarla del recto camino. Años más tarde, Arthur recordaba con una sonrisa, un consejo de su madre al despedirlo cuando partía en un viaje en tren: "Cuídate. Usa ropa interior de franela, hijo mío, y no creas nunca en la condenación eterna".
En este escenario hogareño, con esta influencia espiritual, el niño creció orientando las preferencias de su personalidad. Cursó estudios de enseñanza media en el Colegio Jesuíta de Stonyhurst, Lancashire, situado en pleno campo, donde imperaba una disciplina férrea y los juegos atléticos ocupaban un lugar casi tan importante como el estudio de las materias académicas.
Su permanencia en el colegio representaba para su familia un sacrificio, que hacían gustosos para poder darle una educación esmerada. Allí comenzaron a despuntar sus aptitudes de escritor y el estudio de los clásicos latinos y griegos, de la literatura inglesa y francesa imprimieron en el muchacho una marca indeleble. Sin embargo, parece no haber tenido una gran simpatía intelectual ni sentimental, por sus maestros,
Era un muchacho de físico desarrollado, muy descuidado en el vestir y con una gran capacidad de observación; tenía un carácter muy firme, y hasta terco a veces, que lo llevaba a rebelarse frecuentemente contra determinadas normas muy severas que regían en el Colegio. Esto generaba fuertes castigos, duros golpes con la regla que dejaban sus manos hinchadas y deformadas, pero que sólo conseguían hacer estallar al tenaz y orgulloso muchacho.
Convencido de que sus maestros no lo querían y que tampoco eran justos, terminó por quebrantar las reglas deliberadamente y con desafío. Sin embargo, los favorables informes enviados por las autoridades a sus padres demostraban que el joven no estaba en lo cierto.
Se presentó al examen general en la Universidad de Londres, aprobó con honores y lo seleccionaron para que perfeccionase sus estudios humanísticos y sus conocimientos del alemán en el Colegio Jesuita de Feldkirch, en el Tirol austríaco, ubicado cerca de la frontera con Suiza. Allí pasó un año en un ambiente diferente, porque la disciplina no era tan rígida, el objetivo era el perfeccionamiento de lo aprendido, además de la orientación vocacional de los alumnos y también dedicaban muchas horas a actividades extra-académicas, como disfrutar de frecuentes excursiones a la montaña en el verano y del patinaje en el invierno.
En ese tiempo se convirtió en lector y admirador de Walter Scott, sobre todo de su "Ivanhoe", de Lord Macaulay con sus "Baladas de la Roma Antigua" y de Edgar Allan Poe con su "El escarabajo de Oro", obras que le dejaron una impresión perdurable.
Transcurrido ese año aceptó una invitación de sus tíos Richard y Anette para pasar unos días en Londres. En la Abadía de Westminster, visitó la tumba del gran historiador Macaulay a quien tanto admiraba; y luego se hospedó en la casa de su tío Michael en París, donde tuvo la gran satisfacción de recorrer los lugares gratos a Edgar Allan Poe.
Arthur reconoció que su ingreso a la Facultad de Medicina de Edimburgo fue sugerido y estimulado por su madre. Él no se opuso porque no tenía inclinación por ninguna carrera en especial, pero tampoco le disgustaba la medicina y en cambio sentía aversión por cualquier estudio que le obligara a dominar las matemáticas. Se presentó entonces, al concurso por oposición y ganó una beca que nunca recibió por complicaciones burocráticas, sin embargo inició sus estudios, con el apoyo familiar.
Fue una época distinta a la anterior, porque el ambiente universitario predominante en Edimburgo era libre-pensador y agnóstico, tal como imperaba en otras universidades europeas. Arthur no perdió el sentimiento de religiosidad aprendido en el hogar, pero fue apartándose de la ortodoxia, lo que lo inclinó hacia la tolerancia religiosa, a un deismo casi poético y a la pérdida de la fe ciega, lo que significó para él una gran lucha interna. "Me dicen que tenga fe, como si ésta pudiera tenerse por un acto de voluntad. Con la misma razón podrían decirme que sea pelinegro y no pelirrojo. La fe católica es una porción de buenas y nobles cosas mezcladas con un montón de asuntos inservibles ".
La vida universitaria cumplió con su objetivo formador, y durante toda su vida recordó siempre con cariño y admiración a uno de sus profesores, el Dr. Joseph Bell, quien le enseñó el arte de observar, ver y deducir, lo que más tarde se conoció como el "método Sherlock Holmes"
Había una circunstancia que lo intranquilizaba y que él llamaba "su estado habitual de vaciedad de bolsillo", ocasionado por el aporte mínimo imprescindible que recibía de su padre. Por eso, en las vacaciones consiguió un puesto de practicante con un médico instalado en un barrio pobre de Sheffiel; pero fracasó y se retiró a las tres semanas con una de sus típicas expresiones: "Estos habitantes prefieren ser envenenados por un hombre con barba que curados por un imberbe".
Se trasladó entonces, a la aldea de Shropshire con la intención de ayudar al médico de la localidad, pero en sus primeras conversaciones chocó inmediatamente con sus ideas conservadoras, sobre todo con su aprobación hacia la pena de muerte, lo que hizo imposible que continuara trabajando con él.
Durante las siguientes vacaciones se colocó como ayudante de un médico radicado en Birmingham dedicado a la atención de una numerosa clientela de obreros. Recibía un sueldo muy modesto pero lo hacía sentir más cómodo y confiado. Además, allí tuvo su primera satisfacción como escritor, pues tres meses antes de su traslado, había enviado al "Chambers Journal" una novela corta titulada "El Misterio del Valle de Sasassa", y con grata sorpresa recibió una carta comunicándole su aceptación y el pago de 3 guineas.
No se había graduado aún, cuando aceptó un puesto como cirujano en un pequeño barco ballenero en viaje hacia el mar Artico, con la ilusión de ganar 50 libras para entregárselas a su madre. La primera noche abordo se ganó el respeto de todos los rudos hombres de mar, pues el despensero lo trató con insolencia y Arthur le propinó una paliza, dejándolo muy maltrecho, incidente que hizo desaparecer cualquier gesto de insubordinación y que permitió un viaje en paz.
En 1881 se graduó de médico y en lugar de disminuir, sus angustias económicas aumentaron, porque no tenía capital para instalar un consultorio. Dejándose llevar por su carácter aventurero, decidió colocarse en un vapor de carga y pasajeros, en navegación por las costas occidentales de África. A su regreso le escribía a su madre "unas líneas para anunciarle que estoy a salvo y de regreso, después de pasar las fiebres de África, de estar a punto de ser devorado por un tiburón y como final, de haberse incendiado el barco Mayumba, entre Madera e Inglaterra".
Evidentemente, allí no encontró la solución a sus problemas económicos y el joven médico estaba preocupado y en aprietos porque debía ayudar a su familia. Sus tíos de Londres desearon auxiliarlo y le propusieron recomendarlo con la sociedad católica más influyente de la ciudad, si el sobrino aceptaba hacer honor a su condición de creyente; pero su respuesta fue impulsiva e irritada, afirmando su repudio a convertirse en un simulador.
Su familia insistió, no sólo para que lograra el ejercicio lucrativo de su profesión sino también para que "salvara su alma", y no se rompiera la tradición católica de la familia, mantenida a prueba de persecuciones. Lo invitaron a Londres pero la entrevista con sus tíos se desarrolló con mucha violencia, pues eran tan tercos como el sobrino y sostenían a ultranza que el Catolicismo era la verdad y todo lo demás era error. Por su parte, Arthur defendió con el mismo ardor su agnosticismo, sosteniendo que "la razón es la más alta dote que tenemos, y debemos usarla", con lo que perdió la oportunidad de una carrera lucrativa.
Se reencontró entonces, con el Dr. Budd, un antiguo compañero de la Universidad, convertido en un médico aventurero que se estableció inicialmente con gran propaganda para terminar en la quiebra, y luego se trasladó a otra ciudad en la que con procedimientos reñidos con la ética, consiguió hacerse muy popular.
Invitó a Arthur a asociarse con él quien aceptó a pesar de la oposición familiar; principalmente de su madre. Una carta suya donde emitía un juicio muy severo sobre el médico, cayó en poder de Budd, lo que desencadenó su venganza para colocar también a Arthur en la quiebra. Con esa idea, lo estimuló a establecerse en Portsmouth, garantizándole su apoyo económico para cumplir con el pago de los gastos iniciales. Arthur creyó en su lealtad y se lanzó a la aventura, trasladándose a esa ciudad donde no conocía a nadie, con el único capital de 5 libras, y sin los elementos indispensables, para alimentarse, dormir y mantener una habitación aseada y en orden; lo que lo obligaba a una vida muy estrecha. Más tarde recordaría que a la noche él mismo salía a pulir su placa de médico y a barrer la acera, mientras los vecinos dormían, para no desprestigiarse. Por otra parte, no ocultó sus ideas librepensadoras frente a las autoridades religiosas anglicanas de la ciudad lo que le valió cierta desconfianza y resistencia.
Al poco tiempo, recibió una carta de Budd retirándole su apoyo económico con lo que descubrió su intención y obligó a Arthur a reducir todavía más sus gastos, dispuesto a demostrar su temple.
Enfrentado a esa oscura situación, apareció una esperanza alentadora en julio de 1883, cuando recibió una carta del director del Cornhill Magazine, donde le comunicaba que había sido aceptada su novela corta "El Relato de Habakur Jephson" y le enviaba un cheque de 25 guineas. Esta revista tenía mucho prestigio y solamente publicaba literatura de buena calidad; por eso cuando apareció el trabajo de Arthur, muchos críticos supusieron que se trataba de escritos del propio Robert Stevenson o de Edgar Allan Poe.
Mientras tanto, Arthur comenzó a introducirse en los círculos deportivos de Portsmouth y pronto estuvo inscrito en los equipos de cricket y football.
Su trabajo mejoraba; pues poco a poco, iban llegando los clientes. Innes, su hermano menor, se instaló en su casa y se convirtió en su ayudante, con lo que alivió la carga familiar.Consecuente con su tradición, su madre le envió papel con el escudo de la familia para su correspondencia personal; pero la realidad era que muchas veces, Arthur no tenía dinero para pagar el franqueo.
Se dedicó enteramente a prepararse para el doctorado en medicina y simultáneamente, continuar escribiendo sus novelas. Sin embargo, esto último no era tan fácil como lo supuso con su primer éxito y sufrió el desencanto de ver como le devolvían, uno tras otro, todos sus trabajos.
Por fin, consiguió el doctorado en Edimburgo y un mes más tarde, el 6 de agosto de 1885, contrajo matrimonio con Louise Hawkins. Sus problemas económicos quedaron atrás, pues contaba con considerables ingresos profesionales y una renta de su esposa; por lo que contó con más tiempo disponible para leer y escribir, sus dos grandes y profundas inclinaciones.
El año 1891 fue decisivo en su vida. Hasta entonces había sido un modesto médico de provincia dedicado a la literatura, la cual no le reportaba mucho, a pesar de las cuatro novelas largas ya publicadas: "Estudio en Escarlata", su primera obra con los personajes Sherlock Holmes y Dr. Watson, "El Signo de los Cuatro", "Micah Clarke" y "La Compañía Blanca", así como varios cuentos cortos publicados en revistas reconocidas.
Era muy respetado en la población pero no se resignaba a esa vida limitada y decidió trasladarse a Londres. Antes de hacerlo se dirigió a Viena y París donde asistió a clases de oftalmología, dictadas por reconocidos especialistas, y se preparó para instalar su consultorio en un barrio distinguido de la ciudad donde esperaba tener éxito. Pero ni siquiera se estrenó como especialista de los ojos, porque en julio de 1891 comenzó a publicarse en capítulos su novela "Un Escándalo en Bohemia", en una revista popular llamada Strand, y antes de finalizar el año, Sherlock Holmes era el personaje más popular de Inglaterra, mientras el Sr. George Newnes se convertía en el más próspero y feliz de los editores.
Arthur Conan Doyle se enriqueció con este éxito y cerró definitivamente su consultorio médico, dedicándose exclusivamente a escribir, como siempre lo había deseado. Esto le permitió vivir con holgura, adquirir una hermosa casa y ocuparse económicamente de su familia. Su madre y su hermana menor, se instalaron en una pequeña casa de campo, su padre quedó internado en un sanatorio, dos de sus hermanos se mudaron con él y su hermano menor entró a la Academia Militar.
Su fama hizo que su trabajo se cotizara cada vez más; de allí que por su primera novela "Estudio en Escarlata" había recibido 25 libras, mientras que por "El Valle de Terror" le llegaron a pagar 10 chelines por cada palabra. Más tarde, sus obras fueron llevadas al teatro y al cine, traducidas a varios idiomas y conocidas en el mundo.
De su matrimonio con Louise Hawkins nacieron dos hijos: Kingsley y Mary Louise. La pareja disfrutó su felicidad hasta 1893, cuando a su esposa se le diagnosticó tuberculosis. Decididos a luchar contra la enfermedad se trasladaron durante una temporada a Davos, Suiza, y más tarde, a Surrey, donde se instalaron en una casa en la montaña, rodeada de bosques y protegida del viento. En este ambiente la vida de Louise se prolongó en condiciones de invalidez durante trece años, hasta que falleció el 5 de julio de 1906.
Desde marzo de 1897, Arthur estaba profundamente enamorado de Jean Leckie, quien le correspondía el sentimiento, pero fueron fieles a su sentido de la lealtad y el deber. Arthur escribía: "No podemos mandar en nuestros sentimientos, pero sí debemos mandar en nuestra conducta".
El 18 de septiembre de 1907, un año después del fallecimiento de su primera esposa, Arthur y Jean contrajeron matrimonio y se convirtieron en una pareja feliz que compartió ilusiones, ideales, luchas y la felicidad de tener tres hijos: Denis, Adrián y Lena.
Su obra literaria durante este período fue muy intensa y si bien cultivó otros géneros, su fama se basó en su aporte al relato policíaco y la creación de "Sherlock Holmes", uno de los detectives más famosos de la literatura universal.
La popularidad de Arthur Conan Doyle no se basó únicamente en la tendencia a identificar al personaje de ficción con su autor. Él mismo demostró, en muchas ocasiones, que su imaginación creadora y su arte de deducción los aplicaba mucho más allá de lo corriente, llegando a extraordinarios aciertos; tanto, que supo deducir algunos hechos técnicos, que motivaron a algunas personalidades de la época a compararlo con Julio Verne.
Su actividad era muy participativa y llegó a ser militante político dentro de las filas del partido liberal-unionista, donde sus líderes lo instaron a presentarse como candidato a diputado por dos distritos en los que tenía como única posibilidad, su gran popularidad como novelista.
En uno de ellos, la maquinaria partidista lo venció, porque la propaganda en su contra se basó en su antigua condición de alumno jesuita y no fue suficiente para los electores, que afirmara tener ideas deistas tolerantes. Mientras que la segunda derrota se debió al rechazo popular del programa imperialista de Chamberlain; pero hay que admitir, que en ambos casos influyó la negativa de Conan Doyle de hacer concesiones electoralistas renunciando a sus propias convicciones.
Sin embargo, se le reconoce que sin haber ejercido la actividad política en el gobierno, ni haber servido en el ejército, trabajó intensamente por Inglaterra, como lo hizo en la guerra anglo-boer, desencadenada por el enfrentamiento entre británicos y los colonos de origen holándes establecidos al norte de la colonia del Cabo en África del Sur, conocidos como boers; lucha originada por el descubrimiento de oro y diamantes, durante la segunda mitad del siglo XIX, en los estados independientes de Orange y Transvaal, fundados por los habitantes de origen holandés.
En 1877, una comisión británica se instaló en Pretoria, capital del segundo de los estados mencionados, declarando anexadas las repúblicas boer a Inglaterra, y desde entonces, se sucedieron las invasiones y las reconquistas entre boers y británicos.
El 11 de octubre de 1899 estalló una nueva guerra anglo-boer, los generales ingleses perdieron tres batallas en una semana y se encontraron con sus fuerzas cercadas. Hacía mucho que el Imperio no sufría una derrota semejante y envió a la colonia del Cabo sus mejores tropas, viéndose obligados también, a solicitar voluntarios.
Arthur Conan Doyle dirigió una carta a sus compañeron deportistas, hábiles jinetes en la caza del zorro y en las carreras, sugiriéndoles que formaran un Cuerpo de Voluntarios de Caballería, al cual él mismo se alistó, aunque su edad superior a los 40 años, no lo hizo apto. Apeló entonces, a su título de médico y se incorporó en condición de honorario a un Hospital de Campaña dirigido y financiado por un colega amigo suyo, el Dr. John Langman.
El 2 de abril de 1900, en plena época lluviosa, llegó a Bloemfonteim, donde acampaban 40.000 soldados británicos y se desató una epidemia de tifus que provocó más de 4.000 muertos. Conan Doyle se hizo cargo del hospital y se desempeñó como médico, enfermero y administrador, dedicándose, en sus momentos libres, a contarles a los enfermos cuentos e historias para entretenerlos, escribirles sus cartas y despedirlos cuando morían. Luego se incorporó al frente de batalla y le escribía a su madre: "Marcho hacia el sur, con la conciencia de que no he dejado por hacer nada de lo que debía. Y, gracias a Dios, he ganado con la experiencia".
Escribió también un libro donde presentaba numerosa documentación defendiendo al ejército inglés de la campaña de desprestigio lanzada en Europa por la prensa de los países rivales, con la acusación de cometer crueldades contra el enemigo. Este testimonio se conoció en varios idiomas y las utilidades de su venta fueron destinadas a crear una beca en la Universidad de Edimburgo, exclusivamente para sudafricanos, obtenida por primera vez por un zulú.
Más tarde, durante la guerra de 1914, los gobernantes de Inglaterra, especialmente su gran amigo Winston Churchill, acogieron algunas de las sugerencias aportadas por Conan Doyle.
Su obra literaria llegó a ser muy voluminosa y multifacética. Sus novelas históricas, fueron las más apreciadas por él, y es indudable que aportó en ellas su maestría técnica y su concepto de la acción dentro del relato. Esto se aprecia en "La Compañía Blanca", "Micah Clarke", "Sir Nigel y "Los refugiados", que integran el grupo dedicado a la historia antigua, como en las novelas dedicadas al ciclo napoleónico, "Las hazañas del brigadier Gerard", "Las aventuras de Gerard" y "Uncle Bernac", donde se evidencia el sentimiento de un inglés que amaba a Francia.
Estas fueron seguidas por cuatro novelas largas. En la primera, "Estudio en Escarlata", apareció sin éxito, su personaje Sherlock Holmes, prototipo del detective y modelo de educación científica. Pero en la segunda, "El Signo de los Cuatro", el personaje se hizo notar y comenzó a aparecer en forma regular en la Strand Magazine, alcanzando tal popularidad, que el autor debió "resucitarlo" por la presión del público, después de haber decidido su desaparición. De esta forma, ese hombre delgado, alto, de nariz afilada, de mirada aguda y penetrante llegó a superar las previsiones de Conan Doyle, hasta eclipsarlo a él mismo a los ojos del lector. Siguieron después, con e´xito similar, "El Sabueso de los Baskerville" y "El Valle del Terror".
Al mismo tiempo, escribió 57 novelas cortas, entre ellas "Un Escándalo en Bohemia", en la que triunfó definitivamente su personaje Sherlock Holmes, "Las Aventuras", "Memorias", "La Reaparición", "El Archivo" y "Su Último Saludo en el Escenario".
Otra de sus grandes figuras de ficción, el Profesor Challenger, encarnó a dos de sus admirados profesores de la Universidad, y se convirtió en el héroe de sus novelas de fantasías científicas "El Mundo Perdido", "El Cinturón Envenenado" y "El País de la Niebla".
Son de destacar, así mismo, algunas obras autobiográficas, surgidas de un especial estado de ánimo, con un hondo sentido humano y no dirigidas a todo el público, como "Memorias y Aventuras" y "Un Dueto, con un Coro Ocasional". Escribió la primera durante su estancia en Suiza, acompañando en su enfermedad a su primera esposa Louise, y la segunda, poco después de haber conocido a la que habría de ser su segunda esposa, compañera animosa y colaboradora de su vida. Además no podía dejar de lado sus experiencias en la guerra anglo-boers, cuyas emociones y anécdotas quedaron plasmadas en dos libros.
Se interesó profundamente en el estudio de las distintas actitudes en relación con la muerte; cuyas conclusiones inspiraron novelas como "La Tragedia del Korosko", que obtuvo gran éxito en el teatro.
No menos interesantes, sus cuentos y novelas cortas se reunieron para formar varios volúmenes, demostrando ser un maestro indiscutible del género, abarcando distintos temas de misterio, de médicos y de piratas, entre las que se destacan "Alrededor de Cuentos de Fuego", "Alrededor de la Lámpara Roja" y "La Bandera Verde"
Su fuerte afición al deporte, en los cuales descolló, se manifestó en novelas relacionadas al tema, sobre todo al boxeo que era su gran pasión, como en "Rodney Stone" donde logró pintar con extraordinaria viveza el ambiente boxístico en los tiempos de los grandes aristócratas deportistas.
Su riqueza cultural quedó plasmada en el teatro, demostrando las múltiples facetas de su personalidad artística y su enorme capacidad para lo dramático, logrando obras que alcanzaron renombre internacional, como: "Waterloo"; "Los Fuegos del Destino", "La Tragedia del Korosko"; "La Casa de Temperley", basada en "Rodney Stone"; "Un Pote de Caviar"y "La Banda de Lunares".
Sus obras de tesis y propaganda espiritualista ocupan un lugar aparte. Con ellas perdía una parte del dinero que ganaba a manos llenas con las otras obras suyas, y formaban parte, lo mismo que sus giras de conferencias, de una labor impregnada de sentimientos poéticos y de elementos orientales, unida a un criterio científico. "El Mensaje Vital", "La Nueva Revelación", "El Límite de lo Desconocido", "Meditaciones de un Espiritualista" y "Una Historia del Espiritualismo", se ubican entre sus obras espiritualistas más conocidas, así como innumerables artículos, varios volúmenes de poesías y su autobiografía "Memorias y Aventuras".
Su pensamiento evolucionó en tres etapas: la primera marcada por una profunda fe católica, la segunda agnóstica y racionalista, afirmada en un deísmo ecléctico y universalista, y la última cuando encontró pruebas de la inmortalidad del alma, bajo una concepción espiritualista.
Indudablemente, libró una lucha entre el sentimiento católico enraizado por su educación en el hogar y en la escuela, contra su razón que lo guiaba. En las "Cartas de Stark Munró" decía: "No creeré en nada que no pueda demostrarse por la razón".
La guerra de 1914 representó para él, una gran crisis sentimental, porque vió a varios seres queridos caer en la batalla o regresar heridos, entre ellos a su hijo y a su hermano. En esos momentos trágicos, la International Psychic Gazette dirigió una pregunta a algunos hombres eminentes, entre ellos Conan Doyle: ¿"Qué diría usted para consuelo de los que sufren?". Su contestación fue lacónica y propia del racionalista que odiaba la retórica vacía: "Me temo no poder decir nada que valga la pena. Sólo el tiempo sana".
Lily Loder-Symonds, gran amiga de Jean, la segunda esposa de Arthur, pasaba con ellos largas temporadas, sobre todo después de la guerra, cuando necesitaba compañía, porque había perdido a tres de sus hermanos y otro había sido herido y caído prisionero.
La joven había desarrollado la facultad de escribir automáticamente y se acostumbraron a reunirse en sesiones mediúmnicas, que Conan Doyle explicaba así: "Parecía que alguna fuerza extraña se apoderaba de su brazo y escribía mensajes que se decía que procedían de los muertos", aunque agregaba, "Hay que mirar siempre con recelo esto de la escritura automática, porque es muy fácil engañarse a sí mismo. ¿Cómo puede uno saber si la médium está inconscientemente dramatizando trazos de su propia personalidad?".
Sin embargo, un día recibió un mensaje de su amigo y cuñado Malcon Leckie, muerto recientemente en la guerra, quien se refería a un episodio del que sólo ellos dos podían estar enterados, por lo que ya no dudó más. Brotó en él, una fe en la inmortalidad del propio yo, tan ardiente como la de su niñez, pero muy distinta en su origen Por un camino diferente llegaba a la misma conclusión, su sensibilidad encontraba donde aferrarse y se convirtió en un emisario de la entonces llamada Nueva Revelación. En la Revista "Light" de 1916, decía: "O es una completa locura o es una revolución en el pensamiento religioso, una revolución que nos proporciona un inmenso consuelo cuando los seres que nos son queridos pasan al otro lado del velo".
Arthur Conan Doyle se aproximaba a su sexagésimo cumpleaños, era conocido y admirado mundialmente como el creador del superdetective Sherlock Holmes, se mostraba como modelo de caballero poseedor de los valores de la sociedad establecida, acorde con las creencias positivistas e ideales victorianos del siglo XIX, cuando anunció su conversión al Espiritualismo en la publicación de fenómenos psíquicos, y que confirmó con su libro "La Nueva Revelación", en el que daba una amplia información de su nueva creencia.
Muchos no entendieron que este brillante practicante de la deducción racional se involucrara en ese movimiento filosófico, considerado por algunos como una superstición fraudulenta, y se embarcara en una cruzada con el objeto de ganar adeptos para su creencia Espiritualista, durante quince años.
En realidad, tuvo conocimiento del Espiritualismo Moderno en 1887, porque uno de sus pacientes, el general Dreyson, astrónomo y matemático, le informó de su adhesión a esa nueva filosofía por su convicción en la continuidad de la vida luego de la muerte.
Conan Doyle se dedicó entonces, a leer literatura Espiritualista, comenzando con "Las Reminiscencias del Juez Edmonds", la historia de un juez americano que mantenía contacto, a través de un médium, con su esposa fallecida. Su primera reacción negativa, no le impidió leer el libro con interés, aunque con escepticismo. Sin embargo, estaba intrigado y asistió a varias sesiones con un médium, pero consideró que los resultados no eran concluyentes.
En su libro "La Nueva Revelación" describió el interés despertado por el tema, en aquellos tiempos: "Cuando estimé el Espiritualismo como un vulgar engaño de los ignorantes, podía evaluarlo; pero cuando estaba respaldado por Crookes, a quien conocía como un químico distinguido de Inglaterra; por Wallace, quien rivalizaba con Darwin, y por Flammarion, el más conocido astrónomo, no podía rechazarlo".
Este creciente interés se estimuló aún más, cuando descubrió que notables como Darwin lo habían rechazado sin un examen cuidadoso, lo que lo indujo a opinar: "Admití que no importa lo grande que eran ellos en ciencia, su acción al respecto fue muy anticientífica. Mientras que aquellos que estudiaron el fenómeno y que trataban de encontrar las leyes que los gobernaban, seguían la verdadera senda que ha brindado todo avance y sabiduría".
Hasta ese momento estaba interesado en la posibilidad de ampliar el conocimiento científico estudiando el fenómeno psíquico, pero diez años más tarde, la guerra afectó profundamente sus puntos de vista y la respuesta dada a la "Gaceta Internacional Psíquica" cambió radicalmente: "En presencia de un mundo de agonía, oyendo cada día acerca de la muerte de la flor de nuestra raza, veo súbitamente que este asunto por el que por tanto tiempo he luchado, no era meramente un estudio de las fuerzas fuera de las reglas de la ciencia, sino de algo tremendo, un derrumbe de las paredes entre dos mundos, un mensaje directo, innegable del más allá, una llamada de esperanza y de exhortación a la raza humana, en el momento de su mayor aflicción."
El mensaje personal de Conan Doyle recibido durante la guerra, quedó ignorado por todos, ya que él mismo optó por tenerlo toda su vida como un secreto privado. Su biógrafo John Dickinson Carr, asegura que él tenía una "intensa renuencia a hablar o escribir para el público de lo íntimo o personal"
Desde la finalización de la guerra hasta su muerte, en 1930, dedicó todas sus energías a la causa del Espiritualismo, que se convertiría en la fuerza central de su vida pública y privada. En su hogar, su esposa desarrolló la facultad de escritura automática y contaron con la colaboración de un instructor espiritual llamado Finias, de quien recibían constante orientación.
En la vida pública, Conan Doyle y su esposa viajaron por Europa, América y Australia; llevando el Espiritualismo ante grandes congregaciones, y participando de las reuniones y Congresos Espiritualistas y Espiritistas realizados en Francia y Bélgica. Entre ellos, el Congreso Espiritista de 1925 celebrado en París, donde se encontró con León Denis, Gabriel Delanne y Jean Meyer.
Con León Denis lo unió una estrecha amistad, tanto que en su honor, llamó Denis a uno de sus hijos; unida a una gran admiración por el maestro del Espiritismo y su obra filosófica. Una de ellas, "Juana de Arco, médium" la tradujo al inglés con el nombre "The Mystery of Joan D' Arc", alcanzando gran difusión en Inglaterra.
En su obra "Historia del Espiritualismo", recopiló datos y experiencias con su amenidad y dinamismo característicos, y afirmó la superioridad de esa filosofía sobre las religiones establecidas: "De la fe se ha abusado, hasta convertirse en imposible para muchas mentes alertas, y hay un llamado para pruebas y conocimientos. Esto es lo que el Espiritualismo aporta. Fundamenta nuestras creencias en la vida de ultratumba y la existencia de mundos invisibles, no sobre tradición antigua o vagas intuiciones, sino sobre hechos probados, de manera tal que puede crearse una religión científica, dándole al hombre un paso seguro".
La personalidad de Conan Doyle, alegre, extrovertida y vigorosa, había tenido pocas experiencias psíquicas espontáneas. No obstante, desde su juventud había descubierto una curiosa facultad por la que podía tender una cortina mental entre él y el mundo, induciendo un estado artificial de la mente, un estado disociado que lo convertía en el personaje del cual estaba escribiendo. Además, su precoz inclinación hacia el misterio y lo desconocido, lo inclinó a la búsqueda y lo dispuso para aceptar el Espiritualismo.
La primera guerra mundial destrozó la comodidad de la Inglaterra victoriana y destruyó los valores sobre los cuales Conan Doyle había basado su vida y su trabajo. Para hombres como él, la idea del progreso humano a través del progreso material se borró; la guerra retó sus creencias materialistas, por lo que buscó un propósito más alto, alguna última explicación por el horror de esta guerra. El Espiritualismo se la proveyó, dándole la única clave del enigma de esa masacre humana. Después de la guerra, Sherlock Holmes no volvió a la calle Baker.
Conan Doyle trató de ser un ejemplo, con su conducta noble y el respeto hacia todas las creencias. Sin embargo, no recibió reciprocidad en el trato, puesto que el rey Jorge V de inglaterra lo distinguía con su amistad personal y deseó elevarle al rango de par del Reino, pero los lores de la Iglesia Anglicana le pusieron el veto.
En febrero de 1925, completó un libro titulado "Las Aventuras Psíquicas de Edward Malone", publicado por Magazine Strand como "La Tierra de la Bruma", y aunque es una obra de ficción, contiene el más claro concepto de las creencias de Conan Doyle, a medida que se acercaba a la vejez y a la muerte; para alcanzarla en Sussex, en Julio de 1930.
Célebre narrador de la sagacidad.
Cada vida se dirige desde el ángulo por el cual el espíritu trazó su proyecto, y se ha dicho que: "el epitafio de esa vida debiera situarse en ese ángulo que abarcase todo el edificio de la existencia". La esposa de Sir Arthur Conan Doyle expresó en un breve epitafio la clave de la vida de ese gran hombre:
Sir Arthur Conan Doyle
Nació el 22 de mayo de 1859
"Temple de acero, rectitud de espada"
Esta inscripción en su tumba da una idea exacta de lo que quiso ser y de su total convencimiento de que seguiría viviendo, expresado en el detalle de no mencionar la fecha del deceso. Consecuente con ese pensamiento, el 11 de julio de 1930, un día de sol esplendoroso, la esposa de Conan Doyle lucía un vestido veraniego estampado con flores y sus amigos no vestían la indumentaria acostumbrada para un entierro. Acompañaban sus restos mortales con un gran sentimiento de admiración y respeto hacia el notable escritor y gran hombre que terminaba una fructífera jornada de 71 años.
Esa trayectoria hay que referirla necesariamente, desde las circunstancias anteriores a su nacimiento, porque si bien es verdad que el ser humano se hace a sí mismo, también es cierto que se vale de los elementos recibidos por herencia en el claustro materno y por el ejemplo en el seno del hogar.
John Doyle, abuelo paterno de Arthur pertenecía a una familia católica de terratenientes irlandeses emigrada forzosamente por persecuciones religiosas. Las leyes encaminadas a despojar de sus bienes al ciudadano común y el poder político que le confería la propiedad de sus tierras a la alta y pequeña nobleza, terminaron por arruinar a la familia Doyle.
John llegó a Londres a conquistar la ciudad, sin más capital que su inteligencia y su habilidad de pintor y dibujante. De semblante severo, maneras parsimoniosas y solemnes se hizo famoso con el lápiz y el pincel, como humorista y caricaturista intencionado que firmaba con el pseudónimo H.B.
Fue acogido socialmente y, muchos ilustres de esa época, entre ellos Walter Scott, Woodsworth, y Disraeli, el consejero de la Reina Victoria, fueron invitados habituales, en su mesa de Cambridge Terrace.
El abuelo John, hombre de profunda convicción católica, lindante con la intransigencia, se casó con Marianne Conan, una irlandesa católica perteneciente a una familia de artistas, con quien tuvo cinco hijos, a los que llamaron James, Richard, Henry, Charles y Annette.
Los cuatro fuertes y robustos varones fueron educados por su padre en el arte del dibujo y Richard (Ricky) superó el talento de su progenitor, haciéndose famoso en el "Punch", la prensa inglesa antagonista del "Times", donde ocupó un alto cargo hasta que renunció por negarse a aprobar una publicación humorística que incluía al Papa, considerada por él una irreverencia.
Charles, quien sería más tarde el padre de Arthur, además de dibujante se convirtió en arquitecto y fue nombrado jefe de Obras Públicas de Edimburgo, por lo que se trasladó a la capital de Escocia. Allí se hospedó en la casa de una respetable viuda irlandesa católica y después de un tiempo se casó con su hija Mary Foley, joven de 17 años, educada en Francia, donde se había especializado en Heráldica, disciplina muy apreciada en Europa para aquella época, donde se daba mucha importancia al estudio de los escudos de armas, las reglas que los rigen y el derecho a usarlos.
Al referirse a sus padres era elocuente en la expresión de sus sentimientos. De su progenitor decía: "Ya sabe cuanta es mi admiración por él, aunque sospecho que existe poca simpatía intelectual entre nosotros dos". Pero, al hablar de su madre le dedicaba párrafos especiales: "En todo momento era una dama, una señora, igual cuando le regateaba al carnicero o regañaba a una empleada atolondrada, pero también cuando revolvía el guiso con la cuchara de madera mientras sostenía con la otra mano la "Revue des Deux Mondes", leyendo muy cerca de sus ojos miopes".
Según él, "era una extraña mezcla de mujer hogareña y de mujer de letras sobre la base de una verdadera dama de abolengo e ideales". Toda su vida fue una apasionada lectora y dominaba la literatura inglesa y la francesa; pero se las ingeniaba para satisfacer su necesidad intelectual sin dejar de atender a sus quehaceres. Por eso era frecuente verla leer mientras fregaba, tejía o alimentaba a sus bebés. Arthur hablaba con cariño de sus manos serviciales y de su cerebro que comprendía todo con facilidad.
Por otra parte, esa mujer laboriosa tenía el orgullo de su origen, de pertenecer a una familia con muchos personajes ilustres, entre los que se encontraban algunos monarcas del mundo y se complacía en contar sus historias a sus hijos pequeños, mientras cumplía con sus tareas domésticas.
Muchos años más tarde, Arthur recordaba los momentos felices, cuando la escuchaba sentado sobre la mesa, balanceando sus piernas con pantalón corto y el orgullo que le daba sentirse diferente a otros niños. También comprendía que su madre no tenía simple vanidad, sino un respeto muy profundo por el cumplimiento de las normas consideradas honorables en la familia, se esforzaba por estar a la altura de su abolengo, y sólo su difícil situación económica le impedía mostrarse más espléndida con los que la rodeaban; pero también demostraba una férrea rigidez ante la simple sospecha de una bajeza o una falta a la honradez.
El niño recibía sus lecciones de heráldica con las que iba grabando en su pensamiento y en su sensibilidad las divisas del caballero que le servirían de ideal para el trazado de su vida: "Altivo frente al poderoso, humilde con el débil. Serás caballero con todas las mujeres, con las de alta alcurnia lo mismo que con las de humilde condición. Quienquiera que te pida ayuda, dásela, si es un desvalido".
Estos conceptos se verían luego reflejados en la conducta de Sherlock Holmes, el personaje novelesco que lo hizo famoso a lo largo de 59 libros en los que relató sus hazañas de detective excepcional.
De los Doyle, la familia de su padre, heredó la fortaleza física que le permitió ser un atleta destacado en boxeo, futbol y cricket; pero la influencia de su madre, menuda, activa e inteligente, se sintió mucho más fuerte y profundamente que la ejercida por su padre. Charles terminó encerrado en un empleo burocrático y su rutina se redujo a su oficina oficial, sus obras sin vender y su caña de pescar. La gran ilusión de su vida, exponer sus cuadros y dibujos en Londres, nunca la logró; pero Arthur se ocupó de hacerlo, después de su muerte, como un acto de solidaridad, amor y justicia.
Sus padres coincidían en su fe católica, pero ambos la manifestaban de muy distinta manera. El padre era inflexible y no hacía concesiones; según él, todo el que vivía fuera de la Iglesia de Roma estaba condenado sin excepción y le preocupaban algunas expresiones de su esposa y ciertas inclinaciones románticas que podían alejarla del recto camino. Años más tarde, Arthur recordaba con una sonrisa, un consejo de su madre al despedirlo cuando partía en un viaje en tren: "Cuídate. Usa ropa interior de franela, hijo mío, y no creas nunca en la condenación eterna".
En este escenario hogareño, con esta influencia espiritual, el niño creció orientando las preferencias de su personalidad. Cursó estudios de enseñanza media en el Colegio Jesuíta de Stonyhurst, Lancashire, situado en pleno campo, donde imperaba una disciplina férrea y los juegos atléticos ocupaban un lugar casi tan importante como el estudio de las materias académicas.
Su permanencia en el colegio representaba para su familia un sacrificio, que hacían gustosos para poder darle una educación esmerada. Allí comenzaron a despuntar sus aptitudes de escritor y el estudio de los clásicos latinos y griegos, de la literatura inglesa y francesa imprimieron en el muchacho una marca indeleble. Sin embargo, parece no haber tenido una gran simpatía intelectual ni sentimental, por sus maestros,
Era un muchacho de físico desarrollado, muy descuidado en el vestir y con una gran capacidad de observación; tenía un carácter muy firme, y hasta terco a veces, que lo llevaba a rebelarse frecuentemente contra determinadas normas muy severas que regían en el Colegio. Esto generaba fuertes castigos, duros golpes con la regla que dejaban sus manos hinchadas y deformadas, pero que sólo conseguían hacer estallar al tenaz y orgulloso muchacho.
Convencido de que sus maestros no lo querían y que tampoco eran justos, terminó por quebrantar las reglas deliberadamente y con desafío. Sin embargo, los favorables informes enviados por las autoridades a sus padres demostraban que el joven no estaba en lo cierto.
Se presentó al examen general en la Universidad de Londres, aprobó con honores y lo seleccionaron para que perfeccionase sus estudios humanísticos y sus conocimientos del alemán en el Colegio Jesuita de Feldkirch, en el Tirol austríaco, ubicado cerca de la frontera con Suiza. Allí pasó un año en un ambiente diferente, porque la disciplina no era tan rígida, el objetivo era el perfeccionamiento de lo aprendido, además de la orientación vocacional de los alumnos y también dedicaban muchas horas a actividades extra-académicas, como disfrutar de frecuentes excursiones a la montaña en el verano y del patinaje en el invierno.
En ese tiempo se convirtió en lector y admirador de Walter Scott, sobre todo de su "Ivanhoe", de Lord Macaulay con sus "Baladas de la Roma Antigua" y de Edgar Allan Poe con su "El escarabajo de Oro", obras que le dejaron una impresión perdurable.
Transcurrido ese año aceptó una invitación de sus tíos Richard y Anette para pasar unos días en Londres. En la Abadía de Westminster, visitó la tumba del gran historiador Macaulay a quien tanto admiraba; y luego se hospedó en la casa de su tío Michael en París, donde tuvo la gran satisfacción de recorrer los lugares gratos a Edgar Allan Poe.
Arthur reconoció que su ingreso a la Facultad de Medicina de Edimburgo fue sugerido y estimulado por su madre. Él no se opuso porque no tenía inclinación por ninguna carrera en especial, pero tampoco le disgustaba la medicina y en cambio sentía aversión por cualquier estudio que le obligara a dominar las matemáticas. Se presentó entonces, al concurso por oposición y ganó una beca que nunca recibió por complicaciones burocráticas, sin embargo inició sus estudios, con el apoyo familiar.
Fue una época distinta a la anterior, porque el ambiente universitario predominante en Edimburgo era libre-pensador y agnóstico, tal como imperaba en otras universidades europeas. Arthur no perdió el sentimiento de religiosidad aprendido en el hogar, pero fue apartándose de la ortodoxia, lo que lo inclinó hacia la tolerancia religiosa, a un deismo casi poético y a la pérdida de la fe ciega, lo que significó para él una gran lucha interna. "Me dicen que tenga fe, como si ésta pudiera tenerse por un acto de voluntad. Con la misma razón podrían decirme que sea pelinegro y no pelirrojo. La fe católica es una porción de buenas y nobles cosas mezcladas con un montón de asuntos inservibles ".
La vida universitaria cumplió con su objetivo formador, y durante toda su vida recordó siempre con cariño y admiración a uno de sus profesores, el Dr. Joseph Bell, quien le enseñó el arte de observar, ver y deducir, lo que más tarde se conoció como el "método Sherlock Holmes"
Había una circunstancia que lo intranquilizaba y que él llamaba "su estado habitual de vaciedad de bolsillo", ocasionado por el aporte mínimo imprescindible que recibía de su padre. Por eso, en las vacaciones consiguió un puesto de practicante con un médico instalado en un barrio pobre de Sheffiel; pero fracasó y se retiró a las tres semanas con una de sus típicas expresiones: "Estos habitantes prefieren ser envenenados por un hombre con barba que curados por un imberbe".
Se trasladó entonces, a la aldea de Shropshire con la intención de ayudar al médico de la localidad, pero en sus primeras conversaciones chocó inmediatamente con sus ideas conservadoras, sobre todo con su aprobación hacia la pena de muerte, lo que hizo imposible que continuara trabajando con él.
Durante las siguientes vacaciones se colocó como ayudante de un médico radicado en Birmingham dedicado a la atención de una numerosa clientela de obreros. Recibía un sueldo muy modesto pero lo hacía sentir más cómodo y confiado. Además, allí tuvo su primera satisfacción como escritor, pues tres meses antes de su traslado, había enviado al "Chambers Journal" una novela corta titulada "El Misterio del Valle de Sasassa", y con grata sorpresa recibió una carta comunicándole su aceptación y el pago de 3 guineas.
No se había graduado aún, cuando aceptó un puesto como cirujano en un pequeño barco ballenero en viaje hacia el mar Artico, con la ilusión de ganar 50 libras para entregárselas a su madre. La primera noche abordo se ganó el respeto de todos los rudos hombres de mar, pues el despensero lo trató con insolencia y Arthur le propinó una paliza, dejándolo muy maltrecho, incidente que hizo desaparecer cualquier gesto de insubordinación y que permitió un viaje en paz.
En 1881 se graduó de médico y en lugar de disminuir, sus angustias económicas aumentaron, porque no tenía capital para instalar un consultorio. Dejándose llevar por su carácter aventurero, decidió colocarse en un vapor de carga y pasajeros, en navegación por las costas occidentales de África. A su regreso le escribía a su madre "unas líneas para anunciarle que estoy a salvo y de regreso, después de pasar las fiebres de África, de estar a punto de ser devorado por un tiburón y como final, de haberse incendiado el barco Mayumba, entre Madera e Inglaterra".
Evidentemente, allí no encontró la solución a sus problemas económicos y el joven médico estaba preocupado y en aprietos porque debía ayudar a su familia. Sus tíos de Londres desearon auxiliarlo y le propusieron recomendarlo con la sociedad católica más influyente de la ciudad, si el sobrino aceptaba hacer honor a su condición de creyente; pero su respuesta fue impulsiva e irritada, afirmando su repudio a convertirse en un simulador.
Su familia insistió, no sólo para que lograra el ejercicio lucrativo de su profesión sino también para que "salvara su alma", y no se rompiera la tradición católica de la familia, mantenida a prueba de persecuciones. Lo invitaron a Londres pero la entrevista con sus tíos se desarrolló con mucha violencia, pues eran tan tercos como el sobrino y sostenían a ultranza que el Catolicismo era la verdad y todo lo demás era error. Por su parte, Arthur defendió con el mismo ardor su agnosticismo, sosteniendo que "la razón es la más alta dote que tenemos, y debemos usarla", con lo que perdió la oportunidad de una carrera lucrativa.
Se reencontró entonces, con el Dr. Budd, un antiguo compañero de la Universidad, convertido en un médico aventurero que se estableció inicialmente con gran propaganda para terminar en la quiebra, y luego se trasladó a otra ciudad en la que con procedimientos reñidos con la ética, consiguió hacerse muy popular.
Invitó a Arthur a asociarse con él quien aceptó a pesar de la oposición familiar; principalmente de su madre. Una carta suya donde emitía un juicio muy severo sobre el médico, cayó en poder de Budd, lo que desencadenó su venganza para colocar también a Arthur en la quiebra. Con esa idea, lo estimuló a establecerse en Portsmouth, garantizándole su apoyo económico para cumplir con el pago de los gastos iniciales. Arthur creyó en su lealtad y se lanzó a la aventura, trasladándose a esa ciudad donde no conocía a nadie, con el único capital de 5 libras, y sin los elementos indispensables, para alimentarse, dormir y mantener una habitación aseada y en orden; lo que lo obligaba a una vida muy estrecha. Más tarde recordaría que a la noche él mismo salía a pulir su placa de médico y a barrer la acera, mientras los vecinos dormían, para no desprestigiarse. Por otra parte, no ocultó sus ideas librepensadoras frente a las autoridades religiosas anglicanas de la ciudad lo que le valió cierta desconfianza y resistencia.
Al poco tiempo, recibió una carta de Budd retirándole su apoyo económico con lo que descubrió su intención y obligó a Arthur a reducir todavía más sus gastos, dispuesto a demostrar su temple.
Enfrentado a esa oscura situación, apareció una esperanza alentadora en julio de 1883, cuando recibió una carta del director del Cornhill Magazine, donde le comunicaba que había sido aceptada su novela corta "El Relato de Habakur Jephson" y le enviaba un cheque de 25 guineas. Esta revista tenía mucho prestigio y solamente publicaba literatura de buena calidad; por eso cuando apareció el trabajo de Arthur, muchos críticos supusieron que se trataba de escritos del propio Robert Stevenson o de Edgar Allan Poe.
Mientras tanto, Arthur comenzó a introducirse en los círculos deportivos de Portsmouth y pronto estuvo inscrito en los equipos de cricket y football.
Su trabajo mejoraba; pues poco a poco, iban llegando los clientes. Innes, su hermano menor, se instaló en su casa y se convirtió en su ayudante, con lo que alivió la carga familiar.Consecuente con su tradición, su madre le envió papel con el escudo de la familia para su correspondencia personal; pero la realidad era que muchas veces, Arthur no tenía dinero para pagar el franqueo.
Se dedicó enteramente a prepararse para el doctorado en medicina y simultáneamente, continuar escribiendo sus novelas. Sin embargo, esto último no era tan fácil como lo supuso con su primer éxito y sufrió el desencanto de ver como le devolvían, uno tras otro, todos sus trabajos.
Por fin, consiguió el doctorado en Edimburgo y un mes más tarde, el 6 de agosto de 1885, contrajo matrimonio con Louise Hawkins. Sus problemas económicos quedaron atrás, pues contaba con considerables ingresos profesionales y una renta de su esposa; por lo que contó con más tiempo disponible para leer y escribir, sus dos grandes y profundas inclinaciones.
El año 1891 fue decisivo en su vida. Hasta entonces había sido un modesto médico de provincia dedicado a la literatura, la cual no le reportaba mucho, a pesar de las cuatro novelas largas ya publicadas: "Estudio en Escarlata", su primera obra con los personajes Sherlock Holmes y Dr. Watson, "El Signo de los Cuatro", "Micah Clarke" y "La Compañía Blanca", así como varios cuentos cortos publicados en revistas reconocidas.
Era muy respetado en la población pero no se resignaba a esa vida limitada y decidió trasladarse a Londres. Antes de hacerlo se dirigió a Viena y París donde asistió a clases de oftalmología, dictadas por reconocidos especialistas, y se preparó para instalar su consultorio en un barrio distinguido de la ciudad donde esperaba tener éxito. Pero ni siquiera se estrenó como especialista de los ojos, porque en julio de 1891 comenzó a publicarse en capítulos su novela "Un Escándalo en Bohemia", en una revista popular llamada Strand, y antes de finalizar el año, Sherlock Holmes era el personaje más popular de Inglaterra, mientras el Sr. George Newnes se convertía en el más próspero y feliz de los editores.
Arthur Conan Doyle se enriqueció con este éxito y cerró definitivamente su consultorio médico, dedicándose exclusivamente a escribir, como siempre lo había deseado. Esto le permitió vivir con holgura, adquirir una hermosa casa y ocuparse económicamente de su familia. Su madre y su hermana menor, se instalaron en una pequeña casa de campo, su padre quedó internado en un sanatorio, dos de sus hermanos se mudaron con él y su hermano menor entró a la Academia Militar.
Su fama hizo que su trabajo se cotizara cada vez más; de allí que por su primera novela "Estudio en Escarlata" había recibido 25 libras, mientras que por "El Valle de Terror" le llegaron a pagar 10 chelines por cada palabra. Más tarde, sus obras fueron llevadas al teatro y al cine, traducidas a varios idiomas y conocidas en el mundo.
De su matrimonio con Louise Hawkins nacieron dos hijos: Kingsley y Mary Louise. La pareja disfrutó su felicidad hasta 1893, cuando a su esposa se le diagnosticó tuberculosis. Decididos a luchar contra la enfermedad se trasladaron durante una temporada a Davos, Suiza, y más tarde, a Surrey, donde se instalaron en una casa en la montaña, rodeada de bosques y protegida del viento. En este ambiente la vida de Louise se prolongó en condiciones de invalidez durante trece años, hasta que falleció el 5 de julio de 1906.
Desde marzo de 1897, Arthur estaba profundamente enamorado de Jean Leckie, quien le correspondía el sentimiento, pero fueron fieles a su sentido de la lealtad y el deber. Arthur escribía: "No podemos mandar en nuestros sentimientos, pero sí debemos mandar en nuestra conducta".
El 18 de septiembre de 1907, un año después del fallecimiento de su primera esposa, Arthur y Jean contrajeron matrimonio y se convirtieron en una pareja feliz que compartió ilusiones, ideales, luchas y la felicidad de tener tres hijos: Denis, Adrián y Lena.
Su obra literaria durante este período fue muy intensa y si bien cultivó otros géneros, su fama se basó en su aporte al relato policíaco y la creación de "Sherlock Holmes", uno de los detectives más famosos de la literatura universal.
La popularidad de Arthur Conan Doyle no se basó únicamente en la tendencia a identificar al personaje de ficción con su autor. Él mismo demostró, en muchas ocasiones, que su imaginación creadora y su arte de deducción los aplicaba mucho más allá de lo corriente, llegando a extraordinarios aciertos; tanto, que supo deducir algunos hechos técnicos, que motivaron a algunas personalidades de la época a compararlo con Julio Verne.
Su actividad era muy participativa y llegó a ser militante político dentro de las filas del partido liberal-unionista, donde sus líderes lo instaron a presentarse como candidato a diputado por dos distritos en los que tenía como única posibilidad, su gran popularidad como novelista.
En uno de ellos, la maquinaria partidista lo venció, porque la propaganda en su contra se basó en su antigua condición de alumno jesuita y no fue suficiente para los electores, que afirmara tener ideas deistas tolerantes. Mientras que la segunda derrota se debió al rechazo popular del programa imperialista de Chamberlain; pero hay que admitir, que en ambos casos influyó la negativa de Conan Doyle de hacer concesiones electoralistas renunciando a sus propias convicciones.
Sin embargo, se le reconoce que sin haber ejercido la actividad política en el gobierno, ni haber servido en el ejército, trabajó intensamente por Inglaterra, como lo hizo en la guerra anglo-boer, desencadenada por el enfrentamiento entre británicos y los colonos de origen holándes establecidos al norte de la colonia del Cabo en África del Sur, conocidos como boers; lucha originada por el descubrimiento de oro y diamantes, durante la segunda mitad del siglo XIX, en los estados independientes de Orange y Transvaal, fundados por los habitantes de origen holandés.
En 1877, una comisión británica se instaló en Pretoria, capital del segundo de los estados mencionados, declarando anexadas las repúblicas boer a Inglaterra, y desde entonces, se sucedieron las invasiones y las reconquistas entre boers y británicos.
El 11 de octubre de 1899 estalló una nueva guerra anglo-boer, los generales ingleses perdieron tres batallas en una semana y se encontraron con sus fuerzas cercadas. Hacía mucho que el Imperio no sufría una derrota semejante y envió a la colonia del Cabo sus mejores tropas, viéndose obligados también, a solicitar voluntarios.
Arthur Conan Doyle dirigió una carta a sus compañeron deportistas, hábiles jinetes en la caza del zorro y en las carreras, sugiriéndoles que formaran un Cuerpo de Voluntarios de Caballería, al cual él mismo se alistó, aunque su edad superior a los 40 años, no lo hizo apto. Apeló entonces, a su título de médico y se incorporó en condición de honorario a un Hospital de Campaña dirigido y financiado por un colega amigo suyo, el Dr. John Langman.
El 2 de abril de 1900, en plena época lluviosa, llegó a Bloemfonteim, donde acampaban 40.000 soldados británicos y se desató una epidemia de tifus que provocó más de 4.000 muertos. Conan Doyle se hizo cargo del hospital y se desempeñó como médico, enfermero y administrador, dedicándose, en sus momentos libres, a contarles a los enfermos cuentos e historias para entretenerlos, escribirles sus cartas y despedirlos cuando morían. Luego se incorporó al frente de batalla y le escribía a su madre: "Marcho hacia el sur, con la conciencia de que no he dejado por hacer nada de lo que debía. Y, gracias a Dios, he ganado con la experiencia".
Escribió también un libro donde presentaba numerosa documentación defendiendo al ejército inglés de la campaña de desprestigio lanzada en Europa por la prensa de los países rivales, con la acusación de cometer crueldades contra el enemigo. Este testimonio se conoció en varios idiomas y las utilidades de su venta fueron destinadas a crear una beca en la Universidad de Edimburgo, exclusivamente para sudafricanos, obtenida por primera vez por un zulú.
Más tarde, durante la guerra de 1914, los gobernantes de Inglaterra, especialmente su gran amigo Winston Churchill, acogieron algunas de las sugerencias aportadas por Conan Doyle.
Su obra literaria llegó a ser muy voluminosa y multifacética. Sus novelas históricas, fueron las más apreciadas por él, y es indudable que aportó en ellas su maestría técnica y su concepto de la acción dentro del relato. Esto se aprecia en "La Compañía Blanca", "Micah Clarke", "Sir Nigel y "Los refugiados", que integran el grupo dedicado a la historia antigua, como en las novelas dedicadas al ciclo napoleónico, "Las hazañas del brigadier Gerard", "Las aventuras de Gerard" y "Uncle Bernac", donde se evidencia el sentimiento de un inglés que amaba a Francia.
Estas fueron seguidas por cuatro novelas largas. En la primera, "Estudio en Escarlata", apareció sin éxito, su personaje Sherlock Holmes, prototipo del detective y modelo de educación científica. Pero en la segunda, "El Signo de los Cuatro", el personaje se hizo notar y comenzó a aparecer en forma regular en la Strand Magazine, alcanzando tal popularidad, que el autor debió "resucitarlo" por la presión del público, después de haber decidido su desaparición. De esta forma, ese hombre delgado, alto, de nariz afilada, de mirada aguda y penetrante llegó a superar las previsiones de Conan Doyle, hasta eclipsarlo a él mismo a los ojos del lector. Siguieron después, con e´xito similar, "El Sabueso de los Baskerville" y "El Valle del Terror".
Al mismo tiempo, escribió 57 novelas cortas, entre ellas "Un Escándalo en Bohemia", en la que triunfó definitivamente su personaje Sherlock Holmes, "Las Aventuras", "Memorias", "La Reaparición", "El Archivo" y "Su Último Saludo en el Escenario".
Otra de sus grandes figuras de ficción, el Profesor Challenger, encarnó a dos de sus admirados profesores de la Universidad, y se convirtió en el héroe de sus novelas de fantasías científicas "El Mundo Perdido", "El Cinturón Envenenado" y "El País de la Niebla".
Son de destacar, así mismo, algunas obras autobiográficas, surgidas de un especial estado de ánimo, con un hondo sentido humano y no dirigidas a todo el público, como "Memorias y Aventuras" y "Un Dueto, con un Coro Ocasional". Escribió la primera durante su estancia en Suiza, acompañando en su enfermedad a su primera esposa Louise, y la segunda, poco después de haber conocido a la que habría de ser su segunda esposa, compañera animosa y colaboradora de su vida. Además no podía dejar de lado sus experiencias en la guerra anglo-boers, cuyas emociones y anécdotas quedaron plasmadas en dos libros.
Se interesó profundamente en el estudio de las distintas actitudes en relación con la muerte; cuyas conclusiones inspiraron novelas como "La Tragedia del Korosko", que obtuvo gran éxito en el teatro.
No menos interesantes, sus cuentos y novelas cortas se reunieron para formar varios volúmenes, demostrando ser un maestro indiscutible del género, abarcando distintos temas de misterio, de médicos y de piratas, entre las que se destacan "Alrededor de Cuentos de Fuego", "Alrededor de la Lámpara Roja" y "La Bandera Verde"
Su fuerte afición al deporte, en los cuales descolló, se manifestó en novelas relacionadas al tema, sobre todo al boxeo que era su gran pasión, como en "Rodney Stone" donde logró pintar con extraordinaria viveza el ambiente boxístico en los tiempos de los grandes aristócratas deportistas.
Su riqueza cultural quedó plasmada en el teatro, demostrando las múltiples facetas de su personalidad artística y su enorme capacidad para lo dramático, logrando obras que alcanzaron renombre internacional, como: "Waterloo"; "Los Fuegos del Destino", "La Tragedia del Korosko"; "La Casa de Temperley", basada en "Rodney Stone"; "Un Pote de Caviar"y "La Banda de Lunares".
Sus obras de tesis y propaganda espiritualista ocupan un lugar aparte. Con ellas perdía una parte del dinero que ganaba a manos llenas con las otras obras suyas, y formaban parte, lo mismo que sus giras de conferencias, de una labor impregnada de sentimientos poéticos y de elementos orientales, unida a un criterio científico. "El Mensaje Vital", "La Nueva Revelación", "El Límite de lo Desconocido", "Meditaciones de un Espiritualista" y "Una Historia del Espiritualismo", se ubican entre sus obras espiritualistas más conocidas, así como innumerables artículos, varios volúmenes de poesías y su autobiografía "Memorias y Aventuras".
Su pensamiento evolucionó en tres etapas: la primera marcada por una profunda fe católica, la segunda agnóstica y racionalista, afirmada en un deísmo ecléctico y universalista, y la última cuando encontró pruebas de la inmortalidad del alma, bajo una concepción espiritualista.
Indudablemente, libró una lucha entre el sentimiento católico enraizado por su educación en el hogar y en la escuela, contra su razón que lo guiaba. En las "Cartas de Stark Munró" decía: "No creeré en nada que no pueda demostrarse por la razón".
La guerra de 1914 representó para él, una gran crisis sentimental, porque vió a varios seres queridos caer en la batalla o regresar heridos, entre ellos a su hijo y a su hermano. En esos momentos trágicos, la International Psychic Gazette dirigió una pregunta a algunos hombres eminentes, entre ellos Conan Doyle: ¿"Qué diría usted para consuelo de los que sufren?". Su contestación fue lacónica y propia del racionalista que odiaba la retórica vacía: "Me temo no poder decir nada que valga la pena. Sólo el tiempo sana".
Lily Loder-Symonds, gran amiga de Jean, la segunda esposa de Arthur, pasaba con ellos largas temporadas, sobre todo después de la guerra, cuando necesitaba compañía, porque había perdido a tres de sus hermanos y otro había sido herido y caído prisionero.
La joven había desarrollado la facultad de escribir automáticamente y se acostumbraron a reunirse en sesiones mediúmnicas, que Conan Doyle explicaba así: "Parecía que alguna fuerza extraña se apoderaba de su brazo y escribía mensajes que se decía que procedían de los muertos", aunque agregaba, "Hay que mirar siempre con recelo esto de la escritura automática, porque es muy fácil engañarse a sí mismo. ¿Cómo puede uno saber si la médium está inconscientemente dramatizando trazos de su propia personalidad?".
Sin embargo, un día recibió un mensaje de su amigo y cuñado Malcon Leckie, muerto recientemente en la guerra, quien se refería a un episodio del que sólo ellos dos podían estar enterados, por lo que ya no dudó más. Brotó en él, una fe en la inmortalidad del propio yo, tan ardiente como la de su niñez, pero muy distinta en su origen Por un camino diferente llegaba a la misma conclusión, su sensibilidad encontraba donde aferrarse y se convirtió en un emisario de la entonces llamada Nueva Revelación. En la Revista "Light" de 1916, decía: "O es una completa locura o es una revolución en el pensamiento religioso, una revolución que nos proporciona un inmenso consuelo cuando los seres que nos son queridos pasan al otro lado del velo".
Arthur Conan Doyle se aproximaba a su sexagésimo cumpleaños, era conocido y admirado mundialmente como el creador del superdetective Sherlock Holmes, se mostraba como modelo de caballero poseedor de los valores de la sociedad establecida, acorde con las creencias positivistas e ideales victorianos del siglo XIX, cuando anunció su conversión al Espiritualismo en la publicación de fenómenos psíquicos, y que confirmó con su libro "La Nueva Revelación", en el que daba una amplia información de su nueva creencia.
Muchos no entendieron que este brillante practicante de la deducción racional se involucrara en ese movimiento filosófico, considerado por algunos como una superstición fraudulenta, y se embarcara en una cruzada con el objeto de ganar adeptos para su creencia Espiritualista, durante quince años.
En realidad, tuvo conocimiento del Espiritualismo Moderno en 1887, porque uno de sus pacientes, el general Dreyson, astrónomo y matemático, le informó de su adhesión a esa nueva filosofía por su convicción en la continuidad de la vida luego de la muerte.
Conan Doyle se dedicó entonces, a leer literatura Espiritualista, comenzando con "Las Reminiscencias del Juez Edmonds", la historia de un juez americano que mantenía contacto, a través de un médium, con su esposa fallecida. Su primera reacción negativa, no le impidió leer el libro con interés, aunque con escepticismo. Sin embargo, estaba intrigado y asistió a varias sesiones con un médium, pero consideró que los resultados no eran concluyentes.
En su libro "La Nueva Revelación" describió el interés despertado por el tema, en aquellos tiempos: "Cuando estimé el Espiritualismo como un vulgar engaño de los ignorantes, podía evaluarlo; pero cuando estaba respaldado por Crookes, a quien conocía como un químico distinguido de Inglaterra; por Wallace, quien rivalizaba con Darwin, y por Flammarion, el más conocido astrónomo, no podía rechazarlo".
Este creciente interés se estimuló aún más, cuando descubrió que notables como Darwin lo habían rechazado sin un examen cuidadoso, lo que lo indujo a opinar: "Admití que no importa lo grande que eran ellos en ciencia, su acción al respecto fue muy anticientífica. Mientras que aquellos que estudiaron el fenómeno y que trataban de encontrar las leyes que los gobernaban, seguían la verdadera senda que ha brindado todo avance y sabiduría".
Hasta ese momento estaba interesado en la posibilidad de ampliar el conocimiento científico estudiando el fenómeno psíquico, pero diez años más tarde, la guerra afectó profundamente sus puntos de vista y la respuesta dada a la "Gaceta Internacional Psíquica" cambió radicalmente: "En presencia de un mundo de agonía, oyendo cada día acerca de la muerte de la flor de nuestra raza, veo súbitamente que este asunto por el que por tanto tiempo he luchado, no era meramente un estudio de las fuerzas fuera de las reglas de la ciencia, sino de algo tremendo, un derrumbe de las paredes entre dos mundos, un mensaje directo, innegable del más allá, una llamada de esperanza y de exhortación a la raza humana, en el momento de su mayor aflicción."
El mensaje personal de Conan Doyle recibido durante la guerra, quedó ignorado por todos, ya que él mismo optó por tenerlo toda su vida como un secreto privado. Su biógrafo John Dickinson Carr, asegura que él tenía una "intensa renuencia a hablar o escribir para el público de lo íntimo o personal"
Desde la finalización de la guerra hasta su muerte, en 1930, dedicó todas sus energías a la causa del Espiritualismo, que se convertiría en la fuerza central de su vida pública y privada. En su hogar, su esposa desarrolló la facultad de escritura automática y contaron con la colaboración de un instructor espiritual llamado Finias, de quien recibían constante orientación.
En la vida pública, Conan Doyle y su esposa viajaron por Europa, América y Australia; llevando el Espiritualismo ante grandes congregaciones, y participando de las reuniones y Congresos Espiritualistas y Espiritistas realizados en Francia y Bélgica. Entre ellos, el Congreso Espiritista de 1925 celebrado en París, donde se encontró con León Denis, Gabriel Delanne y Jean Meyer.
Con León Denis lo unió una estrecha amistad, tanto que en su honor, llamó Denis a uno de sus hijos; unida a una gran admiración por el maestro del Espiritismo y su obra filosófica. Una de ellas, "Juana de Arco, médium" la tradujo al inglés con el nombre "The Mystery of Joan D' Arc", alcanzando gran difusión en Inglaterra.
En su obra "Historia del Espiritualismo", recopiló datos y experiencias con su amenidad y dinamismo característicos, y afirmó la superioridad de esa filosofía sobre las religiones establecidas: "De la fe se ha abusado, hasta convertirse en imposible para muchas mentes alertas, y hay un llamado para pruebas y conocimientos. Esto es lo que el Espiritualismo aporta. Fundamenta nuestras creencias en la vida de ultratumba y la existencia de mundos invisibles, no sobre tradición antigua o vagas intuiciones, sino sobre hechos probados, de manera tal que puede crearse una religión científica, dándole al hombre un paso seguro".
La personalidad de Conan Doyle, alegre, extrovertida y vigorosa, había tenido pocas experiencias psíquicas espontáneas. No obstante, desde su juventud había descubierto una curiosa facultad por la que podía tender una cortina mental entre él y el mundo, induciendo un estado artificial de la mente, un estado disociado que lo convertía en el personaje del cual estaba escribiendo. Además, su precoz inclinación hacia el misterio y lo desconocido, lo inclinó a la búsqueda y lo dispuso para aceptar el Espiritualismo.
La primera guerra mundial destrozó la comodidad de la Inglaterra victoriana y destruyó los valores sobre los cuales Conan Doyle había basado su vida y su trabajo. Para hombres como él, la idea del progreso humano a través del progreso material se borró; la guerra retó sus creencias materialistas, por lo que buscó un propósito más alto, alguna última explicación por el horror de esta guerra. El Espiritualismo se la proveyó, dándole la única clave del enigma de esa masacre humana. Después de la guerra, Sherlock Holmes no volvió a la calle Baker.
Conan Doyle trató de ser un ejemplo, con su conducta noble y el respeto hacia todas las creencias. Sin embargo, no recibió reciprocidad en el trato, puesto que el rey Jorge V de inglaterra lo distinguía con su amistad personal y deseó elevarle al rango de par del Reino, pero los lores de la Iglesia Anglicana le pusieron el veto.
En febrero de 1925, completó un libro titulado "Las Aventuras Psíquicas de Edward Malone", publicado por Magazine Strand como "La Tierra de la Bruma", y aunque es una obra de ficción, contiene el más claro concepto de las creencias de Conan Doyle, a medida que se acercaba a la vejez y a la muerte; para alcanzarla en Sussex, en Julio de 1930.
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